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Partidarios del ‘Brexit’ y la permanencia luchan voto a voto a horas de la consulta

Ambos equipos se enfrentan a una frenética agenda para recabar los últimos apoyos

El viudo y los hijos de la diputada Cox se dirigen este miércoles a un homenaje.
El viudo y los hijos de la diputada Cox se dirigen este miércoles a un homenaje. Getty Images
Londres (Enviada Especial)

Con los sondeos extremadamente igualados y un buen número de votantes indecisos, los principales líderes de las campañas por la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea o por su salida han intensificado sus mensajes y sus apariciones públicas. Tras casi cuatro meses de actos y a sólo unas horas de la crucial votación que este jueves decidirá no sólo el futuro del país, sino que también marcará un punto de inflexión en la Unión, los partidarios del Brexit y el Bremain luchan casi codo a codo por cada voto en una consulta en la que 46 millones de personas están llamadas a las urnas.

El primer ministro, el conservador David Cameron, ha vuelto a apelar este miércoles a las conciencias de los británicos, pero también a los argumentos económicos para defender la permanencia de su país en la UE. "Si nos vamos nuestro país perderá posiciones y la capacidad para hacer cosas en el mundo”, ha declarado en un acto por la permanencia en Bristol, al oeste del país. Además, en una entrevista con el diario Financial Times, el líder tory ha asegurado que no se arrepiente de haber convocado el referéndum. “De una forma u otra, será decisivo. Reino Unido no tendrá que pasar por esto de nuevo, pero por otro lado, si se vota abandonar, esto es realmente irreversible”, ha declarado

El primer ministro Cameron hace campaña este miércoles en Bristol.
El primer ministro Cameron hace campaña este miércoles en Bristol. REUTERS

Cameron ha alertado, además, de que Reino Unido corre el riesgo de aislarse si deja de formar parte del club comunitario. En una entrevista con el diario The Guardian, el primer ministro ha criticado el tono y el enfoque de la campaña por el Brexit, que ha estado “demasiado centrada” en la inmigración. Un asunto, ha recalcado, “que debe tratarse con cuidado”. Tocado políticamente por la división de su Gobierno y su partido sobre el Brexit, el líder tory ha manifestado que, tras la votación, espera poder volver a Bruselas para impulsar, desde dentro, más reformas sobre la libertad de movimiento de personas.

Sin embargo, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, ha advertido este miércoles que no habrá una nueva negociación con Reino Unido y que este país ya obtuvo “lo máximo” en los acuerdos alcanzados en febrero, cuando la UE pactó con Londres concesiones como la limitación de las prestaciones sociales de los trabajadores inmigrantes o un pseudoveto a las legislaciones. Medidas orientadas a frenar el Brexit que consolidan el estatus especial de Reino Unido. El máximo responsable del Ejecutivo comunitario no quiso adelantar los posibles planes en la Unión para el caso de que finalmente triunfe el Brexit en el referendo.

En el otro bando, su colega de partido y exalcalde de Londres Boris Johnson, que ha devenido en líder oficioso de la campaña por el Brexit, también ha tratado de reforzar sus mensajes con una frenética agenda y viajes en helicóptero por todo el país. Johnson ha instado a los británicos a “recuperar el control”, el mensaje principal de su campaña, que se refiere tanto al control económico, como el de la justicia y las fronteras. Mensajes que a menudo se han apoyado en estadísticas torticeras –como la de los 350 millones de libras a la semana que Reino Unido envía a Bruselas, cuando en realidad son 250 millones y en los que no se contemplan el retorno en subvenciones que recibe el país-- pero que han calado en la población.

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Boris Johnson (izquierda) en el mercado de pescado de Billingsgate, este miércoles en un acto de la campaña por el Brexit. AP

“Es hora de defender la democracia, y cientos de millones de personas de toda Europa estarán de acuerdo conmigo", ha recalcado Johnson en el mercado de pescado de Billingsgate, al este de Londres. “Es hora de dejar el sistema fallido y disfuncional de la Unión Europea", ha añadido el político conservador, que ha rechazado los argumentos económicos sobre los efectos del Brexit en la economía británica y ha insistido en que la salida del país del club comunitario permitiría acabar con la “inmigración descontrolada”.

