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Los actos islamófobos se triplican este año en Francia

Uno de los peores brotes de islamofobia se vivió el pasado fin de semana en un barrio de la ciudad de Ajaccio, en la isla de Córcega

Manifestación islamófoba en Ajaccio (Córcega), el 26 de diciembre.
Manifestación islamófoba en Ajaccio (Córcega), el 26 de diciembre. AFP

Los actos de islamofobia, sobre todo amenazas y pintadas contra los musulmanes, se han disparado en Francia en 2015, año marcado por los atentados yihadistas en París de enero y de noviembre. La Delegación Interministerial de la Lucha contra el Racismo y el Antisemitismo (Dilcra), que depende de la oficina del primer ministro, calcula que este año se superarán las 400 agresiones de este tipo, tres veces más que en 2014. La ciudad de Ajaccio, en la isla de Córcega, vivió el pasado fin de semana dos días de manifestaciones islamófobas.

Las agresiones contra musulmanes que se han registrado en Francia durante 2015, en ocasiones han llegado a ser físicas, pero sobre todo incluyen saqueos y profanaciones de lugares de culto —por ejemplo, con la colocación de cabezas de cerdo ante las mezquitas—, tentativas de incendio, insultos a mujeres que visten el velo islámico y discursos de llamamiento al odio.

“No existe una tipología clara y muchos de los actos son amenazas y pintadas antimusulmanas cuyos autores en numerosas ocasiones no están identificados”, explica Gilles Clavreul, responsable del organismo oficial de lucha contra el racismo. Los autores suelen ser, sobre todo, miembros de grupos de extrema derecha, según Clavreul. En total, en 2013 se registraron 133 agresiones de este tipo, frente a las más de 400 de este año. Los datos, aún provisionales, pueden estar infravalorados, admite Clavreul, pues no todas las víctimas se animan a denunciar.

Uno de los peores brotes de islamofobia se vivió el pasado fin de semana en el barrio popular de los Jardins de l'Empereur, en la ciudad de Ajaccio, en la isla de Córcega. Cientos de personas se manifestaron durante dos días bajo lemas como “estamos en nuestra casa” y “árabes fuera”. El día 25 por la noche, un grupo llegó a saquear una sala de rezo musulmán y un restaurante de kebab.

En un principio, la manifestación se planteó como una concentración pacífica de apoyo a dos bomberos y un policía heridos la víspera; una veintena de encapuchados les había atacado con bates de béisbol y varas de hierro tras atraerles al lugar con un incendio provocado.

“En Córcega, no cabe ni la violencia, ni el racismo”, declaró ayer el ministro del Interior francés, Bernard Cazeneuve, que visitó tanto el parque de los bomberos que sufrieron los ataques de Nochebuena como el barrio Jardins de l'Empereur. “Quiero expresar mi más fuerte reprobación a quienes perpetraron actos antimusulmanes, racistas y xenófobos”, insistió. La seguridad será reforzada en la ciudad y, particularmente, en el barrio afectado por los incidentes.

Para Clavreul, el incremento de los actos islamófobos sobre el conjunto del año es una consecuencia directa de los atentados yihadistas sufridos en París: los de enero contra la revista satírica Charlie Hebdo y un supermercado judío, en los que murieron 17 personas, y los del pasado mes de noviembre, en los que murieron 130. Con todo, los ataques islamófobos fueron muchos más después del primer ataque (76) que tras el segundo (34).

“Parece que ha habido una toma de conciencia colectiva de que los responsables no son los musulmanes de Francia, sino que se trata de yihadistas organizados y coordinados desde el exterior”, interpretó el ministro. El carácter indiscriminado de los ataques de noviembre, contra un estadio de fútbol, varias terrazas y una sala de conciertos, y en los que se encuentran varios musulmanes entre las víctimas, “ha dejado claro que era un atentado contra el conjunto de la comunidad nacional”, añadió.