Polonia recurre a cañones de agua y gases lacrimógenos para frenar la entrada de migrantes desde Bielorrusia

Un grupo usó troncos de árbol como ariete y lanzó piedras y un bote de gas contra los guardias de fronteras

Cañones de agua contra cuatro migrantes que corren con un tronco contra la valla fronteriza, este martes en el puesto fronterizo de Bruzgi-Kuznic.Vídeo: Policja Podlaska / Reuters/ EPV

Polonia ha utilizado cañones de agua y gases lacrimógenos para frenar un intento de un grupo de refugiados y migrantes de cruzar por la fuerza desde la frontera con Bielorrusia. En imágenes difundidas este martes por el Ministerio de Defensa y reproducidas por la televisiones polacas se puede ver cómo jóvenes migrantes lanzan botellas y piedras contra los soldados polacos apostados al otro lado de la valla, en los alrededores del cerrado paso fronterizo de Bruzgi-Kuznica. Es allí donde se concentra un número indeterminado y cambiante de personas, sobre todo kurdas, que las distintas fuentes cifran entre 2.000 y 5.000.

Un grupo también ha tratado de derribar la verja con troncos de árbol como ariete. En las imágenes se ve cómo varios migrantes levantan un pesado tronco y corren hacia la verja antes de ser detenidos por el chorro de agua. También muestran algún intento individual ―frustrado por el cañón― de alcanzar la valla con un palo de madera en la mano.

“Atención, atención, si no seguís las órdenes, se usará la fuerza contra vosotros”, decía un mensaje por altavoz dirigido a quienes lanzaban objetos, según se oía en los vídeos difundidos por la televisión pública TVP, informa la agencia Reuters.

En su cuenta de Twitter, la Guardia de Fronteras ha compartido una imagen grabada desde la frontera en la que se ve el lanzamiento desde el lado bielorruso de ramas, piedras y al menos un bote de gas lacrimógeno. Una pequeña formación de agentes se acerca entonces a la valla protegida por escudos.

Uno de los guardias de fronteras ha sido evacuado con heridas graves tras recibir un impacto en la cabeza. Hay además una agente hospitalizada por el mismo motivo y otros cinco heridos en las extremidades. “Los migrantes atacaron a nuestros soldados y oficiales con piedras y están tratando de destruir la valla e ingresar en Polonia”, ha señalado este martes el Ministerio de Defensa polaco. “Nuestras fuerzas utilizaron gases lacrimógenos para sofocar la agresión de los migrantes”.

El Ministerio de Defensa ha acusado además en un tuit a las autoridades bielorrusas de entregar a los refugiados y migrantes granadas de ruido para que las lancen contras la fuerzas de seguridad que Polonia mantiene en la frontera y que superan las 20.000.

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La prensa no puede acceder al lugar de los incidentes porque se encuentra dentro de una franja de unos tres kilómetros de ancho, a lo largo de los 400 kilómetros de frontera con Bielorrusia, en la que el Gobierno polaco declaró el estado de emergencia el pasado 2 de septiembre. La medida impide la entrada a los civiles ―incluidos periodistas, cooperantes y observadores independientes― que no residan en alguna de las casi 200 localidades que comprende.

Este martes, el líder bielorruso, Aleksandr Lukashenko, que ha calificado de “absurdas” las alegaciones de haber generado la crisis en la frontera, ha señalado que quiere “evitar que la crisis migratoria se convierta en una confrontación”, según declaraciones citadas por la agencia estatal bielorrusa Belta. “Lo esencial ahora es defender nuestro país, nuestro pueblo y evitar enfrentamientos”, ha agregado.

Un discurso distinto a su amenaza, la pasada semana, de cortar el tránsito de gas ruso hacia la UE a través de su país justo cuando más frío se avecina. El presidente ruso, Vladímir Putin, advirtió entonces de que hacerlo supondría una “vulneración del contrato de tránsito” entre Moscú y Minsk e interpretó las palabras de Lukashenko como fruto de “un calentón del momento”.

Ambos líderes han analizado la situación este martes por teléfono, un día después de que Lukashenko mantuviese con la canciller alemana, Angela Merkel, su primera conversación telefónica con un mandatario occidental desde que fue polémicamente reelegido en las elecciones de agosto de 2020, que generaron un movimiento de protesta reprimido por las autoridades. “Compartimos la opinión de que nadie quiere una escalada, ni la UE ni Bielorrusia”, aseguró Lukashenko sobre la llamada con Merkel.

Migrantes en un centro de acogida en la región bielorrusa de Grodno,  este martes.
Migrantes en un centro de acogida en la región bielorrusa de Grodno, este martes.BelTA (Reuters)

La agencia Belta ha difundido además este martes imágenes de migrantes en un centro de acogida en la región bielorrusa de Grodno, cerca de la frontera con Polonia, al que han sido trasladados por orden de Lukashenko. El líder bielorruso ha ordenado al gobernador de Grodno que organice la estancia allí de mujeres y niños que estaban en la frontera, ha señalado la Presidencia de Bielorrusia en su canal de Telegram, informa la agencia Efe.

Por su parte, el portavoz del Gobierno polaco, Piotr Muller, aseguró en una rueda de prensa que su país se “está preparando para un resultado pesimista: que este conflicto se extienda durante meses”.

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Sobre la firma

Antonio Pita

Redactor de la sección de Internacional y responsable de la cobertura de varios países de los Balcanes. Ejerció nueve años como corresponsal en Rabat, París y Jerusalén, principalmente con la Agencia Efe. Es licenciado en Periodismo y Máster de Relaciones Internacionales y Comunicación por la Universidad Complutense de Madrid

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