La votación del jueves se produce una semana después del brutal asesinato de la diputada laborista Jo Cox, que este miércoles hubiera cumplido 42 años. Un crimen a manos de un supuesto partidario de la ultraderecha que ha conmocionado al país y que ha planteado dudas sobre el tono de la campaña. De hecho, en el último gran debate del referéndum, el martes por la noche, el nuevo alcalde de Londres, el laborista Sadiq Khan, acusó a Johnson de orquestar un “proyecto del odio” y de explotar los temores de los ciudadanos a la inmigración.

“Su campaña no ha sido la de un proyecto del miedo, ha sido un proyecto del odio en cuanto a la inmigración se refiere”, afirmó Khan en el estadio Wembley Arena en Londres ante una audiencia de 6.000 personas, en un debate televisado, vistoso y con una gran puesta en escena en el que se enfrentaron tres miembros de cada uno de los bandos, incluidos Khan y Johnson.

“Este jueves [por mañana, día de la votación], puede ser el día de la independencia de nuestro país”, clamó por su parte el exalcalde tory, favorito para algunos para reemplazar a Cameron y que ha hecho de la campaña por el Brexit su cruzada.

El debate del miércoles, el mayor de toda la campaña, no será el último. A última hora de esta tarde, se celebrará otro. Esta vez entre el exdirigente del partido nacionalista escocés (SNP) Alex Salmond (pro UE) y el líder del eurófobo UKIP, Nigel Farage, que dará la puntilla a una larga y frenética jornada.

Adhesiones

Dos activistas por la permanecia de Reino Unido en la Unión Europea, el domingo en Berlín. ver fotogalería
Dos activistas por la permanecia de Reino Unido en la Unión Europea, el domingo en Berlín. REUTERS

Mientras ambos equipos tratan de arañar los últimos votos, la campaña por la permanencia está recabando importantes adhesiones. A las de ayer –desde el futbolista David Beckham y la ex Spice girl Victoria Beckham hasta George Soros—se han sumado este miércoles nuevas voces europeas, como la del primer ministro italiano, Matteo Renzi, que en una carta publicada por The Guardian pide el voto por la permanencia. También la de 1.200 líderes empresariales, incluidos los de 50 compañías del índice de la Bolsa de Londres (el llamado FTSE 100 británico) que instaron a los votantes a apostar por el Bremain.

 "Que el Reino Unido abandone la UE conllevaría incertidumbre para nuestras compañías, menos comercio con Europa y menos empleos", dicen en una carta abierta publicada por el diario The Times, en la que reclaman que el Brexit no significa más seguridad, más comercio o más puestos de trabajo, sino un voto que “desencadenaría turbulencias en los mercados, acciones y bonos, y que podría conducir a una crisis política en Reino Unido y fragmentaría el orden logrado tras la Guerra Fría”.

Este lunes la libra ha amanecido estable, y la Bolsa de Londres ha abierto con un ligero ascenso, en un mercado que permanece aún prudente y a la espera. El resultado del referéndum de mañana puede tener importantísimas consecuencias para Reino Unido. También para la propia UE. Y es que no sólo sería una gran estocada para el proyecto europeo, que podría abrir la vía para otras desvinculaciones. El club comunitario habría perdido no sólo su segunda economía –que representa 2,9 billones de dólares de su Producto Interior Bruto— también la única capital financiera europea capaz de competir con Nueva York.

Una victoria de la permanencia puede derivar en un aumento del valor de la libra esterlina y en un suspiro de alivio en las capitales occidentales y en los inversores, pero no significa la estabilidad política. Deja un país dividido como también lo está el partido del Gobierno y el propio Ejecutivo conservador de David Cameron, que tendrá que ver cómo se recupera del fraccionamiento que ha provocado que buena parte de su partido y algunos de sus ministros principales –como el de Justicia o el de Agricultura, Pesca y Alimentación—hayan sido voces fundamentales en la campaña por el Brexit.

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