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Las tres grandes familias políticas acuerdan el reparto de altos cargos de la UE en una negociación sin los ultras

Los populares europeos desisten en su ambición de ostentar durante media legislatura la presidencia del Consejo. La terna Von der Leyen, Costa y Kallas deberá ser aprobada por mayoría en la cumbre europea del jueves

Ursula Von der Leyen y António Costa se saludan en una reunión en Bruselas
Ursula Von der Leyen y António Costa se saludan en una reunión en BruselasUNIÓN EUROPEA (UNIÓN EUROPEA)
María R. Sahuquillo

Sin Giorgia Meloni ni representantes de la familia ultraderechista europea. Los negociadores de los populares, socialdemócratas y liberales han acordado este martes el reparto de los altos cargos de la UE para la próxima legislatura comunitaria. La terna, que tendrá que aprobar por mayoría el Consejo Europeo (es decir, los jefes de Estado y de Gobierno de los Veintisiete) queda como se esperaba: la conservadora alemana Ursula von der Leyen para repetir al frente de la Comisión Europea; el ex primer ministro socialista portugués António Costa para encabezar el Consejo Europeo; y la primera ministra estonia, Kaja Kallas, liberal, como alta representante para Política Exterior y Seguridad.

El Partido Popular Europeo ha desistido de su ambición de ocupar el Consejo durante media legislatura, lo que suponía quitarle a Costa la capacidad de reelección habitual tras dos años y medio en el cargo, según fuentes de las delegaciones. Eso ha sido clave para sacar adelante el puzle, que cumple con los equilibrios políticos, regionales y de género.

(De izquierda a derecha) El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante una reunión informal del Consejo Europeo en Bruselas.
(De izquierda a derecha) El presidente del Consejo Europeo, Charles Michel, la primera ministra de Estonia, Kaja Kallas, y la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, durante una reunión informal del Consejo Europeo en Bruselas.OLIVIER HOSLET (EFE)

Los negociadores de este encaje, pendiente de aprobación definitiva en el Consejo Europeo a finales de semana, han sido el canciller alemán, Olaf Scholz, y el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, por parte de los socialdemócratas; el griego Kyriakos Mitsotakis y el polaco Donald Tusk por los populares; y el francés Emmanuel Macron y el holandés Mark Rutte por los liberales. El acuerdo no incluye explícitamente la elección de la persona que presida el Parlamento Europeo (con toda probabilidad, la popular maltesa Roberta Metsola, al menos, la mitad de la legislatura), que se elegirá y se votará en la Eurocámara.

Quejas de Meloni

El pacto llega tras una reunión por videoconferencia de los seis negociadores y transcurridos días de intensas conversaciones, después de que en el encuentro de líderes del pasado lunes no se lograse llegar a un acuerdo de respaldo político. El motivo era que el Partido Popular Europeo exigía la mitad del mandato del Consejo (en lugar de dejar los cinco años a Costa) y también las quejas de la primera ministra italiana, la ultraderechista Giorgia Meloni, y de otros mandatarios, que se sintieron ignorados en las conversaciones que llevaban a cabo las tres familias. La mayoría temía que, además de la terna de altos cargos, se estuvieran repartiendo también algunas de las carteras de comisarios más importantes del Ejecutivo comunitario y eso desató quejas sobre acuerdos secretos y falta de transparencia.

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El grupo político europeo de la italiana Meloni, los Reformistas y Conservadores Europeos (ECR), que se ha convertido en el tercero en peso en el Parlamento Europeo (con 83 escaños, a falta de que se cierren los grupos la próxima semana) tras el desplome de los liberales, quería formar parte de las negociaciones de alguna forma. Pero no ha sido así, para socialdemócratas y liberales, la participación de los ultras era una línea roja. Durante la cumbre del pasado lunes, Meloni criticó el acuerdo que hilaban las tres familias, que describió como “precocinado”. La primera ministra ultraconservadora reclama ahora una vicepresidencia ejecutiva en la Comisión para Italia —posiblemente una con grandes competencias económicas— y se centra en mantener negociaciones bilaterales con Von der Leyen.

Si nada se interpone en el camino, los nombramientos de los altos cargos se podrán aprobar por mayoría cualificada —55% de Estados que representen al menos al 65% de la población de la UE— en la cumbre del Consejo Europeo que se celebra este jueves y viernes en Bruselas. Pero la prueba de fuego, sobre todo para Von der Leyen, será la confirmación del Parlamento Europeo en el pleno de julio. La alemana necesita 361 votos de 720, en una nueva Eurocámara, además, mucho más polarizada. Su tradicional coalición —populares junto a socialistas y liberales— suma 399 eurodiputados, un encaje muy justo para garantizar la aprobación, ya que no tiene asegurados ni siquiera todos los votos de los populares (los Republicanos franceses, por ejemplo, ya han dicho que no la apoyarán) en un proceso que, además, es secreto.

Ahora, para garantizarse la continuidad al frente del Ejecutivo comunitario, la conservadora alemana —que tiene buena relación con Meloni, líder de un partido con raíces neofascistas, Hermanos de Italia, y a la que considera la extrema derecha aceptable y a quien diferencia de la francesa Marine Le Pen— deberá decidir si gira aún más hacia la derecha y se alía con la primera ministra italiana para tener los votos de los ultras. También puede mirar hacia los verdes (por ahora, 53 eurodiputados), que se han ofrecido como el freno de emergencia a la extrema derecha si, a cambio, Von der Leyen no se olvida de la agenda verde. Ese, el medioambiental, es uno de los grandes tiras y aflojas para la próxima legislatura. Algunos, como la mayoría del PPE, quieren aminorar la marcha de unas medidas que consideran que se han hecho demasiado rápido. Otros, ante la crisis climática, remarcan que no hay tiempo que perder.

Si todo va bien, Von der Leyen recibirá, a finales de semana, el respaldo de los líderes para volver a presidir la Comisión Europea en una legislatura muy exitosa, en la que se han sacado medidas históricas de apoyo por la pandemia de covid-19, la guerra de Rusia contra Ucrania y multitud de iniciativas sociales. Empezará entonces una intensa campaña para convencer a las delegaciones nacionales de los grupos políticos de que la apoyen. La alemana quiere presentarse como un ancla de estabilidad ante los líderes y la Eurocámara en un momento global muy tumultuoso, cuando Rusia sigue su agresión en Ucrania, la guerra de Israel en Gaza amenaza con extenderse a Líbano, ante el empuje de China y el proteccionismo de Estados Unidos.

Todo esto ocurre, además, mientras hay una gran inquietud por el escenario en Francia tras las elecciones legislativas, cuya primera vuelta se celebran este domingo, que pueden encumbrar a la ultraderecha en uno de los motores de la UE. Y ante la posibilidad de que el populista republicano Donald Trump vuelva a la Casa Blanca tras las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos.


Sobre la firma

María R. Sahuquillo
Es jefa de la delegación de Bruselas. Antes, en Moscú, desde donde se ocupó de Rusia, Ucrania, Bielorrusia y el resto del espacio post-soviético. Sigue pendiente de la guerra en Ucrania, que ha cubierto desde el inicio. Ha desarrollado casi toda su carrera en EL PAÍS. Además de temas internacionales está especializada en igualdad y sanidad.
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