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Los kurdos resisten mientras Turquía insiste en no intervenir en Kobane

Los milicianos y los ataques aéreos de la coalición matan a al menos 31 yihadistas durante el fin de semana

Un grupo de personas contempla los bombardeos sobre Kobane desde las colinas de Suruc, al otro lado de la frontera turca. Ampliar foto
Un grupo de personas contempla los bombardeos sobre Kobane desde las colinas de Suruc, al otro lado de la frontera turca. AP

Los militantes yihadistas del llamado Estado Islámico (EI) han sufrido numerosas bajas en los últimos dos días y siguen sin poder vencer la resistencia de la ciudad siria de Kobane (Ayn el Arab, en árabe).

Al menos 31 combatientes del EI murieron el fin de semana en enfrentamientos con las Unidades de Protección Popular (YPG, en kurdo), la milicia kurda local que defiende Kobane, y en ataques aéreos de la coalición contra el EI liderada por Estados Unidos, según el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos.

El EI, que controla buena parte del norte y este de Siria y del oeste de Irak, lleva más de un mes intentado tomar Kobane, que le daría control sobre una larga franja de territorio a lo largo de la frontera con Turquía. Esto ha convertido a la ciudad en un símbolo de la resistencia kurda contra los yihadistas y también por el derecho al autogobierno de los kurdos.

Considerado el mayor pueblo del mundo sin Estado, unos 30 millones de kurdos se reparten en las zonas limítrofes entre Turquía, Siria, Irán e Irak. En este último país, donde también sus milicias —los peshmergas— luchan contra el EI, ya cuentan con mucha autonomía. Además, el hecho de que la batalla por Kobane se pueda seguir fácilmente en directo desde el lado turco de la frontera ha llevado el asedio a esta ciudad y la lucha kurda a las televisiones y a las portadas de los periódicos de muchos países.

Por su parte, el Gobierno turco, cuyos tanques están desplegados muy cerca de Kobane, justo al otro lado de la frontera, se niega a intervenir en la batalla o a dar apoyo a la milicia kurda, como querrían Estados Unidos y sus demás aliados en la coalición.

“Crear un frente contra ISIL [como se conocía antes al EI] podría significar dar armas al PYD [Partido de la Unión Democrática, en kurdo, el ala política de las YPG], pero para nosotros el PYD es lo mismo que el PKK [Partido de los Trabajadores del Kurdistán, en kurdo], una organización terrorista”, comentó en la noche del sábado el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan. “No podemos decir sí a eso si Estados Unidos, nuestro aliado y [como Turquía] miembro de la OTAN, espera que consintamos en ese tipo de apoyo”, insistió Erdogan, según la agencia semipública de noticias Anadolu, que lo acompañaba en el avión presidencial de vuelta a Turquía desde Afganistán.

Erdogan también volvió a negar que su país haya dado permiso a Estados Unidos para usar la base militar de Incirlik. Ayer el presidente estadounidense, Barak Obama, lo llamó por teléfono y ambos discutieron “la situación en Kobane y los pasos que se podrían tomar para contrarrestar el avance de ISIL”, según un comunicado de la Casa Blanca.