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Israel da marcha atrás y retira la seguridad adicional en la Explanada de las Mezquitas

Los palestinos vuelven a rezar en al-Aksa tras 12 días de protestas con nuevos choques y 100 heridos

Los fieles musulmanes volvieron a rezar en la Explanada de las Mezquitas tras 12 días de protestas y oraciones en la calle después de que Israel cediese a las demandas del Waqf y retirase todas las medidas de seguridad adicionales instaladas tras el asesinato de dos de sus policías. La reapertura ha producido nuevos enfrentamientos entre palestinos y fuerzas de seguridad israelíes que se ha saldado con 100 heridos, según Media Luna Roja

Fieles palestinos corean consignas junto a un cordón de seguridad israelí cerca de la Puerta del León en el casco viejo de Jerusalén, este viernes. ATLAS

La crisis con Jordania, custodio de los santos lugares musulmanes de Jerusalén según el estatus quo vigente de 1967, no se ha cerrado. El Rey Adbalá II exigió este jueves a Netanyahu que asuma su responsabilidad y entregue a la justicia jordana al guardia de seguridad hebreo que el domingo mató a dos jordanos tras ser atacado por uno de ellos, en el complejo diplomático israelí en Amán.

Tras la retirada de las medidas de seguridad, miles de palestinos regresaron a primera hora de la tarde a rezar a la Mezquita de al-Aksa, en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, después de que las autoridades religiosas musulmanas de la ciudad dieran luz verde a los fieles para entrar en el complejo. La Media Luna Roja palestina informa de que 94 personas han sido atendidas por el efecto de los gases lacrimógenos y las pelotas de goma contra los fieles en su choque con autoridades israelíes.  

Esperaron hasta minutos antes del Asr, el rezo de la tarde, que fue cuando dio su beneplácito el comité islámico encargado de revisar el estado del interior del recinto y de certificar que no se han producido actos vandálicos durante los 14 días que han permanecido ausentes de la Explanada de las Mezquitas —12 para boicotear las medidas de seguridad impuesta por el Gobierno de Israel y dos que mantuvo la policía hebrea cerrado el complejo, según la policía israelí, para investigar lo sucedido el 14 de julio—.

El último escollo fue la apertura de Bab al Hutta, la puerta norte del noble santuario, donde fueron asesinados el 14 de julio dos policías israelíes, y que permaneció cerrada, sembrando la incertidumbre, hasta poco antes de la oración. El rezo transcurrió con normalidad pero al término se registraron algunos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad hebreas dentro de la Explanada. Los israelíes usaron material antidisturbios y entraron en al-Aksa para retirar una bandera palestina, que ondeaba en el tejado de la mezquita

Por la mañana los líderes religiosos musulmanes anunciaron que si todo estaba en orden y se volvía a respetar el status quo vigente, terminarían con las protestas que les llevaron a rezar 12 días en la calle. Una decisión respaldada por el Gobierno palestino. “Las oraciones volverán a la Mezquita de al-Aksa cuando todo vuelva a ser como antes del 14 de julio”, dijo Mahmud Abbas, el presidente palestino ante los medios en Ramala.

El Waqf, el Consejo Islámico y el Gran Mufti de Jerusalén invitaron a los fieles al regresar al complejo sagrado en Jerusalén Este, después de que Israel diese marcha atrás, y aceptase abrir todos los accesos al complejo —durante las protestas cinco permanecieron cerrados—, no restringir la entrada a los fieles y retirar la seguridad adicional instalada en las entradas tras el asesinato de los dos policías.

Abbas y las autoridades religiosas desconvocaron las protestas previstas para este viernes, día de rezo, en torno a la Explanada y en su lugar pidieron a los fieles que acudan masivamente al rezo de mediodía en al-Aksa para celebrarlo. Fuentes del Gobierno palestino consultadas aseguran que los contactos para la coordinación de la seguridad con los israelíes, congelada desde el pasado domingo, se reanudarán cuando comprueben “que todo marcha según lo esperado”.

