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Secuestrada en Irak la periodista estadounidense Shelly Kittleson

Las autoridades locales han detenido a uno de los sospechosos, que el Departamento de Estado de EE UU señala como vinculado a la milicia proiraní Kataeb Hezbolá

Imagen sin fecha de Shelly Kittleson, en una fotografía de X.

La periodista estadounidense Shelly Kittleson ha sido secuestrada este martes por un grupo de hombres no identificados en la conocida calle de Al Saadun, en el centro de la capital iraquí, Bagdad. El rapto es el primero que se registra desde el inicio de la ofensiva de EE UU e Israel contra Irán y se ha producido en las inmediaciones del Hotel Palestine, donde en 2003 el reportero gráfico español José Couso resultó muerto por el disparo de un tanque estadounidense.

“El Departamento de Estado de Estados Unidos tiene conocimiento del presunto secuestro de una periodista estadounidense en Bagdad, Irak”, informó Dylan Johnson, alto funcionario del Departamento, a través de su cuenta en X. Johnson añadió que una persona con vínculos con la milicia proiraní Kataeb Hezbolá, presuntamente implicada en el secuestro, ha sido detenida por las autoridades iraquíes. También recordó que la periodista había sido previamente advertida “sobre amenazas en su contra” y que el Departamento de Estado continuará “coordinando con el FBI para garantizar su liberación lo antes posible”.

Fuentes cercanas a la investigación aseguran a EL PAÍS que Kataeb Hezbolá está negociando con Bagdad la liberación de Kittleson a cambio de 14 miembros de la milicia presos. Kataeb Hezbolá es uno de los grupos armados iraquíes que EE UU responsabiliza de los ataques con drones y misiles contra sus bases y sedes diplomáticas en Irak bajo órdenes de Teherán. Washington está presionando al Gobierno iraquí para que desarme a las diferentes facciones proiraníes.

La sede diplomática estadounidense en Irak reiteró hace dos días a sus ciudadanos que “deben abandonar Irak de inmediato” y advirtió que quienes decidan permanecer en el país se exponen a riesgos considerables. En 2023, la investigadora ruso-israelí Elizabeth Tsurkov fue secuestrada en un café de Bagdad y permaneció retenida durante 903 días, también por la milicia proiraní Kataeb Hezbolá, hasta que fue liberada en septiembre de 2025 en virtud de un acuerdo negociado por Estados Unidos.

El medio Al Hadath ha divulgado en redes sociales un vídeo grabado por las cámaras de seguridad del lugar que muestra el momento en el que varios hombres introducen a la periodista en un coche. Kittleson, que habitualmente trabaja en Afganistán y varios países de Oriente Próximo, es periodista independiente y colabora con Al Monitor, Foreign Policy, BBC y Politico, entre otros medios. Al Monitor ha exigido “la liberación inmediata y segura” de su colaboradora, en un comunicado difundido en su cuenta en X.

El Ministerio del Interior iraquí confirmó el secuestro horas después y anunció mediante un comunicado el inicio inmediato de un operativo para localizar a los responsables. La intervención, basada en información de inteligencia y en un despliegue intensivo sobre el terreno, ha permitido seguir el rastro de los presuntos secuestradores: poco después de producirse el suceso, las fuerzas de seguridad iraquíes localizaron y persiguieron a uno de los vehículos implicados. Durante la persecución, uno de los coches volcó y ese accidente ha permitido a la policía arrestar a uno de los sospechosos y confiscar el automóvil. La periodista fue trasladada a otro vehículo que se dio a la fuga.

Las autoridades aseguran que el dispositivo continúa activo con el objetivo de localizar al resto de implicados y lograr la liberación de la periodista. “Se adoptarán todas las medidas legales contra los responsables de este acto criminal”, ha señalado el Ministerio.

El Gobierno iraquí ha reiterado su compromiso de garantizar la seguridad en el país y de proteger a los ciudadanos extranjeros, en un contexto en el que la capital ha experimentado una relativa mejora en la situación de seguridad durante los últimos años, aunque persisten episodios de violencia y acciones de grupos armados.

Desde el inicio de los ataques de Estados Unidos e Israel en la región, los periodistas locales iraquíes han recibido informaciones procedentes de los canales de mensajería de milicias chiíes sobre la posibilidad de que se produjesen secuestros de periodistas, sobre todo estadounidenses.

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