América

Decenas de académicos exigen un diálogo nacional en Cuba y el cese del acoso a las voces disidentes

En una carta abierta, los académicos expresan su preocupación por la represión de que es objeto el Movimiento San Isidro y abogan porque se generen “soluciones democratizantes reales”

Exiliados cubanos en Finlandia protestan contra las violaciones de derechos humanos en la isla, el domingo frente a la embajada de Cuba en Helsinki.
Exiliados cubanos en Finlandia protestan contra las violaciones de derechos humanos en la isla, el domingo frente a la embajada de Cuba en Helsinki.DPA vía Europa Press / Europa Press

La decisión de las autoridades cubanas de irrumpir la noche del 26 de noviembre en la sede el Movimiento San Isidro y mantener bajo arresto durante horas a una quincena de personas, ha generado una reacción de repudio en ámbitos culturales y académicos de todo el continente. Este domingo, decenas de académicos hicieron pública una carta abierta en la que repudian la persecución contra artistas e intelectuales, exigen el cese del acoso a las voces disidentes con el régimen y hace un llamado a un diálogo nacional del que “emerjan soluciones democratizantes reales”.

“Lo sucedido en días recientes ha puesto sobre el tapete la demanda, por parte de un sector diverso y nada desdeñable de la sociedad civil, de cambios que conduzcan a la democratización de la sociedad y la política cubanas. Los sucesos pasados han hecho evidente, además, la disposición mayoritaria al diálogo como vehículo de cambio, y desde diversas publicaciones académicos formados en universidades cubanas han abogado también por un diálogo efectivo entre la sociedad y el Gobierno de la Isla, que incluya a todos los actores y del cual emerjan soluciones democratizantes reales”, se afirma en la carta.

El Movimiento San Isidro es una red de activistas, artistas y periodistas que mantuvo diez días de encierro y huelga de hambre en La Habana para exigir la liberación del rapero Denis Solís. Los integrantes del movimiento, además, protestaban contra las políticas represivas del Gobierno contra la libertad de expresión. Las autoridades justificaron el operativo esgrimiendo el protocolo de salud adoptado por la pandemia de coronavirus. Entre los desalojados estaba Carlos Manuel Álvarez, periodista y escritor, director de El Estornudo y colaborador de EL PAÍS. “Rompieron la puerta a golpes, las echaron abajo. Nosotros estábamos serenos y no ofrecimos resistencia. Eran como fiera repartiéndose la presa. Parecían incluso tener más miedo que nosotros”, relató por teléfono el reportero a EL PAÍS la noche del incidente.

Un día después del operativo policial, decenas de artistas se reunieron a las puertas del Ministerio de Cultura, en La Habana, para demandar un diálogo al más alto nivel, exigieron libertad de expresión y el cese del hostigamiento contra los disidentes. Se trató de un hecho inédito en la isla, donde cualquier manifestación crítica contra el Gobierno es ahogada de forma violenta por el régimen.

Los académicos que firman la carta abierta también denuncian la campaña de difamación que desde los medios oficiales las autoridades cubanas hacen de quienes critican la política opresiva, además de la vigilancia permanente a la que son sometidos, así como el acoso policial, interrogatorios y arrestos arbitrarios. Quienes firman el documento son historiadores, investigadores, profesores o candidatos a doctorados, relacionados de alguna manera con Cuba, pero desempeñan sus actividades en prestigiosas universidades de Estados Unidos, América Latina y Europa.

“Los firmantes de esta carta, académicos en su mayoría cubanistas de dentro y fuera de la Isla, rechazamos las posturas antidemocráticas que el Gobierno cubano ha desplegado como respuesta a lo que consideramos reclamos justos de la sociedad civil, y urgimos a las autoridades a entablar un diálogo nacional, sin discriminación de actores ni posturas, y sin represalias para ninguno de los participantes, del cual emerjan acuerdos vinculantes que permitan la implementación de soluciones a la actual crisis política que atraviesa el país”, afirman en el documento. Y concluyen: “Aspiramos a una Cuba abierta, diversa y plural. Una Cuba para y con todos”.

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