Los disturbios de estos días han costado la vida a cuatro palestinos en Jerusalén Este y a tres israelíes, asesinados en un asentamiento en Cisjordania por un joven palestino para el que varios ministros hebreos piden la pena de muerte. “Hace falta una decisión unánime. Yo como primer ministro creo que un asesino tan atroz debería ser ejecutado”, escribió Netanyahu en su página de Facebook este jueves tras visitar a los familiares de las víctimas de la colonia judía.

En Jerusalén Este se vive un ambiente festivo por lo que consideran una victoria frente a la ocupación. “Las fuerza de ocupación israelíes han tratado durante décadas de violar el noble santuario. Ahora estamos ante una nueva era de victoria en la que agradecemos al pueblo su participación”, dijo el director del Waqf, Azeem Salhab en su comparecencia ante los medios.

Mientras, en el oeste, algunos israelíes se concentraron frente a la residencia del primer ministro Benjamin Netanyahu, en Jerusalén, donde se presentaron con un féretro envuelto con la bandera israelí, para protestar por la retirada de las nuevas cámaras, vallas y demás barreras de seguridad adicionales que Israel quitó de madrugada.

Crisis Israel-Jordania

Algunos medios palestinos se hacía eco de la llamada del Rey de Jordania, Abdalá II, al presidente palestino Mahmud Abbas la noche del miércoles como parte de los esfuerzos personales del rey para terminar con la crisis diplomática entre Israel y Jordania desatada por el incidente con dos muertos en la Embajada de Israel en Ammán. El domingo, un joven jordano atacó a un guardia de seguridad israelí con un destornillador en un edificio del complejo diplomático hebreo. El guardia lo mato a tiros y también resultó muerto por una bala perdida el dueño del apartamento, un reputado cirujano jordano.

Según informó el Canal 10 de televisión israelí, las autoridades jordanas comunicaron al Gobierno de Netanyahu que los diplomáticos israelíes no serán bienvenidos en Jordania hasta que el agente israelí sea entregado para ser juzgado en el país vecino.

Tras el tiroteo dentro del complejo diplomático israelí en Amán, Jordania permitió el regreso a Israel de todos los diplomáticos hebreos, incluido el guardia de seguridad. El recibimiento que le hizo Netanyahu, como si fuese un héroe, agravó el malestar entre sus vecinos del otro lado del Jordán. “El primer ministro de Israel debe asumir su responsabilidad y tomar las medidas necesarias para que se enjuicie al asesino (...) El comportamiento provocador de Netanyahu nos enfada y pone en peligro la seguridad regional”, dijo el rey Abdalá II en la reunión del Consejo de Política Nacional según recoge la agencia oficial de noticias, Petra.

El Gobierno jordano se enfrenta a duras críticas en casa por dejarlo marchar. Los familiares de los dos fallecidos salieron a la calle a protestar y a pedir justicia y varios diputados jordanos protagonizaron una sonada bronca en el parlamento por facilitar la salida de los israelíes..

Ni Israel ni Jordania han reconocido oficialmente —como aseguran varios medios israelíes, palestinos y jordanos — que el incidente del pasado domingo fuera el punto de inflexión por el que Jordania se comprometió a dejar regresar al agente israelí a su país, a cambio de que el Gobierno de Netanyahu cediera en sus intentos de mantener las medidas de seguridad adicionales impuestas en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, que según el status quo vigente, custodia el reino hachemí desde que Israel ocupara el este de la Ciudad Santa en 1967.

Ambas partes mantienen en secreto los contactos mantenidos, pero el Gobierno jordano no es el único criticado por lo sucedido. Netanyahu también se enfrenta a una ola de críticas, a las que se han sumado en las últimas horas varios miembros de su Gobierno, por ceder a las presiones y retirar las medidas de seguridad en la Explanada de las Mezquitas.

El Ministro de Educación de Israel, Naftalí Bennet, dijo este jueves en la Radio del Ejército que Israel había salido debilitado en esta crisis. “Anticipo que pronto habrá un repunte de violencia (...). Se logra un beneficio a corto plazo pero se causa daño a largo plazo”, advirtió el ministro, partidario de mantener los detectores de metales, nuevas cámaras y demás medidas de seguridad adicionales ya retiradas por Israel.