Una moción de censura tumba al Gobierno de Montenegro

El Partido Democrático de los Socialistas ha promovido el voto de no confianza contra el Ejecutivo en respuesta a una acuerdo que refuerza la relación del Estado con la Iglesia ortodoxa serbia

El primer ministro de Montenegro, Dritan Abazovic, comparece ante la prensa tras la moción de censura aprobada contra su Gobierno este sábado.Foto: STEVO VASILJEVIC | Vídeo: Reuters

El Gobierno de Montenegro ha caído este sábado de madrugada por una moción de censura cuando tenía apenas 100 días de vida. El Parlamento aprobó el voto de no confianza contra el Gabinete del primer ministro Dritan Abazovic propuesto por 36 diputados para protestar por la firma de un polémico acuerdo que regula los vínculos con la poderosa Iglesia ortodoxa serbia. Es la segunda moción de censura de este año en el país balcánico, tras la que en febrero tumbó al Gabinete del entonces primer ministro, Zdravko Krivokapic, que contaba con el respaldo de la Iglesia ortodoxa serbia.

“Estoy muy orgulloso de todo lo que hemos hecho en 100 días”, manifestó Abazovic dijo tras la votación. “Seremos recordados como el Gobierno más breve, pero que tomó las decisiones más difíciles”.

El presidente, Milo Djukanovic, tendrá que nombrar ahora un nuevo primer ministro para formar Gobierno o convocar elecciones anticipadas.

La política del país adriático, de apenas 625.000 habitantes, lleva tiempo marcada por las divisiones entre quienes se identifican como montenegrinos y serbios prorrusos. Montenegro es miembro de la OTAN desde 2017 y aspira a ingresar en la Unión Europea.

Tras un día de debate, la moción de censura, propuesta conjuntamente por el Partido Democrático de los Socialistas (DPS) de Djukanovic y algunos partidos de la coalición gobernante, recibió el apoyo de 50 de los de los 81 diputados del Parlamento.

Abazovic firmó el acuerdo con la Iglesia ortodoxa serbia este mes a pesar de las críticas de grupos de defensa de los derechos humanos y de los partidos políticos prooccidentales, que consideran que le otorga demasiado poder en comparación con otras comunidades religiosas. El primer ministro insistió en que el pacto resolvería un viejo problema interno y ayudaría a cerrar la brecha entre los partidos pro-Unión Europea y los que defienden lazos más fuertes con Serbia y Rusia.

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“Este país será gobernado por criminales o por ciudadanos”, dijo tras la votación Abazovic, que ve detrás del movimiento a grupos criminales que, según él, utilizan “sus tentáculos para regular las relaciones políticas”.

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