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“El terrorismo nos ha conducido a una forma de regresión”

Entrevista con Eric Dupond-Moretti, abogado del yihadista Abdelkader Merah

Eric Dupont-Moretti, abogado del yihadista Abdelkader Merah.
Eric Dupont-Moretti, abogado del yihadista Abdelkader Merah. AFP/Getty Images

El llamado proceso Merah ha reabierto la herida que ha infligido el terrorismo a Francia. Dos años después de la oleada de atentados que llevó a imponer un estado de excepción del que apenas acaba de salir, el país revisa el origen del yihadismo autóctono a través de la carrera asesina de Mohammed Merah, un joven francoargelino de 24 años que en marzo de 2012 se montó en una moto, se puso una cámara GoPro en el casco y se lanzó a matar. En pocos días acabó con la vida de siete personas en Toulouse y la cercana Montauban, incluidos tres niños judíos y soldados de origen magrebí. Este terrorista islamista, precursor de la oleada de atentados que tres años más tarde pusieron a prueba a Francia y a Europa, con más de 300 muertos, murió acribillado por las fuerzas de seguridad, que lo identificaron y lo acorralaron en su casa.

Pero cinco años después de cometida la matanza, por la que no se pudo condenar en su día a Mohammed, un tribunal ha impuesto 20 años de cárcel a su hermano, Abdelkader Merah, por asociación terrorista. Los jueces desestimaron el cargo más grave de complicidad en los asesinatos. La acusación presentó al procesado como un musulmán “ortodoxo” y una especie de mentor religioso que facilitó “la preparación” de los crímenes de Mohammed.

El caso aún no ha terminado porque la defensa ha decidido recurrir el fallo, pero supone ya un precedente para otros procesos similares que se encuentran todavía pendientes contra autores materiales de atentados como Salah Abdeslam, el único superviviente de los ataques del 13 de noviembre de 2015 en las calles de París y al que Bélgica intenta juzgar también por las bombas terroristas de Bruselas en marzo de 2016.

Después de un intenso juicio —cinco semanas de audiencias, un total de 117 tomos de proceso, más de 200 acusaciones particulares, medio centenar de testigos y muchísimas emociones—, el abogado Eric Dupond-Moretti, que ha representado a Abdelkader Merah, recibió a la alianza de medios LENA, de la que forma parte EL PAÍS, para hablar sobre un caso que se avanza a otros futuros juicios de terroristas.

En vísperas del segundo aniversario de los atentados de París, que mataron a 130 personas, Dupond-Moretti asegura que este ha sido el caso “más difícil” que se le ha encomendado y alerta del peligro, en una sociedad que dice ver “petrificada por la amenaza terrorista”, de caer en la tentación de no proporcionar a los acusados de terrorismo las mismas garantías judiciales a las que tiene derecho todo ciudadano. De producirse esa situación, advierte de que “habrán ganado los terroristas”, que buscan socavar precisamente esos valores que tanto ha costado consolidar.

“La sociedad está petrificada por el terrorismo, es lo que llamo la bataclanización de los espíritus”, afirma en referencia al ataque en la sala de conciertos Bataclan, donde los terroristas acribillaron a 90 de las víctimas del 13 de noviembre de 2015. Esa bataclanización “nos impide pensar”, añade este letrado. Y en ese contexto, señala, se corre el peligro de “olvidar las reglas” que se ha tardado “milenios en elaborar” y caracterizan a las sociedades democráticas y civilizadas. “Escuchen cómo algunos políticos hablan ya de forma totalmente desacomplejada. Algunos incluso han pedido la creación de un Guantánamo a la francesa. Durante el proceso [de Merah], un joven me reprochó que, a causa de gente como yo, Francia está gangrenada por el terrorismo. Y yo le respondí: ¿Qué quiere usted? ¿Un proceso sumario? ¿Que lo ejecutemos directamente? Lo que separa la barbarie de la civilización es el Estado de derecho”, afirma.

Tras la condena de Merah, Dupond-Moretti llegó a decir que el juicio de su defendido fue peor incluso que los de Núremberg. “Es que a la opinión pública hoy en día le cuesta comprender que un tipo que escupe sobre las reglas de la democracia pueda beneficiarse de las mismas”, se justifica. “¿Hay que recordar que los nazis tuvieron derecho a un proceso? Nadie en esa época puso en duda el derecho de esos hombres a un abogado. El terrorismo nos ha conducido a una forma de regresión”, lamenta.

 

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