La formación del nuevo Gobierno en Israel desata amenazas sin precedentes desde la muerte de Rabin

El jefe del servicio de seguridad interior teme que la incitación a la violencia política desemboque en atentados

Manifestantes derechistas en una protesta contra la incorporación de Naftali Bennett y Ayelet Shaked al gobierno alternativo, el 30 de mayo en Tel Aviv.
Manifestantes derechistas en una protesta contra la incorporación de Naftali Bennett y Ayelet Shaked al gobierno alternativo, el 30 de mayo en Tel Aviv.Sebastian Scheiner (AP)

Israel vive un clima de enconada polarización, sin precedentes desde las fechas previas al asesinato del primer ministro Isaac Rabin en 1995. El acuerdo entre ocho partidos de la oposición para formar un nuevo Gobierno, que se dispone a recibir la confianza de la Kneset (Parlamento) en los próximos días, ha generado una ola de amenazas contra miembros de la coalición desde las filas de grupos extremistas, supuestamente alentados. El director del Shin Bet (servicio de seguridad interior), Nadav Agraman, ha advertido en un inusual mensaje público de que “el discurso de incitación a la violencia, sobre todo en las redes sociales, puede llevar a algunos individuos a cometer acciones con resultado mortal”, según investigaciones de sus agentes, y ha reclamado a los líderes políticos que rebajen el tono de sus intervenciones y llamen a la contención a sus partidarios.

El primer ministro en funciones, Benjamín Netanyahu, a punto de ser apeado del poder tras 12 años consecutivos en el cargo, se apresuró a acusar recibo del mensaje lanzado en la noche del sábado por el responsable de los servicios de seguridad. “Condenamos la incitación a la violencia venga de donde venga, a pesar de que el otro bando no la condene”, proclamó en una reunión del grupo parlamentario de su partido, el conservador Likud. “Pero no se puede entender que cuando la crítica política viene de la derecha se hable de incitación a la violencia, y cuando viene de la izquierda sea libertad de expresión”, cuestionó veladamente al director del Shin Bet.

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Los principales objetivos de la actual campaña de intimidación son dirigentes que se han sumado al pacto de coalición alternativa. Han ardido imágenes del llamado a ser nuevo jefe del Gobierno, el ultranacionalista Naftali Bennett, y de su número dos, la exministra Ayelet Shaked, quien también ha sufrido repetidos escraches. Ha recibido amenazas de muerte la familia de Gideon Saar, exdirigente del Likud y ahora previsible ministro en el nuevo Gobierno. Y otra integrante de la coalición, la diputada de Meretz (izquierda) Tamar Zandberg, ha visto cómo se publicaba en internet un certificado de defunción con su nombre. El domingo tuvo que dejar su domicilio tras recibir amenazas contra su bebé y contra ella.

El experto en seguridad Hezi Kalo, exdirector de inteligencia del Shin Bet, declaró a la radio estatal que la actual atmósfera recuerda a la que se respiraba en Israel cuando un extremista judío tiroteó a Rabin. “Hay que actuar antes”, alertó, “no debemos esperar a que se produzca un derramamiento de sangre”.

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Sobre la firma

Juan Carlos Sanz

Es el corresponsal para Oriente Próximo en Jerusalén desde 2015. Antes fue jefe de Internacional. En 20 años como enviado de EL PAÍS ha cubierto conflictos en los Balcanes, el Magreb, Irak y Turquía, entre otros destinos. Es licenciado en Derecho por la Universidad de Zaragoza y máster en Periodismo por la Universidad Autónoma de Madrid.

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