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“Con Trump, hay peligro de guerra”

Ben Rhodes, el gran asesor de Obama, repasa los devastadores efectos del año de presidencia republicana

donald trump
El consejero presidencial Ben Rhodes, en agosto de 2014. REUTERS / Cordon Press

Le llamaron El Chico Maravilla. La Sombra. El Otro. Ben Rhodes (Nueva York, 1977) se fundió hasta tal grado con el presidente Barack Obama que un día llegó a decir: “Ya no sé dónde empiezo yo y acaba Obama”. Durante sus ocho años en la Casa Blanca, Rhodes escribió los principales discursos del mandatario demócrata. Fue su voz pero también su mano derecha. Considerado uno de los arquitectos del pacto con Irán y el deshielo con Cuba, su influencia como consejero áulico ha entrado en los libros de historia.

Ahora, al año del triunfo de Donald Trump, sigue viajando con Obama. También asesora a los demócratas en asuntos de seguridad y prepara un libro de memorias. A la reunión con EL PAÍS, Le Monde y Der Spiegel llega en camisa a cuadros, sin afeitar y con el aire cansado de quien aún guarda demasiados secretos imperiales en la mente. Esta es su visión del efecto Trump.

El vacío diplomático.

Rhodes es categórico. La heterodoxia e impredecibilidad de Trump han hecho saltar por los aires la diplomacia estadounidense. Es un fenómeno que temían los demócratas, pero no en el grado que ha alcanzado. “Es un riesgo tener a un presidente que quiere hacer lo opuesto a su antecesor, es un riesgo apostar por el aislacionismo y la desconexión, es un riesgo acelerar las guerras. En las agendas del G-7, del G-20 y de la misma ONU se ha generado un vacío que otros, como Rusia, van a ocupar. Europa ha dejado de contar con Estados Unidos para trazar su estrategia global y, más que nunca, está tomando sus propias decisiones. Trump no es visto como un socio fiable y las consecuencias se están viendo”.

El peligro del fracaso interior

“Hay un escenario que me preocupa. Lo digo como alguien que ha estado muchos años en la Casa Blanca. Todo presidente está increíblemente constreñido en política doméstica por el Congreso y los tribunales; pero en seguridad nacional y política exterior es justo al revés. Si quieres, puedes bombardear a otro país sin necesidad del Congreso. Pues bien, si Trump fracasa en sus proyectos legislativos, si los tribunales le desafían, si no escapa a los escándalos, cabe la posibilidad de que busque un espacio donde tenga libertad de acción. Puede ser un conflicto con Corea del Norte o con Irán, puede ser una guerra comercial con China o la salida de NAFTA. Todo ello lo puede hacer sin el Congreso. Me preocupa que cuanto más aislado esté, más se mueva en esa dirección”.

La guerra es posible

El peligro está ahí. Se llama Corea del Norte y la Casa Blanca va en rumbo de colisión. “Nada en los movimientos de Trump sugiere que tenga el más mínimo interés en la diplomacia. Actúa de forma no racional, siguiendo los dictados de sus propios deseos. Sus generales intentan contenerle, pero me temo que, en un exceso, podamos tener una catástrofe. No es que crea que vaya a ocurrir, sino que los porcentajes son mucho más altos de lo que deberían ser. Por eso hay peligro de guerra. No olvidemos que a Trump le gusta asustar a la gente con amenazas exteriores y envolverse en la bandera militar. Y la guerra es la mejor forma de hacerlo. No se puede descartar que piense en movilizar a la población, en contentar a su base, en demostrar que así es un verdadero presidente. Desafortunadamente, el mundo ofrece demasiadas oportunidades para hacerlo”.

Crisis nuclear con Irán

Washington ha vuelto a tensar la cuerda con Teherán. Ha dejado el acuerdo nuclear al albur del Congreso y ha decidido extremar la presión. Rhodes se muestra escéptico con la estrategia. “El acuerdo nuclear deberían dejarlo fuera de la discusión, y decir lo que realmente quieren, que es un cambio de régimen en Teherán. Pero Trump y los suyos se comportan como si en el mundo no hubiera otras naciones con intereses propios. Y lo que es peor, no creo que el presidente tenga ni idea de lo que supone el pacto nuclear. ¿Alguien le ha escuchado hablar en largo de ello? Para él, todo se limita un hecho simple: lo hizo Obama y por tanto está mal. Pero lo más loco de todo esto es que puede desatar una crisis nuclear cuando ya estamos en otra con Corea del Norte. Es más, si Pyongyang ve lo que ocurre con el pacto con Irán, ¿por qué habría de cerrar un acuerdo con Estados Unidos?

