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ANÁLISIS

Una tragedia ambiental en Colombia

El tráfico de madera se ha disparado en los últimos meses en algunas zonas del país

En Colombia, en la última semana, ha ocurrido uno de los hechos más trascendentales de su historia. Las FARC han comenzado el proceso de dejación de armas, han ido ingresando más de 6.000 mil guerrilleros en 26 zonas veredales, en donde en un periodo de seis meses dejarán las armas. Dicho proceso de concentración ha significado que esta guerrilla ha pasado de operar en 242 municipios a 26 veredas o pequeñas zonas rurales. Han abandonado más del 98% del territorio donde operaban. En muchas de estas zonas “postfarc” se ha creado una situación de vacío de poder, o de anarquía criminal.

El municipio de La Uribe, en el departamento del Meta, durante años fue una de las zonas de mayor presencia de las FARC. La salida de esta guerrilla ha disparado los índices de criminalidad, el hurto de ganado, llamado abigeato, los delitos sexuales… Antes las FARC eran las que administraban justicia en esas zonas, ahora no hay nada y las administraciones municipales no tienen la capacidad para poder llegar a los territorios rurales. El alcalde de La Uribe reconoció que “cuando estaban las FARC, ellos regulaban la tala de árboles… las familias podían tumbar una o máximo dos hectáreas de selva… ahora la cosa esta terrible, una solo a familia tumbó 40 hectáreas a finales del año pasado, y otra tumbó 100 hectáreas de selva”.

El tráfico de madera se ha disparado, la mayoría de esta madera termina comercializada en las ciudades, mientras que el resto se pierde. La tala de bosque se utiliza para sembrar hoja de coca o cultivos de pancoger.

Otro de los ejemplos se da en Calamar, en departamento del Guaviare. La situación es exactamente la misma: allí se ha disparado el abigeato, el hurto en todas sus modalidades y, claro, el desastre ambiental es visible en todo el municipio. No debe olvidarse que el Guaviare es una zona de transición entre los Llanos Orientales y la Amazonia. Existen zonas ambientales únicas como la Serranía de La Lindosa, la cual es una formación rocosa en las puertas de la amazonia.

Pero tal vez donde la tragedia ambiental es más visibles es en el sur de departamento del Chocó. Allí se produce una madera única, exótica como dirían algunos. El departamento del Chocó es el de mayor biodiversidad en el país, con un ecosistema único en el mundo. Como me dijo un campesino: “Aquí en verano llueve todos los días… en invierno también llueve todos los días, pero todo el día”.

Esa madera difícilmente se queda en el país. Se han tumbado decenas de hectáreas en los últimos meses. Con la salida de las FARC se produjo un “boom” maderero, además hubo una crisis en el mercado de la hoja de coca y la pasta base, y muchas familias comenzaron a transitar hacia el tráfico de madera. La situación fue tan dramática que en el mes de noviembre de 2016, las propias comunidades negras le pidieron al ELN que tomara el territorio dejado por las FARC, y que le “pusieran orden a esto –tráfico de madera-”, esto es un desastre”, dijo un líder negro.

Fue de tal magnitud el desastre, que aun en el río se puede ver decenas de troncos de madera exótica pudriéndose. El ELN, la última guerrilla que queda en el país, reunió a más de 400 personas de diferentes comunidades en noviembre de 2016, para eponer lo que ellos consideraban debería ser las reglas mínimas para la explotación maderera. Cuando la situación estaba muy álgida, se producía una votación. A su vez el ELN hacia la función de la relatoría técnica. Incluso en algunos temas era en ELN el que proponían la regla.

De esa reunión salió un manual de convivencia, el cual fue ratificado a mediados de enero de 2017. La población pide al ELN que se encargue del territorio, pues saben que el Estado solo llega con el aparato militar. Las fotos no dejen ver la dimensión del desastre, es una sensación de tristeza profunda, centenares de troncos de madera flotando pudriéndose. Mientras que las autoridades ambientales se encuentran en una lucha interna despiadada por el control de los recursos públicos, la corrupción es inmensa en las Corporaciones autónomas Regionales.