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Las claves de la acusación a Trump formulada por los demócratas durante tres días

Los congresistas concluyen el final de su exposición en el juicio por el 'impeachment' del presidente sin evidencia de fisuras en las filas republicanas

El demócrata Adam Schiff expone en el Senado los argumentos de la acusación.
El demócrata Adam Schiff expone en el Senado los argumentos de la acusación. AP

Los demócratas concluyeron este viernes sus alegaciones iniciales en el tercer juicio por la destitución de un presidente en la historia de Estados Unidos. Disponían de 24 horas, repartidas en tres jornadas. Al exponer el caso de principio a fin, detallando los motivos por los que consideran que Donald Trump incurrió en abuso de poder y obstrucción al Congreso, han logrado un evidente dramatismo, potenciado por el hecho de que los abogados del presidente no podían interrumpir. Su turno para presentar la defensa comienza este sábado. Estas son algunas claves de la exposición de la acusación, que el equipo legal de la Casa Blanca deberá rebatir:

La urgencia

Adam Schiff, al frente de los gestores nombrados por la Cámara de Representantes para llevar la acusación, abordó el miércoles un tema clave: por qué destituir al presidente mediante un proceso tan excepcional, cuando se va a someter a las urnas en solo 10 meses. El motivo, defendió, es que Trump ha emitido señales que sugieren que está dispuesto a trampear las elecciones de noviembre. “La mala conducta del presidente no puede ser decidida en las urnas porque no podemos estar seguros de que la votación vaya a ser justa”, dijo. Sus esfuerzos para lograr que Ucrania anunciara una investigación sobre sus rivales políticos constituye “un repugnante abuso de poder” que obliga al Senado a actuar.

El abuso de poder

La investigación, resumió Schiff, “dibuja un cuadro abrumador y condenatorio de los esfuerzos de un presidente por utilizar el poder de su cargo para solicitar de manera corrupta ayuda en su campaña de reelección, y retener actos oficiales y ayuda militar para forzar ese apoyo”. Su comportamiento, añadió, es precisamente lo que tenían en mente los padres fundadores al introducir en la Constitución este proceso de destitución extraordinario: “Temieron que un presidente pudiera subvertir nuestra democracia abusando del impresionante poder de su cargo en su beneficio personal. Por eso concibieron un remedio tan poderoso como el mal que debía combatir: el impeachment”. Los demócratas expusieron el caso tratando de apelar a la seguridad nacional que preocupa a tantos republicanos. Schiff les recordó que se acusa al presidente de retener un paquete de ayuda de casi 400 millones de dólares (unos 362 millones de euros) a un aliado en guerra con Rusia, una partida aprobada por los propios legisladores a los que se dirigía, para forzar a Kiev a anunciar una investigación con motivaciones electorales.

La misma historia

En los pasillos y en los platós de televisión, los republicanos criticaron que la exposición de los demócratas no ha aportado información nueva. “A los senadores nos cuesta comprender por qué tenemos que estar aquí sentados, escuchando los mismos argumentos una y otra vez”, resumió el republicano John Cornyn. Chuck Schumer, líder de la minoría demócrata, recordó que, si desean escuchar más, lo tienen fácil: “Si quieren cosas nuevas, hay muchas. Voten con los demócratas para pedir más testigos y documentos”.

Los testigos y Hunter Biden

Es la gran batalla de los demócratas y, concluida su exposición, nada indica que estén más cerca de conseguir los cuatro votos republicanos que les darían la mayoría simple para poder pedir la comparecencia de testigos y la aportación de nuevos documentos. De no lograrlo, el juicio podría concluir a finales de la semana que viene sin atisbo de quiebra en las filas republicanas. Los demócratas asumieron un notable riesgo al extenderse sobre el objeto de una de las investigaciones que Trump solicitó al presidente Zelenski: la actividad en Ucrania de Hunter Biden, que se sentaba en el consejo de la empresa de gas Burisma mientras su padre, Joe Biden, hoy precandidato demócrata, era vicepresidente de Estados Unidos. Trump sugiere, aunque las fechas no cuadran y no hay evidencia alguna de malas prácticas, que Biden padre presionó para destituir a un fiscal que se disponía a investigar a la empresa. Los demócratas defendieron en el Senado que era precisamente al revés: que Washington buscó la destitución del fiscal porque era “ampliamente percibido como corrupto”. Pero al extenderse en la defensa de los Biden, pusieron en bandeja a los republicanos una jugada peligrosa. Algunos ya sugirieron que estarían dispuestos a votar a favor de escuchar los testimonios que proponen los demócratas, en particular el del exconsejero de Seguridad Nacional John Bolton, siempre que se llamara también a testificar a Hunter Biden. Los demócratas han rechazado de plano el intercambio de cromos, pero la justificación es delicada.

La obstrucción al Congreso

Es el segundo cargo del impeachment, y de particular gravedad para los legisladores, pues apunta directamente a la sacrosanta separación de poderes. El presidente ordenó a su equipo que no atendiera las citaciones para declarar en la Cámara de Representantes, y se negó a entregar documentos que pedían los legisladores. “La orden de retener todo documento y testimonio”, ha explicado este viernes la congresista Val Demings, “fue categórica, indiscriminada e históricamente carente de precedentes”. Trump pretendía, ha añadido, “impedir la capacidad del Congreso de llevar a cabo su labor constitucional de hacer responsable al presidente”.

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