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López Obrador ficha al exfiscal despedido por el Gobierno de Peña Nieto

Santiago Nieto, que investigaba los supuestos sobornos de Odebrecht a la campaña del PRI en 2012, reaparece en un mitin de Morena

Santiago Nieto y López Obrador, en Jalisco.
Santiago Nieto y López Obrador, en Jalisco. Cuartoscuro

Santiago Nieto, el exfiscal electoral que investigaba la entrada de dinero de Odebrecht a la política mexicana, reapareció en la campaña. El político fulminado en octubre de 2017 por el Gobierno de Enrique Peña Nieto, del PRI, ha aparecido este martes en un evento en Jalisco junto a Andrés Manuel López Obrador, el aspirante presidencial del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena). El favorito en los sondeos rumbo a los comicios del 1 de julio ha dicho que Nieto no repetiría el cargo en su eventual Gobierno, pero que su figura es de utilidad para su cruzada anticorrupción. “El exfiscal tiene todo el conocimiento de lo de Odebrecht, tiene mucha información”, dijo López Obrador en su visita al municipio de Tlaquepaque.

El extitular de la Fiscalía Especializada para la Atención de Delitos Electorales (Fepade) también ayudará a la campaña de Morena en la defensa del voto con un proyecto para evitar la compra de sufragios. Esta es una de las obsesiones del líder del partido de izquierdas, que concurre a los comicios en la coalición Juntos Haremos Historia (conformada por dos partidos de izquierda y uno de derecha). “A mí me importa bastante… porque yo quiero que se haga valer la democracia y que se castigue a los que compran votos, a los que obligan a la gente a votar por un partido o candidato”, dijo López Obrador, quien se ha considerado víctima de fraudes electorales en las presidenciales de 2006 y 2012.

“Vengo como especialista en materia electoral y me encuentro aquí presente para mandar un mensaje de que casos como el de Odebrecht no se pueden presentar en la historia del país”, dijo Nieto a los periodistas presentes.

Nieto fue destituido de su cargo el 20 de octubre de 2017, pocos días después de asegurar al periódico Reforma que había recibido presiones del exdirector de Petróleos Mexicanos, Emilio Lozoya. El funcionario de la petrolera mexicana ha sido señalado por tres exdirectivos de la constructora brasileña Odebrecht de haber recibido 10 millones de dólares en sobornos a cambio de contratos entre 2012 y 2016. Parte de la mordida, unos 4.1 millones de dólares, se habrían depositado cuando Lozoya fungía como jefe de asuntos internacionales de la campaña presidencial de Enrique Peña Nieto, que llegó al poder el 1 de diciembre de 2012. Nieto aseguró al diario mexicano que Lozoya lo presionó para declararlo inocente y le exigió una disculpa pública.

El papel de Odebrecht en la política mexicana es uno de los misterios de la actual campaña presidencial. México y Venezuela son dos países donde el papel de la constructora brasileña no ha sido investigado a fondo por las autoridades locales en un escándalo de corrupción que ha salpicado a buena parte de América Latina. La Fepade abrió una investigación en agosto de 2017, después de las deposiciones juradas de los exdirectivos brasileños. Las pesquisas no avanzaron lo suficiente. Dos meses después, el fiscal electoral fue despedido por haber transgredido con su entrevista con la prensa el código de funcionarios de la Procuraduría General de la República (PGR, Fiscalía). El Gobierno mexicano se ha limitado a sancionar e inhabilitar a Odebrecht en el país.

Recientemente, en una charla con The Wall Street Journal, Nieto afirmó que el Gobierno mexicano ha intentado comprar su silencio a través de un hombre cercano al hoy exsecretario (ministro) de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong. El exfiscal también aseguró al diario estadounidense que él y su exesposa han recibido mensajes amedrentadores y amenazas de muerte.

López Obrador consideró este martes que Nieto ha sido víctima de una “injusticia” al haber sido despedido del Gobierno. El candidato presidencial también quiso desactivar el morbo que despierta que se sume a su campaña uno de los exfuncionarios que más información tiene sobre el caso Odebrecht y la actual Administración. “Yo no soy verdugo, yo no quiero venganza, yo quiero justicia”, afirmó el candidato presidencial que, poco a poco, revela sus ases bajo la manga rumbo a los comicios de julio.