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La policía y el Gobierno acuerdan reabrir el aeropuerto de Bruselas

El aeródromo podría volver a funcionar el domingo y contará con más medidas de seguridad

Aeropuerto de Bruselas
El hall de facturación del aeropuerto de Zaventem, el 23 de marzo, un día después de los ataques. REUTERS

Los sindicatos policiales y el Gobierno belga han alcanzado un acuerdo este viernes para dotar de más medidas de seguridad el aeropuerto de Bruselas, atacado el 22 de marzo y cerrado desde entonces. Pese a que las instalaciones de Zaventem, dañadas por las explosiones provocadas por dos terroristas kamikazes, habían recibido la luz verde de las autoridades para volver a funcionar, la policía aeroportuaria bloqueaba la apertura por falta de seguridad en el control de de pasajeros y maletas. Zaventem podría reabrir el domingo, si el ministro del Interior, Jan Jambon, de viaje en Estados Unidos, da el visto bueno al compromiso. El aeródromo comenzará funcionando al 20% de su capacidad

La policía aeroportuaria amenazaba con ir a la huelga si no se revisaban, al alza, los sistemas de seguridad del aeropuerto, en el que murieron al menos 14 personas en los ataques yihaidstas de 22-M.Según el acuerdo alcanzado con el departamento del Interior se instalarán controles de seguridad a pasajeros y equipajes previos al acceso al aeropuerto —aunque no se ha detallado si a todos los viajeros—. Además, se pondrá en marcha un sistema de reconocimiento automático de las matriculas de quienes acceden al recinto. Las autoridades y la empresa gestora de Zaventem, Brussels Airport, revisarán a fondo los historiales del personal del aeropuerto, según informa la cadena de televisión pública RTBF.

Además de la instalación de controles de seguridad a pasajeros y equipajes, previos al acceso al recinto, la policía también reclamaba la creación de un 'cordón sanitario' que impidiese el paso a todos los vehículos en un radio de seguridad de en torno a 100 metros del aeropuerto. Las autoridades aprobarán también un paquete extraordinario de 2 millones de euros, destinados a modernizar las instalaciones y el equipamiento de los policías de Zaventem, un aeropuerto por el que transitan 22 millones de viajeros al año.

La alerta esta semana de la policía de Zaventem no hace sino añadir más leña al fuego del debate sobre la vulnerabilidad de los aeropuertos, en entredicho tras los atentados del 22 de marzo, cuando dos terroristas se hicieron explotar en el aeródromo burselense --otro yihadista hizo lo mismo en el metro de Maelbeek--. Y no era su primera advertencia. Mientras que los procedimientos que rigen en las instalaciones, una vez traspasados los controles de seguridad de metales y líquidos, están acordados en directivas comunitarias y son iguales para los 28 Estados miembros, los protocolos previos al embarque son competencia de las autoridades nacionales.

Las sindicales no han sido las únicas críticas sobre los graves problemas de seguridad de Zaventem. Una carta abierta enviada el miércoles a las autoridades y firmada personalmente por al menos un centenar de policías habla de graves deficiencias en el control de pasajeros y de maletas. Además, aseguran que el material y las armas con los que trabajan son antiguos y que las instalaciones están en una situación “desastrosa”. Y eso, dicen en la misiva en neerlandés que recoge el diario Het Belang van Limburg --Zaventem está en zona flamenca--, perjudica y limita su labor.

En la carta, firmada a título personal por un centenar de los 396 destacados en Zaventem, también aseguran que entre el personal del aeropuerto que gestiona los equipajes y las pistas no sólo hay personas “con graves antecedentes judiciales, a menudo por hechos criminales graves”, sino que también hay personas con “ideología radical”.