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Un fiel compañero de Erdogan será el nuevo primer ministro de Turquía

El actual titular de Transporte, Binali Yildirim, sustituirá a Davutoglu, forzado a dimitir

El futuro primer ministro este martes con la esposa de Erdogan (segunda por la izquierda).
El futuro primer ministro este martes con la esposa de Erdogan (segunda por la izquierda). AP

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, ya tiene sustituto tras su dimisión forzada por las diferencias con el presidente, Recep Tayyip Erdogan. El nuevo jefe de Gobierno de Turquía, un par de formalidades pendientes mediante, será el hasta ahora ministro de Transporte, Binali Yildirim, hombre de probada fidelidad a Erdogan y del que se espera que siga al pie de la letra los dictados del líder islamista turco.

Tras una reunión del comité central del Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP), su portavoz, Ömer Çelik, anunció que Yildirim ha sido elegido como candidato único a dirigir la formación islamista que gobierna Turquía desde 2002. La decisión fue tomada tras una consulta a diversos cargos del AKP –alcaldes, diputados y jefes provinciales- en la que participaron 766 personas, de las que el 80 % se mostró partidaria de postular a Yildirim.

Por tanto, el congreso extraordinario que celebrará el partido el próximo domingo será un mero trámite en el que los delegados islamistas se limitarán a refrendar a su nuevo jefe prácticamente por aclamación ya que no habrá otro adversario. Una vez designado presidente de la formación islamista, el Parlamento lo elegirá nuevo primer ministro en sustitución de Davutoglu en una votación prevista para los próximos días y en la que tampoco se esperan sorpresas ya que el AKP posee mayoría absoluta en el hemiciclo. “Trabajaré con nuestros compañeros de partido en total armonía y a todos los niveles, empezando por nuestro presidente fundador y líder”, afirmó Yildirim en sus primeras palabras tras la designación, haciendo una clara referencia a su sometimiento a los designios de Erdogan.

Davutoglu anunció el pasado 5 de mayo que abandonaría el liderazgo del partido y el puesto de primer ministro, cargos que ejerce desde que fue impuesto a dedo por Erdogan cuando éste asumió la Presidencia de la República en 2014. La principal razón que los analistas locales dan para esta dimisión es que Erdogan percibía que Davutoglu no hacía lo suficiente por acelerar el cambio de sistema político, del actual parlamentario a uno presidencialista al estilo estadounidense. Esta ha sido la principal obsesión de Erdogan desde que accedió a la jefatura de Estado pues, en su opinión, hay un conflicto entre las figuras del primer ministro y la del presidente. Ambos son elegidos por el voto popular, pero mientras, legalmente, el primero es el encargado de gestionar el poder Ejecutivo, el segundo tiene una posición poco más que protocolaria. Pese a ello, Erdogan, que ya no pertenece al AKP pues la Constitución le exige neutralidad, ha continuado manejando los hilos del partido y del Gobierno a su antojo.

El jefe de Estado turco no encontrará obstáculos en su nuevo primer ministro, quien ya ha anunciado que sus objetivos principales serán la consecución de un régimen presidencialista y “eliminar el terrorismo”. “El líder del movimiento continuará siendo Erdogan y Yildirim será su ayudante”, afirmó el analista Abdulkadir Selvi, experto en los entresijos de la formación islamista.

No en vano, uno de los diputados del AKP había afirmado sin ambages que lo que buscaba el partido era “un primer ministro de perfil bajo” que se limitase a servir de correa de transmisión de las órdenes Erdogan. Si bien el diputado se retractó luego de sus palabras, no hacía sino verbalizar lo que muchos piensan que de verdad ha ocurrido y que el líder de la oposición, el socialdemócrata Kemal Kiliçdaroglu, tachó de “vergüenza” y de falta de respeto a los resultados de las elecciones del pasado noviembre, en las que el partido islamista alcanzó la mayoría absoluta encabezado por Ahmet Davutoglu.

Yildirim, que deberá tomar a su cargo no sólo la gestión del país sino también las negociaciones con la UE sobre el acuerdo antimigratorio, ha sido un escudero leal a Erdogan desde que coincidieron en el Ayuntamiento de Estambul en la década de 1990. Aunque Yildirim procede de un entorno conservador cercano al islamismo, en su juventud no optó por la militancia política, sino por la burocracia. Se graduó como ingeniero naval y entre 1994 y 2000 ejerció como director general de la Compañía de Transbordadores de Estambul (IDO) al mismo tiempo que Erdogan era alcalde. Desde entonces, jamás se separaron y, de hecho, un cercano conocedor de esta relación que pide el anonimato asegura que Yildirim ha sido “el confidente” y el “guardián de los secretos” del actual presidente turco.

El futuro jefe del Gobierno turco ha sido ministro de Transporte, Marina y Comunicaciones prácticamente de forma ininterrumpida desde 2002 hasta la actualidad, siendo el encargado de llevar a cabo las grandes infraestructuras deseadas por Erdogan: el tren de alta velocidad, la mejora de la red de carreteras, un metro bajo el Bósforo, la construcción de aeropuertos y enormes puentes y el previsto estrecho artificial que convertirá a Estambul en una isla. Sólo en 2013 abandonó la cartera por espacio de casi dos años, cuando Erdogan modificó su gabinete ministerial tras una serie de acusaciones de corrupción. Aunque Yildirim no fue formalmente investigado, su nombre aparecía en algunas conversaciones como uno de los hombres clave en el cobro de comisiones ilegales a constructores.