Ucrania comienza la evacuación de civiles con cuentagotas mientras sigue el asedio ruso y los bombardeos

Solo unos miles de personas logran huir de las localidades de Sumi e Irpin, mientras Kiev denuncia el ataque a un convoy con ayuda en Mariupol

Cientos de refugiados llegan a la estación de Pidzamche, en Lviv. En vídeo, un grupo de autobuses espera a civiles para ser evacuados de Sumi, este martes, en una imagen cedida por las autoridades ucranias.Foto: Jaime Villanueva | Vídeo: Reuters/EPV

A cuentagotas y bajo los disparos, unos pocos miles de personas han logrado huir este martes de dos ciudades asediadas desde hace días por las fuerzas de Vladímir Putin. Después de tres intentos fallidos de establecer un alto el fuego para abrir corredores humanitarios que permitan la evacuación de civiles, los primeros canales reales han salido de Sumi, una localidad del noreste del país de 269.000 habitantes, e Irpin, ciudad dormitorio de Kiev con 60.000 censados, muy castigada por las bombas. Si embargo, poco después de que los primeros autobuses se llenasen de personas desesperadas por salir de las zonas más calientes de los ataques del Kremlin, los disparos han comenzado de nuevo, paralizando la evacuación.

Cuando se cumplen 13 días desde que Putin invadió Ucrania y aumenta el número de víctimas civiles, miles de personas siguen atrapadas y en situación crítica en la ciudad portuaria de Mariupol, en el mar de Azov, donde el intento de alto el fuego ha fracasado por cuarto día consecutivo. La localidad, de 400.000 habitantes, no tiene agua, electricidad, calefacción, cobertura de telefonía móvil, ni prácticamente alimentos. El alcalde, Vadim Boichenko, ha asegurado que los niños de la ciudad empiezan a fallecer por deshidratación.

El Gobierno ucranio ha denunciado que las tropas rusas han bombardeado un convoy de ocho camiones cargados con ayuda humanitaria y 30 autobuses que se dirigían a esa urbe bajo asedio desde hace días para recoger a civiles. “Mi corazón está lleno de dolor y odio hacia los fascistas que han bloqueado nuestra amada Mariupol”, ha recalcado Boichenko en las redes sociales. Unas 200.000 personas están tratando de huir de la ciudad, según el Comité Internacional de la Cruz Roja. El ministro de Exteriores ucranio, Dmytro Kuleva, ha denunciado que un niño murió por deshidratación el lunes y que 300.000 personas “son rehenes” de las tropas rusas en Mariupol, donde algunos testigos han descrito escenas de personas sedientas bebiendo agua de los charcos, y de la localidad de Volnovaja (21.600 habitantes). La zona está ya en una situación de “catástrofe humanitaria”, ha advertido la viceprimera ministra de Ucrania, Iryna Vereshchuk.

De la disputada Irpin, bajo intensos ataques rusos para cercar Kiev, a unos 25 kilómetros de esa ciudad, han logrado huir unas 3.000 personas, según las autoridades ucranias. “La ciudad está prácticamente en ruinas y en mi barrio no quedan apenas casas que no hayan sido bombardeadas”, ha explicado a Reuters una madre que sostenía a su bebé en brazos envuelto en una manta, con otra hija a su lado. “Ayer [por el lunes] fue el bombardeo más fuerte, y las luces y el estruendo eran aterradores. Todo el edificio temblaba”, ha rememorado esta mujer, que ha huido, al igual que dos millones de refugiados ya han emprendido este camino en dirección a los países vecinos, según datos del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR).

En Sumi, la otra ciudad donde las autoridades ucranias han confirmado ya la apertura de un corto y limitado pasillo seguro, han muerto durante la noche 19 adultos y dos niños, según la Fiscalía, en bombardeos rusos. Por la mañana, cuando el primer autobús de evacuados salía de esta ciudad, los ataques de las fuerzas de Putin se han reanudado con fuerza, obligando a paralizar el corredor humanitario durante horas. Aun así, con un alto el fuego fugaz, otros autobuses y coches privados se han dirigido a Paltava, en el centro del país, unos 175 kilómetros hacia el sur, huyendo de los intensos bombardeos que han asolado Sumi. La evacuación se hace por fases. “Las personas discapacitadas, las embarazadas y los niños de los orfanatos tendrán la prioridad”, ha precisado el gobernador de Sumi, Dmitro Yivitskii, en una declaración en vídeo.

