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La ultraderecha se consolida en plena crisis migratoria

Aurora Dorada gana un escaño y mantiene la tercera posición en el Parlamento

Migrantes llegan a nado a Lesbos ayer tras un naufragio.
Migrantes llegan a nado a Lesbos ayer tras un naufragio. AP

Los neonazis de Aurora Dorada, consolidaron este domingo en las elecciones generales griegas su tercera posición en el Parlamento del país. La formación mejoró en un diputado sus resultados de enero, logrando el 6,98% de los votos y 18 escaños.

A la chita callando, con una labor de zapa desde 2010 –cuando empezaron a llegar masivamente inmigrantes a las islas del Egeo, donde han multiplicado por dos su apoyo-, el partido neonazi Aurora Dorada ha logrado consolidar su espacio político, aunque para muchos se trata más bien –también para el tribunal que le juzga- de una organización criminal implicada en la comisión de dos asesinatos y otras tantas agresiones casi mortales. Este partido “nacionalista griego” –rechazan visceralmente ser tildados de neonazis, aunque remedan el saludo hitleriano y su bandera, la esvástica- revalidó ayer su tercer puesto en las elecciones, algo constitucionalmente muy importante (forma parte de la terna de partidos a los que es dado formar Gobierno). Por fortuna, el segundo puesto logrado por la conservadora Nueva Democracia impide que la banda liderada por Nikos Mijaloliakos se convierta en principal fuerza de oposición.

El éxito electoral de Aurora Dorada –relativo, pues sólo logra dos diputados más que en enero- tendrá sin duda un sabor muy amargo para los padres de Pavlos Fyssas, el rapero y activista antifascista asesinado por un militante de la organización, el detonante de la persecución policial y judicial contra el grupo. Hoy, en un proceso aplazado varias veces desde abril, se sientan en el banquillo 78 de sus miembros, muchos de los cuales pasaron los preceptivos 18 meses de prisión preventiva entre rejas. A la cabeza de todos ellos, vistió el uniforme de preso el propio Mijaloliakos, que el jueves, en vísperas del segundo aniversario del asesinato de Fyssas, asumió cínicamente la “responsabilidad política” del crimen, pero negó toda implicación penal.

Aunque el establishment griego ha instrumentado un férreo cordón sanitario en torno a la formación –sólo la televisión pública ERT ha retransmitido parcialmente alguno de sus mítines de campaña-, la ilusión óptica de hacer como si no existiera no ha menoscabado su apoyo; al revés, la coyuntura de una crisis migratoria acuciante les ha llevado en volandas de nuevo hasta el Parlamento. El partido defiende públicamente la expulsión de todos los irregulares de Grecia y, aunque ya no pide levantar alambradas en las fronteras del país, todo podría andarse. Los ánimos en el cuartel general neonazi estaban ayer inflamados. La exhibición de fuerza es cuestión de tiempo.

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