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De la Calle: “Es fácil desdeñar la paz tomando whisky en un club”

El jefe negociador del Gobierno considera que el reto principal es trasladar a las ciudades la importancia del plebiscito y de la llegada de la paz

Humberto de la Calle durante su presentación en el foro.
Humberto de la Calle durante su presentación en el foro. EFE

Vencer la apatía frente a la paz, es el gran reto en la nueva etapa que enfrenta Colombia, reconoció el jefe negociador del gobierno Humberto de la Calle durante la mesa dedicada a “Los desafíos tras el fin de la guerra”. A pesar de que el acuerdo alcanzado “es la mejor paz posible” y de que las encuestas apuntan a una ligera victoria del sí, el jefe del equipo negociador asume que sería un “desastre” si gana el ‘no’ en el plebiscito del próximo 2 de octubre.

Para de la Calle el objetivo a partir de ahora es dejar de pensar que la guerra en Colombia es un conflicto exclusivamente rural y trasladar la importancia de lo que se votará a las ciudades, hasta ahora apáticas ante el fin del conflicto. Y puso un ejemplo. “Recientemente un banquero me preguntó en este mismo club el Nogal que porqué me había metido en este embeleco de la paz” recordó de la calle. “Me quedé estupefacto”, dijo. “Es muy fácil hablar de embeleco tomando whisky en un club de Bogota”.

En Colombia el 1% de la población concentra el 21% de la riqueza lo que convierte al país sudamericano en uno de los más desiguales del continente. Según sus datos, en los últimos años 11 millones de colombianos han entrado en la clase media “y hay que evitar que vuelvan a la pobreza” apuntó de la Calle. “Si gana el no el problema sería la aparición de una masa urbana violenta no organizada” auguró el hombre que ha capitaneado desde La Habana durante casi cuatro años en nombre del presidente Juan Manuel Santos la negociación con los guerrilleros.

En la misma dirección Alejandro Éder, director de la Fundación para el Desarrollo Integral del Pacífico, un organismo creado para desarrollar las zonas más pobres de Colombia insistió en que erradicar la pobreza e ir a las partes abandonadas. "No le temamos a lo que se avecina, es una gran oportunidad para el país, el cierre de un capítulo en nuestras vidas" señaló. Para ello pidió a la sociedad incorporar a los entre 15.000 y 20.000 guerrilleros que se incorporarán a la vida civil y “no temerlos” porque "hay que darles las herramientas para que pueden seguir adelante", afirmó.

Una de las intervenciones más emotivas fue la de Martha Luz Amorocho quien recordó aquel siete de febrero de 2003 en el que un coche bomba colocado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en el exclusivo club El Nogal, precisamente donde se celebra el Foro sobre la paz organizado por el grupo PRISA y la Fundación Buen Gobierno, dejó 200 muertos y terminó con la vida de su hijo y de 29 personas más. En aquel atentado murieron también dos guerrilleros visitantes, trabajadores…todos de clase media y baja así que “ni siquiera lograron su objetivo” recordó al borde de las lágrimas. “Esta paz es lo que se merecen las generaciones futuras” concluyó.

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