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Irán propone un plan para la paz en tres etapas que deja para el final la cuestión nuclear

Teherán condiciona la reanudación del diálogo con Estados Unidos a la aceptación de una propuesta que ha presentado a Omán y Rusia

01:28
Putin se reúne con el jefe de la diplomacia iraní
El presidente ruso, Vladímir Putin, saluda al jefe de la diplomacia iraní, Abbas Araghchí, este lunes en San Petersburgo. Foto: DMITRI LOVETSKY / POOL (EFE) | Vídeo: epv

“Minab, 168″. El nombre de esa localidad en el sur de Irán donde esa cifra de 168 menores —casi todos, niñas— pereció en un bombardeo estadounidense en una escuela el primer día de la guerra, aparecía este lunes inscrito en el avión que ha llevado al ministro de Exteriores iraní, Abbas Araghchí, a la ciudad rusa de San Petersburgo. El simbolismo y el mensaje de esa inscripción son los que Irán lleva defendiendo desde el 28 de febrero: Irán es el país atacado por Estados Unidos e Israel en esta guerra y no cederá. “El pueblo iraní lucha con valentía y heroísmo por su soberanía”, ha manifestado el presidente ruso, Vladímir Putin, a Araghchí durante un encuentro celebrado este lunes. Irán propone para acabar la guerra un plan de tres fases que deja la cuestión del programa nuclear para el final de esa negociación.

El diplomático iraní ha dejado entrever sus objetivos nada más aterrizar en San Petersburgo. “Queremos continuar con las estrechas consultas que mantenemos entre Teherán y Moscú sobre asuntos regionales e internacionales”, señaló Araghchí.

El ministro ha llegado a Moscú tras un intenso periplo este fin de semana, que lo llevó el domingo a Islamabad, la capital paquistaní, tras una breve visita a Omán el sábado. Allí había viajado tras abandonar primero Pakistán sin aguardar la llegada de los enviados de la Administración de Donald Trump, Steve Witkoff y Jared Kushner, quienes esperaban reanudar las negociaciones para un cese definitivo de las hostilidades con la delegación iraní. Ese diálogo está en un limbo de “sin guerra, pero sin paz” desde que el martes pasado el presidente de Estados Unidos extendiera sin plazos el frágil alto el fuego aún vigente hasta que Irán presente lo que el republicano llamó “una propuesta unificada” de paz.

Según medios semioficiales iraníes, que citan a la televisión libanesa Al Mayadeen, también cercana al régimen iraní y a su red de aliados regionales, la República Islámica ya ha transmitido esa propuesta a Washington a través de “los intermediarios”, en probable alusión a Pakistán. Se trata de un plan de tres etapas a cuya aceptación por parte de Washington Irán condiciona que Araghchí y el equipo negociador de Teherán se sienten de nuevo a negociar con los enviados de Trump, según lo publicado por el canal libanés.

El medio estadounidense Axios ha confirmado este lunes que Irán ha presentado esa nueva propuesta. También que en ella se dejan para una última etapa las negociaciones nucleares, según un funcionario estadounidense y “dos fuentes conocedoras” de la cuestión citadas por este portal, que publica una propuesta cuyos detalles difieren de lo divulgado por los medios iraníes.

Según la versión de agencias semioficiales del país asiático como Tasnim y Fars, la primera fase del plan de tres etapas se centra en negociar el final de la guerra con garantías para evitar que se reanuden los ataques en el futuro, no solo contra Irán, sino también contra Líbano. “En esa primera fase, Irán no discutirá ningún otro asunto” que no sea ese cese definitivo de las hostilidades, asegura Tasnim, vinculada con el Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica, el poderoso ejército paralelo iraní.

“Si se llega a un acuerdo” en esa primera etapa, “las partes pasarán a la segunda fase”, que estará “dedicada a examinar cómo gestionar el estrecho de Ormuz”, la crucial vía marítima ahora bloqueada tanto por Irán como por Estados Unidos. Tampoco en esta cuestión Irán da muestras de haber flexibilizado su postura. Según la información citada por los medios semioficiales iraníes, “en la fase relativa a la negociación sobre el estrecho de Ormuz, se llevará a cabo una coordinación plena con la parte omaní para desarrollar un nuevo sistema jurídico para esta vía marítima”.

Esa alusión a Omán, el otro país ribereño de ese estrecho, es elocuente, toda vez que Irán planea dividir con el pequeño sultanato los derechos de tránsito que pretende cobrar a los barcos por transitar por Ormuz. Esos peajes son objeto de una ley que ya está tramitando el Parlamento iraní.

