Bolsonaro agrava la crisis con Moro al destituir al director de la Policía Federal

El antiguo juez había amenazado con dejar el Gobierno si su aliado era cesado. El presidente quiere tener una mayor influencia en las investigaciones policiales

El ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, en Brasilia.
El ministro de Justicia de Brasil, Sergio Moro, en Brasilia.ADRIANO MACHADO / REUTERS

El exjuez brasileño Sergio Moro había amenazado este jueves con renunciar como ministro de Justicia y Seguridad Pública. La amenaza se ha producido después de que el presidente, Jair Bolsonaro, le advirtiera de que pronto cambiará al director general de la Policía Federal, el comisario Maurício Valeixo. El policía fue designado para el puesto por Moro y es alguien de extrema confianza para el todavía ministro. Moro y Valeixo trabajaron juntos en la operación Lava Jato, la operación anticorrupción que los llevó a ambos a los cargos actuales. Interlocutores del ministro habían afirmado a EL PAÍS que, si Valeixo se iba, Moro también renunciaría, porque se sentiría desautorizado por el Ejecutivo. El objetivo del presidente es tener mayor influencia sobre las investigaciones policiales. Bolsonaro ha eludido referirse al asunto en la comparecencia en directo que ha hecho en Facebook horas después, pero durante la noche el cese del director de la Policía Federal ha sido publicado en el Diario Oficial de la Unión.

Moro llegó al ministerio el año pasado con el apodo de “superministro” y la promesa de que tendría carta blanca para actuar. En la práctica, no ha sido lo que ha ocurrido. Meses después de asumir el cargo, Bolsonaro empezó a decir que él mismo podía vetar las decisiones ministeriales. Su preocupación era que la Policía Federal pudiera avanzar en las investigaciones contra su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, sospechoso de malversar fondos destinados a pagar a sus exasesores en la Asamblea Legislativa de Río de Janeiro.

Ha sido la quinta vez que el presidente ha dado muestras públicamente de querer debilitar a Moro, un ministro más popular que el propio presidente. Las otras fueron cuando Bolsonaro planteó la posibilidad de despedir a Valeixo el año pasado, indicando que sustituiría al superintendente de la Policía Federal en Río de Janeiro; cuando sugirió que dividiría el ministerio de Justicia en dos y cuando sancionó la ley que creó la figura del juez de garantías —un magistrado responsable de garantizar los derechos de los ciudadanos durante el proceso penal, diferente del juez que dicta la sentencia—, contrariando la recomendación de Moro. Además de ser constantemente blanco del fuego amigo que proviene del Palacio del Planalto, a Moro también le molestó que Bolsonaro se aproximara a algunos condenados o acusados en los dos mayores escándalos de corrupción del país: el mensalão del Partido de los Trabajadores y la Lava Jato.

Los generales ministros de Bolsonaro han estado trabajando para impedir otra crisis iniciada por el presidente. Augusto Heleno, ministro jefe del Gabinete de Seguridad Institucional; Luiz Eduardo Ramos, ministro jefe de la Secretaría General; y Walter Braga Netto, ministro jefe de la Casa Civil, intentaron convencer al presidente de que no destituya a Valeixo y, consecutivamente, que no pierda, a Moro. A primera hora de la tarde del jueves, el periódico Folha de S. Paulo publicó la información de que el ministro de Justicia había renunciado. Pero su asesoría negó la noticia. Aun así, Ramos y Braga Netto acudieron a verlo casi de inmediato. El año pasado, fue Heleno quien consiguió que Moro permaneciera en el cargo. Le dijo al presidente que, si despedía a su ministro estrella, sería el fin de su Gobierno.

La divulgación de la información de que Moro había renunciado ha tenido un fuerte impacto en la bolsa de valores de Brasil. Tras una mañana de volatilidad, el Ibovespa, el principal índice brasileño, ha comenzado a caer más de un 2%. También se ha reflejado en el aumento del 1,4% del valor del dólar, que ha alcanzado los 5,52 reales.

Esta semana, otro asistente de Bolsonaro, el ministro de Economía Paulo Guedes, también ha perdido poderes. El plan de recuperación económica del Gobierno, anunciado el miércoles, lo ha coordinado el ministro Braga Netto y no ha contado con la participación de Guedes. Y mucho menos con su respaldo, ya que se basa en una fuerte inversión pública, algo que la agenda neoliberal del ministro de Economía no acepta.

Desde que asumió la presidencia, el propio Bolsonaro ha sido quien ha generado la mayoría de las crisis en su administración. En los últimos diez días, el número ha aumentado. Además de quemar a Moro y a Guedes, ha cambiado a su ministro de Sanidad en medio de la pandemia de coronavirus y ha participado en una manifestación que pedía la intervención militar en el país.

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