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Italia aprueba una nueva ley electoral

El Senado, en una votación caótica que ha levantado las protestas de la mitad de la cámara, da luz verde a un sistema pactado entre Berlusconi y Renzi que obliga a amplias mayorías

El senador del Movimiento 5 Estrellas, Andrea Cioffi, protesta en la sesión de aprobación de la Ley Electoral
El senador del Movimiento 5 Estrellas, Andrea Cioffi, protesta en la sesión de aprobación de la Ley Electoral REUTERS

Las bancadas de las cámaras italianas están llenas de hombres y mujeres con historiales profesionales de una sola tarde de gloria. Políticos de poco relieve que en el fragmentado sistema parlamentario cambiaron el rumbo del país con un puñado de votos y todavía menos escaños. Un botín obtenido normalmente de alguna escisión y que, por supuesto, nunca ofrecen gratuitamente. Ayer ese hombre fue Denis Verdini, correveidile un día de Silvio Berlusconi y actual líder de uno de los micropartidos (ALA) que sobreviven a base de servicios como el que el azar parlamentario le ha permitido prestar.

Italia, en parte gracias a él, camina ya hacia unas elecciones. Después de meses de enredos y fracasos en el diseño de una nueva ley electoral, el Senado aprobó ayer, en una caótica sesión, la norma que permitirá poner las urnas en primavera. La polémica ley, pactada entre Silvio Berlusconi y Matteo Renzi, apuesta por un sistema mixto entre el proporcional y el mayoritario, que castigará al Movimiento Cinco Estrellas y favorecerá al centroderecha.

Los votos de Verdini fueron decisivos para aprobar una ley que se hubiera llevado por delante al Gobierno. Porque ante el terror a posibles enmiendas al texto y a los cambios de voto repentinos —el propio presidente del Senado, Pietro Grasso, dejó el Partido Democrático (PD) ayer y pasó al grupo mixto—, el Ejecutivo se sometió a una moción de confianza para evitar imprevistos. El nuevo sistema electoral se aprobó con un voto secreto por 214 votos a favor, 61 en contra y una abstención, y ahora tendrá que ser firmado por el presidente de la República, Sergio Matarella.

El gobernante PD acudía al Senado habiendo acordado la ley Rosatellum bis (llamada así por el diputado Ettore Rosato) con Forza Italia y Liga Norte. Ambas formaciones concurrirán a las elecciones formando una coalición de derechas con los xenófobos Fratelli di Italia. De modo que se verán favorecidos por la nueva norma, que propone que el 36% de los escaños, tanto de la Cámara de los Diputados como del Senado, sean asignados con un sistema mayoritario de circunscripciones uninominales (cada partido o coalición debería presentar un solo candidato y el escaño se lo adjudicaría el más votado). El 64% restante se vincula a un sistema proporcional, una modalidad que favorece las alianzas entre partidos.

El modelo mixto surge del funambulismo político para contentar a distintos grupos y torpedear el empuje del Movimiento 5 Estrellas (M5S), que lidera hoy las encuestas. Pero la norma puede dar lugar a una situación de ingobernabilidad. Al final, solo podrán formar un Ejecutivo las fuerzas que superen alrededor del 40% de los votos, algo ahora mismo solo al alcance de la coalición de centroderecha, pero que podría terminar reeditando, como ya nadie oculta, el famoso Pacto del Nazareno entre Berlusconi y Renzi (Forza Italia y PD). El secretario general del PD, de hecho, admitió en una entrevista con EL PAÍS el pasado domingo que la única manera de evitarlo sería lograr la mayoría por sí solos. Pero nada hace pensar que eso vaya a suceder.

La ley no convence a casi nadie. Tampoco a politólogos o expertos constitucionalistas como Giovanni Piccirilli, profesor de Derecho Constitucional en la Universidad LUISS. “Había que hacer una intervención. Pero quizá esta no era la mejor. No es inconstitucional, como podían serlo las anteriores. Pero no es una ley que acerque a los ciudadanos a sus representantes, que es el problema que tenemos en Italia. Es una ley que hace menos decisivo el voto del ciudadano porque tiene que unir identidad y voto útil”, explica.

Un argumento utilizado también por el M5S que, según las simulaciones, perdería con esta ley hasta 25 representantes en el Parlamento con los mismos resultados. En cambio, el PD y el centroderecha aumentarían en unos 20 diputados. Por eso, durante todo el miércoles el M5S convocó a sus seguidores en la plaza del Panteón a una protesta que continuó ayer a las puertas del Senado. Todos sus senadores se ausentaron del Palacio Madama mientras se aprobaba la ley. Su marcha y la de muchos otros representantes hizo imprescindibles los votos de Denis Verdini para que pudiera llegarse a la mitad más uno necesarios para su validación.[ENRICO] Un incalculable botín.