EEUU, cautiva de Israel y Arabia Saudí

Rhodes fue el autor del histórico discurso de Obama en El Cairo. Un mensaje que trazó un nuevo camino en las relaciones con Oriente Próximo y dio esperanzas a millones de musulmanes. Ocho años después, el mundo es otro y todo lo avanzado pende de un hilo. “La gente siempre piensa que nada puede ir peor en la región, pero desgraciadamente sí puede. Ahora mismo, Estados Unidos está jugando al son de Israel: ofrecer una apariencia de paz sin ninguna perspectiva de paz. Habla de un acuerdo pero se permiten asentamientos que están volviendo imposible la solución de los dos Estados. Y no es solo eso. EEUU se ha lanzado en los brazos de Arabia Saudí. Su posición respecto a Qatar, al acuerdo nuclear con Irán y la guerra en Yemen están volviendo la situación en Oriente Próximo aún peor de lo que era”.

Los ataques sónicos en Cuba: Rusia y el sector duro interior

Veinticuatro diplomáticos estadounidenses han sufrido extraños ataques sónicos en la isla. Washington ha retirado a gran parte de su personal en la Embajada, ha alertado a los viajeros y ha expulsado de su territorio a 15 funcionarios cubanos. La agresión, cuya autoría se desconoce, ha puesto bajo mínimos la relación entre ambos países. Rhodes, el forjador del deshielo con Cuba, asiste alarmado a este deterioro. “No fue responsabilidad del Gobierno cubano. Al tiempo que ocurrían los ataques, La Habana firmaba todo tipo de acuerdos con nosotros y trataba de mejorar el vínculo. Y han reaccionado con mucha moderación. Hay dos posibilidades. Una es que sea responsabilidad del sector duro interior. Cuba vive un periodo de transición: Raúl Castro abandonará el cargo en febrero y la apertura no ha sido bien vista por todos. El propio Fidel mostró sus recelos. La otra posibilidad es que se trate de Rusia. Su objetivo sería sembrar el caos, separar a EEUU de Cuba y lograr que la isla vuelva a su órbita. También puede ser una combinación de ambos factores. En todo caso, Estados Unidos ha sobrerreaccionado. Si no tenemos clara la autoría, ¿por qué expulsamos a sus diplomáticos? La ironía final es que estamos haciendo justo lo que pretende quien haya puesto en marcha los ataques sónicos”.

La ceguera ante la injerencia rusa

La estrategia de intoxicación del Kremlin contra Hillary Clinton se desplegó durante el mandato de Obama. Muchos demócratas han criticado la lentitud e incluso la sordina con que fue tratada la injerencia rusa por la Casa Blanca. Rhodes se defiende. Asegura que advirtieron algunos movimientos, pero no la jugada completa. “En campaña no nos sorprendió que hackearan al Comité Nacional Demócrata ni los emails del jefe de campaña, John Podesta. Era algo que ocurría todo el tiempo. Lo que no comprendí fue la extensión del operativo, la generación y diseminación estratégica de información falsa. El ataque al comité no era más que una pequeña pieza de un esfuerzo mucho mayor contra Hillary Clinton. Solo después de las elecciones, comprendí su escala”.

El futuro demócrata: volar sin Obama

Rhodes es consciente de que el tiempo de Obama ha pasado. Ahora toca el perfil bajo y responder sólo cuando se ataque el núcleo duro de su legado. “Cuanto menos hable, más pesarán sus palabras. Si Obama se convirtiese en el jefe de facto de la oposición, no permitiría crecer otros liderazgos. Desafortunadamente, ese fue un problema que ya surgió durante su Administración. Faltó oxígeno para otras voces y cuando llegó la campaña, que no fue buena, sólo competían Bernie Sanders y Clinton”.

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