Trump: “Esto es un fraude al pueblo estadounidense, una vergüenza para nuestro país”

El presidente, que se ha dado por ganador sin que haya concluido el escrutinio y asegura que acudirá al Tribunal Supremo, insiste en sembrar sospechas para deslegitimar el cómputo de votos por correo

El presidente Donald Trump valora la jornada electoral desde la Casa Blanca, en Washington. En vídeo, Trump declárandose ganador.EVAN VUCCI (AP) / VIDEO: REUTERS

La noche electoral ha dejado el escenario más temido: un recuento muy ajustado en los Estados decisivos que extienda la incertidumbre varios días más allá de la jornada electoral y acabe en los tribunales. Y Donald Trump, como venía amagando en las últimas semanas de campaña, ha desenterrado el hacha de guerra. “Esto es un fraude al pueblo estadounidense. Una vergüenza para nuestro país”, ha dicho el presidente desde la Casa Blanca, pasadas las dos de la madrugada del miércoles hora de Washington (las ocho, hora española). “Francamente, hemos ganado las elecciones. Nuestro objetivo ahora es garantizar la integridad de las mismas. Iremos al Tribunal Supremo. Es un momento muy triste”.

Horas después, a las 10.00 del miércoles, a medida que el recuento del voto por correo ofrecía mejores expectativas para el demócrata Joe Biden, el presidente Trump ha vuelto a la carga. “Anoche yo iba primero, a veces de forma sólida, en muchos Estados clave, casi todos ellos gobernados y controlados por demócratas. Entonces, uno tras otro empezaron a desaparecer conforme las papeletas sorpresa locas empezaron a contarse. MUY RARO, y todos los encuestadores cometieron un error total e histórico”, ha tuiteado. La red social Twitter, como también hizo en el primero de sus mensajes, ha colocado una advertencia diciendo que el tuit “puede ser engañoso”.

Trump ha seguido a la carga. “¿Cómo puede ser que cada vez que cuentan lotes de votos por correo son tan devastadoras en su porcentaje y poder de destrucción?”, se ha preguntado, ignorando que todo el mundo daba por descontado que el sentido del voto por correo sería muy mayoritariamente demócrata, pues la campaña de Biden, más cauta con la pandemia, incentivó el voto no presencial entre sus seguidores.

El presidente, a pesar de que dijo en los días previos que no cantaría victoria hasta que esta estuviera clara, se dio por ganador en la madrugada del miércoles, cuando aún quedaba por concluir el recuento en algunos de los Estados que decidirán las elecciones. En concreto, Pensilvania, que horas antes el candidato demócrata, Joe Biden, había asegurado que iba camino de ganar. Todavía quedaban por recontar cerca de 1,4 millones de votos por correo, que pueden recibirse hasta el viernes, siempre que hayan sido sellados antes del martes.

Las elecciones se encaminan así al Tribunal Supremo, si Trump cumple la amenaza de su primer tuit, corte judicial en la que, semanas antes de los comicios, los republicanos colocaron a la juez conservadora Amy Coney Barrett, tras el fallecimiento de la progresista Ruth Bader Ginsburg, inclinando la balanza aún más hacia la derecha (seis votos contra tres) en la más alta instancia judicial del país. El horizonte recuerda a las elecciones del año 2000, en las que el Supremo acabó decidiendo el resultado, entregando la victoria al republicano George W. Bush contra el demócrata Al Gore por solo 527 votos tras un complicado recuento en Florida.

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“Vamos muy por encima, pero nos están intentando ROBAR las elecciones. Nunca les dejaremos que lo hagan. ¡No se pueden emitir votos después de que las urnas estén cerradas!”, había advertido el presidente poco antes, en su primer tuit pasada la medianoche. Twitter ha añadido una advertencia en el mensaje diciendo que el contenido “ha sido objetado y puede ser engañoso”. El presidente se refería a Pensilvania. La Corte Suprema de ese Estado ha permitido que la Junta Electoral reciba las papeletas por correo hasta el viernes, siempre que tengan el matasellos de este martes.

El presidente siguió la jornada electoral desde la Casa Blanca, donde estaba convocada una recepción con 250 invitados, muchos de los cuales no llevaban mascarilla ni mantenían la distancia de seguridad para prevenir contagios de covid. La residencia presidencial ha sido escenario de, al menos, dos focos de covid durante la campaña, en el primero de los cuales se contagiaron el presidente y la primera dama.

Trump lleva meses preparando el terreno para contestar el cómputo de votos. En las últimas semanas ha repetido el mensaje, sin evidencia que lo sustente, de que el aumento del voto por correo debido a la pandemia podría dar lugar a fraude electoral. Los sondeos preveían, y el escrutinio parece confirmarlo, que el voto por correo favorecería mayoritariamente a los demócratas, que han promovido más la cautela para evitar contagios de covid que sus rivales republicanos.

“Las elecciones deberían terminar el 3 de noviembre, no semanas más tarde”, tuiteó Trump en los últimos días de campaña. Algo que estaba claro que no iba a suceder: incluso en unos comicios sin tanto voto por correo, casi ningún Estado reporta los resultados definitivos en la misma jornada electoral. Más de 100 millones de estadounidenses votaron por correo, un récord absoluto.

Días antes, en un acto de campaña, el presidente ya había apuntado en la misma dirección: “Deberíamos querer tener los votos contados, tabulados y terminados para la tarde-noche del 3 de noviembre”. Un escenario prácticamente imposible en la práctica: cuando se proclama un ganador en la misma noche electoral, algo que no va a suceder en esta ocasión, no es porque el recuento se haya completado, sino porque las proyecciones de los medios deducen que, aunque quede escrutinio, uno de los candidatos tiene ya una ventaja que los votos restantes no pueden arrebatarle.

El presidente protestó reiteradamente, en la recta final de la campaña, por la posibilidad de que el recuento se prolongue, y ha atacado a los jueces por una serie de dictámenes recientes que permiten a los Estados continuar contando votos llegados después de la jornada electoral. Aseguró que ese era un escenario “físicamente peligroso”. Y hacia él se encamina el país. “Vamos a ir la misma noche, en cuanto terminen las elecciones, vamos a ir con nuestros abogados”, dijo Trump a los periodistas el domingo.

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Sobre la firma

Pablo Guimón

Es el redactor jefe de la sección de Sociedad. Ha sido corresponsal en Washington y en Londres, plazas en las que cubrió los últimos años de la presidencia de Trump, así como el referéndum y la sacudida del Brexit. Antes estuvo al frente de la sección de Madrid, de El País Semanal, y fue jefe de sección de Cultura y del suplemento Tentaciones.

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