Reino Unido

Johnson respalda a su ministra del Interior e ignora las acusaciones de acoso laboral

El alto funcionario que condujo la investigación sobre el ‘bullying’ de Priti Patel ha dimitido en señal de protesta

La ministra del Interior del Reino Unido, Priti Patel, el pasado 15 de noviembre en Londres.
La ministra del Interior del Reino Unido, Priti Patel, el pasado 15 de noviembre en Londres.VICKIE FLORES / EFE

El primer ministro británico, Boris Johnson, ha decidido primar la lealtad sobre la ética, pero sobre todo se ha aferrado a la máxima ignaciana de que en tiempos de desolación no conviene hacer mudanzas. Johnson ha respaldado a su polémica y combativa ministra del Interior, Priti Patel, frente a las acusaciones de acoso laboral y quiebra del código ministerial de conducta, por sus continuos abusos y malas formas a los funcionarios bajo sus órdenes. Las conclusiones de la investigación interna, que ha durado más de ocho meses, llegan justo cuando está a punto de ponerse en marcha el proyecto estrella de Patel —y del Gobierno de Johnson—: la nueva Ley de Inmigración, que endurece las condiciones para entrar y trabajar en el Reino Unido. El alto funcionario que ocupaba el cargo de asesorar al Gobierno en cuestiones de ética, Alex Allan, ha dimitido en señal de protesta por la decisión del primer ministro.

“La señora Patel ha infringido de modo constante los altos estándares exigidos por el código ministerial en lo que se refiere al trato de los funcionarios con la debida consideración y respeto”, relata el informe, filtrado a los medios británicos y que llevaba casi dos meses en el cajón de Johnson. En su texto se describen episodios concretos en los que Patel profirió gritos e insultos contra sus subordinados. “Son incidentes concretos que se ajustarían a la definición de bullying (acoso) por el impacto que tienen en las personas afectadas, y en ese sentido ha actuado en contra del código, aunque no fuera de un modo intencionado”.

En ocasiones anteriores, la conclusión de que un ministro había actuado por debajo de los niveles éticos exigidos ha derivado siempre en una dimisión. No ha sido el caso de Patel, que se ha limitado a pedir perdón y agradecer a Johnson su respaldo. “Lamento que mi comportamiento en el pasado haya ofendido a alguien. Nunca fue esa mi intención. Estoy muy agradecida a los miles de funcionarios que contribuyen a la labor del Gobierno (...) Reconozco que soy una persona muy directa, y en ocasiones expreso mi frustración”, ha dicho la ministra.

A través de un portavoz de Downing Street, Johnson ha dado el asunto por zanjado, después de concluir que, a su juicio, Patel no había infringido el código. “El primer ministro está satisfecho con las disculpas de la ministra del Interior por haber molestado sin darse cuenta a aquellos con quienes trabajaba. Como está también convencido de que las relaciones, comportamiento y ambiente en el seno del Ministerio del Interior han mejorado mucho”, ha dicho el citado portavoz.

Allan ha reconocido que es prerrogativa del primer ministro decidir en último término si algún miembro de su Gobierno se ha saltado el código ético, pero acto seguido ha anunciado su dimisión, provocando de ese modo una nueva marejada en un Downing Street que vive una de sus semanas más convulsas. El pasado viernes dimitieron el asesor estrella de Johnson e ideólogo del Brexit, Dominic Cummings, y su hombre de confianza y hasta entonces director de Comunicación, Lee Cain. El hundimiento del núcleo duro del Brexit reveló el desconcierto interno del Ejecutivo británico.

El líder de la oposición laborista, Keir Starmer, ha exigido una investigación a fondo de la minis de Patel, así como la publicación íntegra del informe filtrado. “De nuevo es una regla de conducta para Boris Johnson y sus amigos y otra para el resto de ciudadanos”, ha dicho Starmer. “El primer ministro ha dicho en el pasado que despreciaba el bullying, pero cuando se descubre que el acoso lo llevaba a cabo uno de sus ministros, decide ignorar el informe, no hacer nada y proteger a los suyos”, ha añadido en su cuenta de Twitter.

Patel, de 48 años, una férrea política conservadora, devota de Margaret Thatcher e hija de inmigrantes indios originarios de Uganda, es una firme defensora del Brexit y una aliada incondicional de Johnson. Su principal batalla, para irritación de la oposición laborista, es una nueva Ley de Inmigración que entrará en vigor el próximo 1 de enero, y que eliminará la libertad de movimiento de la que gozaban hasta ahora los ciudadanos de la UE en el Reino Unido. Con el nuevo texto, se establecerá un sistema de puntos para entrar o trabajar en territorio británico que primará las capacidades laborales, el conocimiento de inglés e incluso el salario que vayan a recibir los futuros inmigrantes frente a otras consideraciones. La ministra ha dado sobradas muestras de su espíritu combativo en la Cámara de los Comunes, donde ha dejado claro que no estaba dispuesta a recibir lecciones sobre feminismo o racismo por parte de nadie.

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