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Ucrania acusó el lunes a Rusia de frustrar con sus bombardeos la salida de ciudadanos de Sumi, así como desde Kiev, Mariupol, Járkov, Volnovaja y Mijolaiv, algunas de las urbes más castigadas por el fuego y el asedio ruso. El Gobierno ucranio rechazó a su vez, tildándola de “inmoral”, la pretensión rusa de que una buena parte de estos corredores humanitarios tuvieran como destino Rusia o su aliado Bielorrusia.

Los corredores humanitarios, una obligación legal

Los corredores humanitarios se utilizan para permitir a los civiles una vía segura para escapar de la guerra. Según el Derecho Internacional Humanitario, no se trata de una concesión de los contendientes, sino de una obligación legal, establecida en la 4ª Convención de Ginebra de 1949 y en sus protocolos adicionales de 1977, que obligan a las partes a proteger a los civiles en tiempo de guerra, facilitar su retirada en condiciones de seguridad y permitir el libre paso de alimentos, material médico y otros bienes esenciales.

Los corredores humanitarios o “pasillos seguros” consisten en un cese temporal de los combates para permitir la huida de la población civil por trayectos previamente acordados. El término se evocó por primera vez en los años noventa, durante la guerra de Bosnia, en la antigua Yugoslavia, cuando Naciones Unidas estableció lo que definió como “áreas seguras” para que los civiles salieran de las zonas de combate y, sobre todo, de las ciudades que, como sucede ahora en Ucrania, están bajo asedio. La Asamblea General de Naciones Unidas mencionó por primera vez de forma explícita estos corredores en 1990.

Aquel primer intento de Naciones Unidas en Bosnia pronto se reveló fallido. La ONU no tenía medios para dar seguridad a los civiles, y los contendientes de aquella guerra no respetaron sus compromisos. Ese fracaso fue el primero de una larga serie. En Siria, en cuya guerra se implicó Moscú en apoyo del régimen de Bachar el Asad en 2015, Rusia rompió sus promesas de hacer callar a las armas para que los civiles huyeran en ciudades como Homs, Hama y Alepo, según denunciaron entonces los civiles sirios, una acusación secundada por las organizaciones internacionales. Organismos como el Comité Internacional de la Cruz Roja y de la Media Luna Roja (CICR), que ahora media entre Rusia y Ucrania para permitir la salida de los civiles, son las encargadas de vigilar el cumplimiento del compromiso de respetar las vidas de la población civil.

Esa misma organización, el CICR, fue la que el lunes denunció que el “corredor humanitario” supuestamente garantizado por Rusia para los civiles de Mariupol estaba plagado de minas, según afirmó a la BBC el director de operaciones de la organización, Dominik Stillhart.

El Ministerio de Defensa ruso ha asegurado este martes a la agencia Interfax que tanto el corredor humanitario de Mariupol como los de Kiev, Chernigov (norte) y Járkov (este) están ya abiertos.

Para el CICR y otras organizaciones internacionales, como Médicos sin Fronteras (MSF), los corredores humanitarios son un mal menor y, en ocasiones, incluso un pretexto para redoblar los ataques. “Sabemos que los corredores humanitarios ocasionales ayudan, pero no son suficientes”, precisó Stephen Cornish, director general de MSF en un comunicado. “Hemos sido testigos de cómo se animaba a los civiles a salir a través de corredores de evacuación de civiles con límite de tiempo y, luego, los que no podían o no querían huir se encontraban con una violencia extraordinaria e indiscriminada desatada contra todos y todo lo que quedaba atrás”, añadió Cornish.

El Derecho Internacional Humanitario obliga a proteger a los civiles, estén donde estén, y los pasillos seguros sitúan a la población ante el ultimátum de huir cuando y por donde se les diga o morir en unos bombardeos que a menudo se recrudecen tras el cierre de estos corredores.

En Ucrania muchas personas tienen dificultades para huir. Uno de cada cuatro ucranios tiene más de 60 años, de acuerdo con la organización humanitaria HelpAge, que cita a fuentes oficiales ucranias. Muchas de estas personas tienen problemas de movilidad, así como una mayor resistencia a dejar sus vidas atrás. En su comunicado del domingo, Médicos sin Fronteras recordaba que los civiles “no deberían perder su condición” incluso si prefieren quedarse o si se ven imposibilitados de escapar. La organización reclama que los pasillos humanitarios no tengan plazos, que los civiles puedan huir con seguridad en cualquier momento. Esta y otras organizaciones han reiterado también que los corredores seguros no deberían servir para limpiar la imagen de quienes cometen crímenes de guerra.

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