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Klaus Iohannis, un presidente catedrático de Física

El nuevo jefe de Estado de Rumania podría ser inhabilitado para desempeñar su cargo

Klaus Iohannis celebra su victoria en las elecciones en Bucarest.
Klaus Iohannis celebra su victoria en las elecciones en Bucarest. REUTERS

Catedrático de Física de 55 años y alcalde de la ciudad transilvana de Sibiu, Klaus Iohannis será el nuevo presidente de Rumanía. El candidato conservador, líder del Partido Nacional Liberal (PNL), obtuvo el 54,5% de los votos frente al 45,49% de Victor Ponta, actual primer ministro socialdemócrata y favorito en los comicios celebrados el domingo, según los resultados de la votación con el 99% escrutado. Iohannis, procedente de una familia de la pequeña minoría germana de Rumania, cristiano, casado y sin hijos ha vencido, contra pronóstico, a Ponta, que había ganado cómodamente en la primera vuelta y que contó con todo el aparato gubernamental en su campaña y el apoyo de la influyente Iglesia ortodoxa en un país que profesa mayoritariamente esa fe.

Pero Iohannis, que con su lema electoral El trabajo bien hecho centró su campaña en su papel de buen gestor al frente de la alcaldía de Sibiu, una localidad próspera que fue capital cultural europea en 2007, ha dado la vuelta a las previsiones gracias a la movilización de los votantes urbanos, los jóvenes y los rumanos en el extranjero, que se han decantado mayoritariamente por su perfil conciliador y amable. Las de ayer, séptimas elecciones en Rumania desde la caída de Nicolae Ceaucesu (diciembre de 1989), registraron una participación récord: el 65% del electorado, según los últimos datos de la Comisión Central Electoral.

No obstante, el candidato de la Alianza Cristiana Liberal (PNL y Partido Democrático Liberal), alérgico a la polémica y algo vergonzoso ante las cámaras, no está en una posición cómoda. Con un discurso centrado en erradicar la corrupción que lastra al país, Iohannis fue acusado durante la campaña de malas prácticas e incompatibilidades por haber sido, a la vez, alcalde de Sibiu y presidente de la empresa municipal de aguas durante algún tiempo. El caso está pendiente de la Justicia rumana, que podría incluso inhabilitarle para ocupar cargos públicos, lo que le despojaría de la silla presidencial.

El PSD de Ponta (excomunistas), que durante la campaña se vio envuelto en serios casos de corrupción y clientelismo –que afectaron a varios exministros y destacados miembros del partido—, acusó también a Iohannis de haber adquirido de una manera cuestionable seis viviendas en Sibiu en su época de catedrático de Física, un puesto que no se caracteriza precisamente por su buen sueldo (un profesor de una universidad pública puede no superar los 400 euros al mes).

Apodado de manera crítica como "el alemán" por sus contrarios, Iohannis ha afrontado una campaña electoral en la que Ponta, con su lema Orgulloso de ser rumano, le ha dibujado básicamente como un extranjero. Tanto que el conservador terminó el último acto electoral, el pasado viernes, cantando el himno nacional después de que el actual primer ministro insinuase que no conocía la letra.

En la noche del domingo, el Iohannis salió a la calle en Bucarest, exultante y arropado por miles de personas, para celebrar su victoria, después de que Ponta compareciera ante los medios de manera abrupta y, cuando todavía no había resultados oficiales sino sondeos que oscilaban entre ambos candidatos, reconociera su derrota y felicitara a Iohannis. “Hemos ganado, hemos recuperado el país”, escribió minutos después el alcalde de Sibiu en su cuenta de Twitter. “Esta noche, y gracias a vosotros, empieza una nueva Rumania. No deseamos una Rumania de conflictos y venganzas”, dijo. El conservador propone una política sin escándalos e insultos que “anime las inversiones en el país”.

La Alianza Cristiano Liberal pidió ayer la dimisión de Ponta como Primer Ministro, sin embargo este aseguró que no dejará su cargo. Así, el líder del PNL deberá cohabitar desde la presidencia con su contrincante. Iohannis ha afirmado que se inicia una etapa de diálogo en el país y que los serios conflictos que estos años ha habido entre Ponta y el presidente conservador Traian Basescu no se repetirán.

Iohannis entró en política con el partido de la minoría alemana, que presidió durante varios años y bajo cuyas siglas ganó la alcaldía de Sibiu en 2000. En 2009 fue propuesto para el cargo de primer ministro, pero su nombramiento fue vetado por Basescu. Cuatro años después, en febrero de 2013, se afilió al Partido Nacional Liberal que por entonces formaba gobierno con los socialdemócratas, hasta que a principios de este año el PNL abandonó la coalición de gobierno, al negarse Ponta a designar a Iohannis como ministro de Interior y viceprimer ministro.

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