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Londres pide un nuevo acuerdo de seguridad con la UE en un año

“El Reino Unido está tan comprometido como antes con Europa en materia de seguridad”, ha dicho la primera ministra británica

La primera ministra británica, Theresa May, el 17 de febrero de 2018 durante su intervención en la conferencia de seguridad de Múnich. VIDEO: Reuters-Quality

La seguridad y el terrorismo no obedecen a fronteras y tampoco a divorcios en la Unión Europea. Apoyándose en esa evidencia, la primera ministra británica, Theresa May, ha pedido este sábado a la UE un acuerdo para mantener la cooperación en materia de seguridad después del Brexit. Ese acuerdo debería estar listo en un año, ha defendido May en Múnich, donde ha participado en la Conferencia de Seguridad que reúne cada año en la capital bávara a las grandes figuras de la política internacional. “Queremos actuar de forma urgente y firmar un tratado de seguridad”. Su propuesta fue bien recibida por parte del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, quien sin embargo pidió a Londres que no mezcle la seguridad con los términos del divorcio con la UE.

Algo parecido dijo Alfonso Dastis, el ministro de Exteriores español, también presente en la reunión de Múnich. Dastis advirtió que “la UE no va a aceptar una negociación selectiva”. “Aceptamos y reconocemos el papel de Reino Unido en la seguridad de la UE, pero no hay que olvidar que Londres también se ha beneficiado de la cooperación de otros europeos”, añadió.

May pidió dejar de lado cuestiones ideológicas y optó por una aproximación pragmática con la Unión en materia de seguridad. Habló de la euroorden y de 10.000 extradiciones ejecutadas gracias a la cooperación europea. Citó también el intercambio de datos con Europol en el marco de las investigaciones policiales y la obtención de pruebas en territorio comunitario. “Reino Unido está tan comprometido como antes con Europa en materia de seguridad”, ha señalado. “Los principales puntos del acuerdo en esta área deberían entrar en vigor a partir de 2019”, detalló May.

La primera ministra británica dijo que ese acuerdo no estaría sujeto al Tribunal de Justicia de la UE (TJUE), porque explicó que esa fue precisamente una de las razones por las que muchos británicos quisieron salir de la UE. Sin acabar de aclarar cómo funcionaría esa cooperación al margen de la justicia europea, May indicó que Londres “respetará” el Tribunal cuando opere con agencias de la UE, pero que lo hará como país tercero y respondiendo al “ordenamiento jurídico [británico] soberano”.

Charles Grant, director del Center for European Reform, explica que el discurso de May indica que Londres ha flexibilizado una de sus líneas rojas con el tema del Tribunal “porque es consciente de que es necesario crear un mecanismo preciso legal para poder cooperar con ciertas agencias europeas”.

Ante las preguntas sobre el embrollo legal que plantea la salida de Reino Unido de la Unión y la sugerencia incluso por parte de un diplomático de la posibilidad de que Londres dé marcha atrás en el Brexit, May fue tajante: “No hay ninguna posibilidad de un segundo referéndum. Vamos a abandonar la UE”.

Poco después subió al podio Juncker, quien consideró necesario mantener la cooperación en seguridad con la UE, pero a la vez deslizó cierta desconfianza hacia las intenciones cooperativas de May. “La alianza de seguridad la vamos a mantener, pero no se puede mezclar con otros asuntos relacionados con el Brexit. Entiendo por qué otras personas pueden querer hacerlo, pero nosotros no queremos”.

Fuentes comunitarias se mostraron menos comprensivas. “Los británicos llevan décadas bloqueando los temas de Interior y Seguridad y ahora quieren participar del pastel para beneficiar a la industria británica. Si se van, se van”, asegura una fuente.