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Alemania advierte a Turquía de que no se dejará chantajear

Ankara amenaza con dejar sin efecto un acuerdo de contención de los refugiados si Europa no permite a los ciudadanos turcos viajar sin visado

El ministro de exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier (c)
El ministro de exteriores alemán, Frank-Walter Steinmeier (c) EFE

Dos importantes miembros del Gobierno alemán, el ministro de Asuntos Exteriores, Frank-Walter Steinmeier y el ministro de Economía y vicecanciller, Sigmar Gabriel, dijeron este martes que Europa debe ceder ante "los chantajes de Turquía", que ha amenazado con dejar sin efecto un acuerdo de contención de los refugiados firmado con la Unión Europea

El ministro de Asuntos Exteriores turcos, Mevlut Cavusoglu, exigió hace dos días en la prensa alemana que Europa abra las fronteras a sus compatriotas mediante visados, a más tardar en octubre. La respuesta Alemana no se hizo esperar. El ministro Steinmeier recordó que Turquía aun tenía mucho trabajo por hacer para que los países miembros de la UE autorizaran los visados.

“Turquía se ha comprometido a llevar a cabo reformas y todavía nos la ha realizado”, dijo el ministro, al referirse al compromiso de Ankara a reformar su legislación sobre terrorismo.

En términos parecidos se expresó el jefe del partido Socialdemócrata alemán, Sigmar Gabriel, quien inició el lunes una gira de verano a lo largo y ancho del país para promocionar a su partido. Gabriel subrayó que Europa y su país no debían ceder a los chantajes turcos: “En ningún caso, ni Alemania ni Europa pueden dejarse chantajear”, dijo Gabriel.

“Depende de Turquía si puede o no haber un régimen libre de visados”, añadió. Cuando la UE firmó el acuerdo sobre refugiados con Turquía marzo exigió a Ankara cumplir con 72 condiciones para la exención de visados, entre ellas la reforma de la ley antiterrorista, una medida que ha sido rechazada por el Gobierno turco.

Las declaraciones de los dos políticos socialdemócratas fueron el último ejemplo del deterioro que está afectando a las relaciones entre Alemania y Turquía y que nació a comienzos del mes de junio, cuando el Bundestag aprobó, casi por unanimidad, una resolución que reconoció como genocidio la masacre de armenios por parte del ejército turco cometida a comienzos del siglo XX.

El Gobierno turco reaccionó con indignación, retiró a su embajador de Berlín y condenó públicamente la decisión de once diputados de origen turco que votaron a favor de la resolución. Ankara los llamó “traidores” y desde entonces los diputados se desplazan con protección policial.