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Israel derriba la casa de un terrorista en Jerusalén Este

Un adolescente palestino está grave tras ser tiroteado por un colono

El Ejército israelí informa de un ataque con disparos desde Gaza

Familiares del terrorista palestino revisan los daños en su casa. Ampliar foto
Familiares del terrorista palestino revisan los daños en su casa.

Israel ha demolido esta madrugada la casa de Abd Al Raman Al Shaludi, el palestino que atropelló con su coche a ocho personas que esperaban el tranvía en Jerusalén el pasado 22 de octubre. Mató a un bebé de tres meses y a una estudiante ecuatoriana de 22 años y él murió pocos minutos después del ataque, tiroteado por un policía.

Decenas de soldados llegaron a la vivienda, en la zona de Al Bustan (barrio de Silwan, en el este de la ciudad), pasada la medianoche. Desalojaron un bloque de cinco pisos en el que residían sus allegados, antes de meter las máquinas y derribar la vivienda. Todo el edificio ha sufrido daños, al igual que varias casas próximas y coches aparcados en la calle. A los familiares del joven árabe no se les permitió tomar pertenencia alguna de la casa. Sus vecinos fueron asistidos bajo una tienda de campaña mientras se producía el derribo. Todo acabó casi a las cuatro de la mañana, relata la agencia palestina Maan.

Ayer, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ya avisó de que había dado orden de tirar las casas de los palestinos involucrados en los ataques perpetrados en el último mes, que dejan ya ocho civiles israelíes muertos, más dos policías y un soldado. Hasta ahora, este tipo de castigo se había aplicado en Cisjordania, pero es la primera vez que se ejecuta por motivos políticos en Jerusalén Este, donde son habituales las demoliciones por falta de permisos de obra –Israel otorga menos del 1% cada año, según datos de Naciones Unidas-. En los años de la Segunda Intifada hubo 664 demoliciones, que desplazaron a cerca de 4.200 personas, según datos del Comité Israelí contra las Demoliciones de Casas.

Amnistía Internacional emitió un comunicado el martes en el que condenaba este tipo de castigos sobre personas que no han perpetrado ataque alguno, la pena sobre las familias por lo que ha hecho uno de sus miembros. Philiph Luther, su director para Oriente Medio y África del Norte, entiende que se “pisotean” los derechos de los palestinos a través de “castigos y mano dura”. “Es un acto de castigo colectivo, vetado por el derecho internacional”, sostiene.

Tras el derribo en Silwan se produjeron importantes choques en el barrio entre jóvenes palestinos y policías israelíes, que se repitieron en Jaber Al Mukaber, de donde procedían los dos palestinos que mataron a cinco personas ayer en una sinagoga del nororeste de Jerusalén. Sigue habiendo siete personas ingresadas por este atentado, una en estado crítico.

Un adolescente palestino de 16 años está también grave tras ser tiroteado anoche por un colono en Beitin, un pueblo palestino próximo a Ramala (Cisjordania). El muchacho había participado en una marcha contra la ocupación. Está en la UCI pero estable. El Ejército de Israel ha informado de que ha abierto una investigación sobre el caso.

A última hora de la tarde de ayer, en Jerusalén se dieron otros dos ejemplos del deterioro de la convivencia en la zona: un joven palestino fue apuñalado en la pierna por una pandilla de judíos y un ciclista judío recibió varios golpes con una barra de hierro a manos de un grupo de palestinos. Ninguno está grave.

En mitad de esta escalada, el portal israelí Walla informa de que el Comité de Planificación y Construcción de Jerusalén ha avanzado en los permisos para construir 78 nuevas casas en colonias de la zona oriental, ocupada, de la capital triplemente santa. Se levantarán 50 en Har Homa, entre Belén y Jerusalén, y 28 en Ramot, entre Ramala y Jerusalén, ambos puntos por los que se habrá de trazar la frontera de un futuro estado palestino.

Además, el Ejército israelí ha reportado un ataque con disparos desde Gaza contra una de sus patrullas en el paso de Erez, en el norte de la Franja. No se ha informado sobre heridos ni daños. Los militares crearon una “cortina de humo” para disuadir a los atacantes y se retiraron.

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