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La Justicia francesa absuelve al hombre que alojó a terroristas del atentado de 2015 en París

Bendaoud alegó con éxito que desconocía la implicación de sus huéspedes en la muerte de 130 personas. Otras dos personas han sido condenadas por encubrimiento y por no denunciar un crimen terrorista.

Dibujo de Jawad Bendaoud, durante su juicio en enero en París.
Dibujo de Jawad Bendaoud, durante su juicio en enero en París. AFP

Era el primer juicio en París por los traumáticos atentados del 13 de noviembre de 2015: tres semanas de intervenciones, a veces teatrales, de los acusados y salidas de tono que suscitaron sonrisas entre algunos asistentes y también la incomodidad de los familiares de las víctimas y de los supervivientes. El juicio se cerró el miércoles con la absolución del principal acusado, o como mínimo, el más mediático: Jawad Bendaoud, responsable de alojar a dos de los terroristas, entre ellos el hombre considerado como el cerebro de los atentados. Después de más de dos años entre rejas, Bendaoud salió por la noche en libertad, informa la agencia France Presse. Los dos otros acusados, Mohamed Soumah y a Youssef Aït Boulhacem, fueron condenados respectivamente a cinco y cuatro años de prisión.

La Justicia consideró que carecía de pruebas que demostrasen que Bendaoud, un criminal reincidente de 31 años pero sin vínculos aparentes con los yihadistas, hubiese proporcionado un escondite a los terroristas con el fin de ayudarles a escapar. Él afirmó desde el primer momento que ignoraba la implicación de sus huéspedes en la muerte cuatro días antes de 130 personas en París y los alrededores. Así lo sostuvo desde la mañana del 17 de noviembre de 2015, cuando descubrió que una unidad de élite de la policía francesa había asaltado una casa que él ocupaba en Saint-Denis, y de la que estaba ausente aquella noche. Murieron los terroristas, Abdelhamid Abaaoud y Chakib Akrouh, y a la prima del primero, Hadna Aït Boulhacem.

La escena en la que Bendaoud llegaba a su calle en Saint-Denis y, ante una cámara de televisión, expresaba su sorpresa ante lo que acababa de ocurrir en su squat, o vivienda ocupada, le dio sus primeros 15 minutos de fama. “Me he enterado de que ocurría en mi casa, de que los individuos se habían atrincherado en mi casa. No estaba al corriente de que eran terroristas”, dijo a la cadena BFMTV. “Me pidieron que les hiciera un favor. Les hice un favor. Me dijeron que les albergara dos personas durante tres días. Y les hice el favor”, se justificó. Y añadió: “Si lo hubiese sabido, ¿creen que los hubiese albergado?” Al terminar su declaración a BFMTV, y sin que la cámara dejase de grabar, la policía le detuvo. El tono inconsciente y aparentemente espontáneo con el que hablaba en un momento en que Francia estaba conmocionada por el peor atentado de su historia lo convirtió en una pequeña celebridad.

El otro acusado en el juicio de París, Mohamed Soumah, condenado en el pasado por robo y tráfico de estupefacientes, fue quien puso en contacto a los terroristas con Bendaoud, a quien había conocido años antes en prisión. Soumah, de 29 años, conocía Hadna Aït Boulhacem, que era la prima de Abdelhamid Abaaoud, el supuesto cerebro de los atentados. Abaaoud y su cómplice, Akrouh, buscaban un escondite, y Boulhacem, a través de Soumah, se lo facilitó. Soumah, al contrario que Bendaoud, sí conocía que los fugitivos eran terroristas, según la magistrada, Isabelle Prévost-Desprez. Fue condenado por encubrimiento. El tercer acusado, Youssef Aït Boulhacem, de 25 años, también primo de Abaaoud y hermano de Hadna Aït Boulhacem, fue condenado por no denunciar un crimen terrorista.

El juicio de París no ha entrado en el núcleo de los atentados, sino en aspectos colaterales: el único superviviente de la célula que atacó la capital francesa en noviembre de 2015, Salah Abdeslam, está siendo juzgado en Bélgica por un tiroteo con la policía días antes de ser detenido en este país. Pero el juicio a Bendaoud, Soumah y Boulhacem ha permitido, además de exigir cuentas a los colaboradores de los terroristas, asomarse a un mundo en el que las fronteras entre la delincuencia común y el yihadismo a veces están difuminadas. El cronista de Le Monde explica que, en el juicio, Bendaoud dijo estar seguro “en un 80%” de que sería condenado". En esto, se equivocó, aunque la fiscalía ya ha anunciado que recurrirá. El acusado añadió: “Tengo mi conciencia conmigo. No iré al infierno por haber albergado a terroristas. Quizá iré por otra cosa”.

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