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Los pequeños partidos británicos conquistan el único debate electoral

Cameron y Miliband desaprovechan el encuentro televisivo

Leanne Wood toma la palabra, rodeada por Ed Miliband, Nicola Sturgeon y David Cameron, durante el debate televisivo este jueves.
Leanne Wood toma la palabra, rodeada por Ed Miliband, Nicola Sturgeon y David Cameron, durante el debate televisivo este jueves. Getty Images

El inédito y transgresor protagonismo de los partidos pequeños en la escena política británica, tradicionalmente una liza entre dos grandes mayorías, se ha traducido esta noche en un debate televisivo con la participación de hasta siete líderes –4 hombres y 3 mujeres– de las formaciones que concurren a las elecciones del 7 de mayo, incluido el independentismo escocés. La negativa del primer ministro conservador, David Cameron, a verse las caras a solas con el laborista Ed Miliband ha brindado una plataforma a las fuerzas minoritarias para reivindicarse como clave en el nuevo gobierno si, tal como auguran todos los sondeos, el vencedor no consigue los escaños necesarios para iniciar su andadura sin aliados.

Revalidar su candidatura “o bien el caos”, es el mensaje que Cameron ha buscado transmitir en el único debate que podrán ver los televidentes a lo largo de toda la campaña, distanciándose en pose de estadista de la cacofonía de siete voces y presentándose como artífice de la recuperación económica que ha sellado la salida de la recesión y los atisbos de crecimiento. El tremendo coste social de los recortes presupuestarios que han conseguido atajar el déficit es un argumento que Miliband ha vuelto a compatibilizar con la reafirmación de su propia credibilidad como líder, cuestionada incluso por muchos de los que desearían ver a un laborista en Downing Street. “Tengo la fibra necesaria para ser primer ministro”, fue su respuesta recurrente a las inquietudes que los votantes ya le habían planteado hace una semana, durante una emisión televisiva en la que Cameron compareció por separado y resultó algo más airoso que su rival, a tenor de las encuestas.

El heterogéneo panel integrado en el debate de esta noche ha condicionado la presentación de los dos principales candidatos a ocupar el número 10 de Downing Street, confrontados respectivamente desde sus flancos de la derecha y la izquierda por otras fuerzas que cargan contra el sistema establecido. Mientras Nigel Farage, cabeza del partido antieuropeo y denigrador de la inmigración Ukip, abogaba por un Reino Unido que no necesita a Europa ni a su fuerza de trabajo para prosperar, atacando los dos puntos más vulnerables de Cameron y los tories, la portavoz de los emergentes Verdes, Natalie Benett, y las otras dos mujeres que lideran respectivamente las ansias nacionalistas de escoceses y galeses, Nicola Sturgeon y Leanne Wood, denostaban el consenso de la clase política de Westminster sobre unas políticas de austeridad que en su grueso cuentan con la connivencia de los laboristas.

El liberal demócrata Nick Clegg se confirmó como uno de los mejores oradores al defender un espacio de centro y revelarse como la mejor catálisis al populismo de Farage, incluso en las horas bajas de un partido que, a resultas de su coalición electoral con los conservadores en los últimos cinco años, ha perdido un apoyo tan sustancial de sus votantes que puede costarle su propio escaño al líder.

Cameron y Miliband están codo con codo en los sondeos, ligeramente a favor de los conservadores desde que el Parlamento finiquitara la legislatura el pasado lunes, aunque ninguno revela el potencial de acariciar la mayoría absoluta, como ya ocurriera en las legislativas de 2010. El primero ganó entonces en minoría y acabó cerrando un pacto de gobierno con Clegg, pero los números probablemente no volverían a cuadrar para reeditarlo. En el supuesto de que fuera el líder laborista quien acabara encabezando las preferencias de los electores, pero de nuevo con una mayoría insuficiente, sus opciones de regresar al gobierno deberían considerar algún tipo de acuerdo con el Partido Nacional Escocés, a pesar de su promoción de la ruptura territorial del Reino Unido, y en menor medida con los verdes y los nacionalistas galeses del Paid Cymru. Una opción complicada para el Labour aunque, en honor a la verdad, Sturgeon, Bennett, y Wood han resultado las voces más convincentes del debate de esta noche. De algún modo, los partidos minoritarios del espectro han dado un repaso a los portavoces del establishment político británico.