La discusión “del expediente nuclear” se dejará para la tercera y última fase de la negociación, siempre que Washington acepte esas condiciones, algo que se antoja complicado, especialmente porque Trump aseguró hace días que esa cuestión “es la única que importa”. El objetivo declarado de evitar que Irán se dote de armas atómicas —un propósito que Irán niega— fue uno de los argumentos esgrimidos para desencadenar la guerra contra la República Islámica el 28 de febrero. Según el canal Al Mayadeen, “Irán rechaza negociar este asunto antes de llegar a un acuerdo en las dos primeras fases”.

La negociación nuclear tiene como principales escollos la exigencia estadounidense de que Irán entregue los 440 kilos de uranio altamente enriquecido al 60% de pureza que atesora y un compromiso de detener totalmente el enriquecimiento por un periodo de tiempo prolongado. Irán se muestra dispuesto a una moratoria de unos cinco años, mientras Washington reclama que ese periodo se extienda entre 10 y 20 años, según ha trascendido a los medios de comunicación, sin que las partes lo hayan confirmado.

Un itinerario “revelador”

Putin ha recibido a Araghchí acompañado por el jefe de la diplomacia rusa, Serguéi Lavrov, el asesor de exteriores del Kremlin, Yuri Ushakov, y el jefe de la inteligencia militar (GRU), Ígor Kostiukov. El Kremlin esperaba escuchar del alto cargo iraní más detalles sobre la propuesta de paz, que el jefe de la diplomacia iraní presentó el sábado en Islamabad a los altos funcionarios paquistaníes que median entre Irán y Estados Unidos.

Después de su breve estancia del sábado en Omán, el ministro iraní de Exteriores mantuvo una llamada telefónica con su homólogo saudí, Faisal bin Farhan. Esa conversación, apunta el analista Hamidreza Azizi en su blog Irananalytica, puede “obedecer a un intento de involucrar a actores regionales en un acuerdo de paz”― que se concibe de entrada como regional por la inclusión de Líbano― y también “en un marco de gestión del tránsito por el estrecho de Ormuz”, la vía por la que los países del Golfo exportan el grueso de su producción de hidrocarburos. Este experto apunta a cómo el itinerario de visitas del ministro de Exteriores tiene “un significado importante en sí mismo” en ese sentido.

“Pakistán sigue siendo el principal canal de mediación, pero las paradas posteriores apuntan a los temas que ahora definen las negociaciones. Omán es fundamental en las discusiones sobre el futuro del estrecho de Ormuz y las condiciones de acceso marítimo, mientras que Rusia es uno de los pocos actores con capacidad para abordar el tema nuclear”, añade en el análisis publicado en su blog.

Rusia no solo ha sido un socio para Irán en el desarrollo de su programa nuclear civil —fue el país que terminó y que gestionaba la única central nuclear iraní en funcionamiento, la de Bushehr—. A Moscú se lo considera uno de los principales apoyos diplomáticos de Irán en el conflicto.

Los servicios de seguridad de EE UU han acusado a Rusia de suministrar inteligencia a Teherán en sus ataques contra bases norteamericanas en Oriente Próximo, extremo que niega el Kremlin. A su vez, Irán ha proporcionado al ejército ruso ingentes cantidades de drones Shahed en la invasión de Ucrania. El pasado 7 de abril, tanto Rusia como China vetaron la adopción de una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para obligar a Irán a reabrir el estrecho de Ormuz.

Moscú tiene un elevado dominio de la tecnología nuclear y podría colaborar con Irán si se llega a un acuerdo para diluir el uranio altamente enriquecido del que dispone Teherán. Al reducir su grado de pureza, ahora del 60%, ese mineral se alejaría del umbral necesario para fabricar armas nucleares, que se sitúa en el 90%. Otra posibilidad citada por algunos analistas es que Irán se avenga a entregar a Rusia —un aliado—, en lugar de a su enemigo (Estados Unidos), esas reservas de uranio altamente enriquecido. Teherán ha descartado, al menos en público, esa posibilidad, al igual que renunciar a enriquecer uranio, algo que considera un “derecho soberano”.

En su reunión con el ministro iraní, el presidente ruso ha enfatizado este lunes que Rusia y otros países de Oriente Próximo “harán todo lo posible en interés de Irán y que se restaure la paz cuanto antes”. Araghchí ha entregado a Putin un regalo del nuevo líder supremo, Mojtaba Jameneí, herido y en paradero desconocido tras un bombardeo de Estados Unidos e Israel. El presidente ruso ha enviado al líder religioso “sus mejores deseos” y “todo lo mejor”.

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