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Los nacionalistas arrasan en Escocia y son el tercera fuerza británica

El avance del SNP es incluso superior al previsto, al lograr 56 de los 59 escaños en liza

SNP - Nicola Sturgeon
Celebración de los nacionalistas escoceses. En el centro de la imagen, Nicola Sturgeon. AP

Escocia ha amanecido este viernes de color amarillo. En una victoria sin precedentes y mayor que la que los sondeos previos le otorgaban, el partido de los nacionalistas escoceses (SNP) se ha hecho con 56 de los 59 escaños que la región tiene en Westminster. La formación amarilla, liderada por la abogada de 44 años Nicola Sturgeon, ha borrado del mapa político escocés a los laboristas, que hasta el jueves tenían 41 escaños. El partido de Ed Miliband conserva solo un asiento.

El SNP ha crecido de manera espectacular desde los seis escaños que logró en 2010. Con este resultado, los nacionalistas escoceses, a los que muchos consideraban acabados tras la derrota en el referéndum por la independencia de Escocia del pasado septiembre, se convierten en la tercera fuerza política del Parlamento británico. Se han hecho, además, con varios escaños simbólicos. Como el del líder del partido laborista en Escocia, Jim Murphy, que ha perdido en Refrewshire Este. O el de Paisley, feudo laborista y donde la estudiante de 20 años Mhairi Black ha arrebatado el asiento en Westminster al jefe de campaña del Partido de Ed Miliband, Douglas Alexander.

De los tres representantes escoceses que no son para el SNP uno es laborista (Edimburgo Sur), otro conservador y el tercero liberaldemócrata, según los resultados con el 100% escrutado en Escocia. El liberaldemócrata Danny Alexander, secretario del Tesoro en el Gobierno de coalición, ha perdido en las Highlands.

Pero, pese a la victoria, el SNP no ha logrado cumplir su principal objetivo: desalojar al Gobierno conservador de David Cameron. Los nacionalistas escoceses habían ofrecido su apoyo al laborista Ed Miliband para formar un gobierno antitory. Pero eso no ocurrirá. Miliband –con permiso de los liberaldemócratas de Nick Clegg, que han sufrido un enorme batacazo—ha sido el gran derrotado. “Si no hay un Gobierno antitory en Westminister es por culpa de los laboristas”, declaró el jueves por la noche Sturgeon en Glasgow, desde donde siguió junto a militantes eufóricos el recuento de votos de las circunscripciones escocesas.

A John Collins, que espera al autobús que le lleva al trabajo en una tienda de Glasgow, el triunfo del SNP le sabe algo agridulce. Votó por los nacionalistas. Era la primera vez que este votante tradicionalmente laborista, y que votó no a que Escocia dejara de pertenecer a Reino Unido, depositaba la papeleta del SNP. "Estoy triste porque no hemos echado a los tories. Yo voté a los nacionalistas porque estoy harto de los conservadores y también porque los laboristas me han decepcionado. Cogen nuestros votos y después no trabajan por nosotros en Londres... El SNP al menos es la voz de la gente normal, y se ha comprometido a trabajar por Escocia y no por los bancos o por las empresas. Eso es lo que verdaderamente importa", dice de carrerilla.

La fuerza del SNP ya se percibe. Cameron ha asegurado de buena mañana que devolverá las competencias a Escocia lo antes posible –también a Gales--. Y George Osborne, ministro de Finanzas, ha declarado que el Gobierno velará porque los escoceses sientan que tienen participación en Reino Unido. “Necesitamos respetar el resultado de Escocia en las elecciones y veremos qué podemos hacer para que los ciudadanos escoceses se sientan partícipes de un fuerte Reino Unido”, ha declarado en una entrevista a la BBC.

“El león escocés ha rugido esta mañana por todo el país”, ha dicho gráficamente Alex Salmond, que dimitió como ministro principal de Escocia y líder del SNP (para dar paso a Sturgeon) tras la debacle del referéndum, y que se sentará en Westminsiter por el distrito de Aberdeenshire. “Escocia ha clamado por hablar con una única voz. Y esa voz va a ser más clara para Escocia en el próximo parlamento de Westminster”, ha recalcado.

Con un partido nacionalista tan fortalecido, a pesar de no haber podido sentarse en un Gobierno de coalición con los laboristas --como ansiaba--, la pregunta inevitable ahora es si se movilizarán para sacar adelante un segundo referéndum por la independencia de Escocia. Una opción que la ministra principal y líder del SNP ha descartado esta mañana. "Ahora es el momento de trabajar para hacer llegar alta y fuerte la voz de los escoceses a Westminster", ha dicho Sturgeon.

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