Las escuelas ejercen el derecho de admisión
Los aspirantes se enfrentan a verdaderos procesos de selección donde cada vez compiten más con extranjeros

El esfuerzo de las escuelas de negocios españolas por volverse internacionales ha tenido una consecuencia inmediata: los master en administración de empresas (MBA) se han llenado de alumnos extranjeros -en algunos cursos superan el 80%- y los procesos de admisión, abiertos durante todo el año, se han vuelto más complejos. Las tres escuelas más conocidas -Esade, IESE e Instituto de Empresa- tienen entre 4 y 10 candidatos por plaza y buscan el mismo perfil: profesionales de gran proyección con experiencia y absoluto dominio de inglés.
Entre las tres grandes escuelas españolas ofrecen al año más de 2.300 plazas para seguir un 'master' en dirección de empresas
Es difícil comparar a un ejecutivo puntocom de Estados Unidos con el director financiero de una empresa familiar española. Los responsables de admisión de los master de administración de empresas (MBA) se han acostumbrado a lidiar con perfiles así de diferentes para cerrar sus listas de alumnos, que se caracterizan por buscar la mayor diversidad posible.
El número de plazas es reducido y varía mucho de escuela a escuela. En España existen 330 de estos centros, según el último estudio de la consultora DBK. Si se tienen en cuenta sólo las tres grandes -Esade, IESE e Instituto de Empresa (IE)-, entre todos los MBA suman más de 2.300 nuevos alumnos cada año, entre los cursos que empiezan en septiembre-octubre y los que lo hacen este mes.
La competencia para conseguir una de esas plazas es dura, aunque difiere según el programa. El más difícil en principio es el Global MBA del IESE, para cuyas 50 plazas se presentaron 1.600 solicitudes, una proporción similar a la que tienen de media los distintos MBA de IE. Esto significa que por cada matrícula se presentaron 10 aspirantes. En Esade hay cuatro solicitudes por pupitre.
Tampoco es lo mismo si el aspirante es español o extranjero, explica Nuria Guilera, responsable de admisiones de Esade. En el caso de esta escuela, por ejemplo, los mexicanos tienen una probabilidad de 1 a 10, mucho más alta que la media del centro. Desde principios de los noventa, el porcentaje de estudiantes extranjeros no ha parado de crecer, si bien el suelo de españoles parece estar en el 20%.
Sean españoles o extranjeros, el proceso de admisión es para todos el mismo, como también son muy parecidos los requisitos: licenciados que dominen el inglés y que tengan varios años de experiencia profesional (entre 3 y 7) y una carrera prometedora.
Los procesos se mantienen abiertos durante todo el año. "No hay fecha límite para enviar la solicitud", explica Dirk Höpfl, de Instituto de Empresa (en ocasiones, y sobre todo en el caso de extranjeros, suelen pedir el ingreso en más de una escuela para aumentar las probabilidades de éxito). Los alumnos son admitidos, por tanto, de forma individual. Por eso, cuanto antes presenten su solicitud -la fecha de referencia suele ser septiembre-, más fácil es lograr una plaza. Aunque todas las escuelas guardan un número de plazas de colchón por si aparecen candidatos muy brillantes y en algunos casos, como en IE, los resultados se guardan durante dos años, "según avanza el curso quedan menos plazas porque muchas ya están cubiertas", explica Santiago Álvarez de Mon, director del Executive MBA del IESE.
Para empezar hay que pagar una cantidad por la solicitud: 75 euros en el caso de Esade; entre 110 y 150 en el IESE y 120 para el IE.
Los alumnos deben demostrar su aptitud bien presentando con la solicitud el resultado del GMAT (la prueba de acceso para estudiantes extranjeros de las universidades estadounidenses) o sometiéndose a una prueba similar propia de cada escuela y probando su nivel de inglés con un examen oficial (TOEFL, por ejemplo).
Luego viene la parte más personal, una entrevista en la que los responsables de la escuela intentan comprobar que el alumno se ajusta al perfil que buscan. "Profesionales con mucha proyección en su empresa que hayan detectado carencias en su formación", en palabras de Álvarez de Mon.
"No comparamos a un alumno con el resto", subraya Dirk Höpfl. En su escuela (IE), desde que el alumno presenta su solicitud hasta que sabe si ha sido admitido pasan entre cuatro y seis semanas. Los rechazos además no implican perder la posibilidad porque en muchos casos lo que les falta es experiencia laboral.
Aunque este proceso no ha cambiado mucho en los últimos años, sí lo ha hecho el perfil de estos estudiantes. No sólo son más internacionales, sino que son cada vez más experimentados: entre los 4,9 años de los estudiantes de Esade hasta los 11 del IESE.
Los antiguos alumnos echan una mano
La red de antiguos alumnos de las escuelas de negocios también juega un papel en el proceso de admisión de los futuros estudiantes. Aunque no es lo más habitual, todos los centros han tenido que echar mano de ella en alguna ocasión para que de el visto bueno a un candidato de un país lejano.
Lo normal es que el alumno se desplace a la sede de la escuela -Esade e IESE tienen centros en Madrid y Barcelona; el Instituto de Empresa, sólo en Madrid- para realizar la entrevista con los responsables de admisión de la escuela. En el caso de los aspirantes extranjeros, también porque es "la oportunidad para conocer la ciudad y la escuela", en palabras de Dirk Höpfl, responsable de Admisiones de Instituto de Empresa.
Cuando éste no puede costearse el viaje y la estancia, las escuelas suelen aprovechar un viaje de trabajo de algún profesor para que valore las habilidaes del candidato. Si esto no es posible, entra en juego la red de antiguos alumnos, repartidos por decenas de países.
Los antiguos alumnos no tienen formación específica para seleccionar a los futuros MBA pero cuentan con la experiencia necesaria, explican los consultados, para saber si una persona encajaría o no en estos cursos.
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