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El rescate del banco Banif causa la primera crisis de Gobierno portuguesa

La izquierda no apoya la ayuda pública de 2.000 millones de euros de los socialistas

El primer ministro portugués, António Costa
El primer ministro portugués, António Costa. EFE

Rescatar personas y no bancos era y es uno de los principios del Partido Comunista Portugués, y siguiendo su doctrina ya ha anunciado que va a votar contra el presupuesto rectificativo que el Gobierno socialista va a presentar el miércoles para encajar la ayuda pública dada al banco Banif, que supera los 2.000 millones de euros.

El domingo, el Gobierno socialista intervino para acabar con la crisis del Banif, que tenía que vender antes del 1 de enero el 60,5% de sus acciones aún de propiedad pública. Aprisa y corriendo, el Banco de Portugal adjudicó el banco al Santander a cambio de 150 millones de euros, pero con una inyección del Estado de 2.255 millones de euros en el banco como garantía de los activos problemáticos, más una garantía de 750 millones de euros por la operación con el Santander.

En una conferencia de prensa, el portavoz del grupo comunista, Joao Oliveira, confirmó el voto negativo de su grupo contra el presupuesto rectificativo. “No podemos admitir que los portugueses sean responsabilizados de la situación creada en el Banif”, dijo Oliveira, que criticó que, después de pagar el Estado todo, no se quede con la propiedad. Oliveira recordó que se demuestra con este caso por qué el PC defiende que la banca esté controlada por el Estado. De hecho, a través de distintas formas de ayudas, hasta el domingo, el Estado portugués era propietario del 40% de la banca.

El voto en contra de los diputados del PC significa que la propuesta del Gobierno socialista no tendrá mayoría, a no ser que la bancada del PSD-CDS le dé su apoyo. En este sentido, aún están recientes las palabras del presidente del CDS, Pablo Portas, cuando prometió que no ayudarían al Gobierno socialista cuando le viniera a pedir socorro. En cambio, el ex primer ministro Pedro Passos Coelho (PSD) se ha mostrado más conciliador. Ayer declaró que la solución dada al Banif por los socialistas hubiera sido la misma de su Gobierno, y ya antes anunció que su partido votaría con el Gobierno cuando ello redundara en favor de Portugal.

El Bloco de Esquerda también amenaza con el voto en contra, a no ser que se cumplan tres condiciones, según explicó su líder, Catarina Martins: la reducción de los poderes del Banco de Portugal, que el Novo Banco (ex Espírito Santo) no sea vendido y continúe con propiedad pública (el Estado inyectó el pasado año más de 4.000 millones), y que el Fondo de Resolución Bancaria pase a manos del Gobierno y no como hasta ahora de los bancos, que son los que ponen fondos en ese organismo para ayudar a entidades en crisis.

Entremedias, el presidente de la República, Aníbal Cavaco Silva, ha dejado caer la suya. Hablando en un almuerzo en Cascais, señaló que Europa pasó “la prueba de resistencia” con la crisis de Grecia. “Fue un ejemplo de que en materia de gobernación, la realidad acaba siempre por derrotar a la ideología (...) La ideología económica solo resiste en el modo de vida de los comentadores y analistas”. Y puso de ejemplo al exministro griego de Economía Varoufakis.

En estos años de crisis, el Estado portugués ha inyectado en los bancos más de 12.000 millones de euros, principalmente en BCP, BPN, BES, Banif, Caixa Geral y BPI, siendo solo éste último que ha devuelto todos los préstamos. En el próximo horizonte está la venta de Novo Banco, donde el Estado puede perder más de 3.000 millones de euros, la situación de Caixa Geral y la de Montepío.

El PC, el Bloco y el PS han exigido abrir en el Parlamento una comisión de investigación sobre la administración de este banco dirigido por Jorge Tomé, que antes había salido de Caixa Geral. En el mismo acto de Cavaco -el almuerzo anual de la Diáspora Portuguesa- Horta Osório, presidente de Lloyds calificó de “chocante” el caso de Banif. “Tiene que ser explicado, porque cada familia portuguesa va a tener que poner más de mil euros en Banif después de todos los sacrificios que hicieron”.

El voto en contra del PC y, probablemente también del Bloco, en la sesión parlamentaria de mañana deja al Gobierno socialista a los pies de la anterior coalición gobernante PSD-CDS, apenas un mes después de la toma de posesión de su primer ministro, António Costa.

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