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La reunión militar de las dos Coreas se salda sin avances

La reunión, entre cargos de alto nivel y la primera desde 2007, se produce tras varios choques en puntos fronterizos

Maniobras de entrenamiento de tropas surcoreanas cerca de Taean en 2010. Ampliar foto
Maniobras de entrenamiento de tropas surcoreanas cerca de Taean en 2010. EFE

Hacía siete años que altos cargos del Ejército de Corea del Norte y del Sur no se sentaban en una misma mesa a dialogar. Este miércoles, en medio de un periodo de relativa distensión entre ambos países, la reunión se produjo, aunque ésta no se había anunciada oficialmente y fue a puerta cerrada en la aldea abandonada de Panmunjom, la misma donde en 1953 se firmó el armisticio que acabó con la Guerra entre ambos países. Ambas partes expusieron sus diferencias sobre la frontera marítima de su costa occidental y sobre el lanzamiento reciente de panfletos contra el régimen comunista desde Corea del Sur. Unas diferencias que, según informó posteriormente el Ministerio de Defensa surcoreano, son por ahora irreconciliables.

“A pesar de que las conversaciones se han realizado con la voluntad de mejorar las relaciones bilaterales, las dos partes no lograron reducir sus diferencias, por lo que el encuentro terminó sin acuerdos concretos”, dijo el portavoz del organismo, Kim Min-seok, a la agencia surcoreana Yonhap. Durante la reunión, que duró más de cinco horas, Pyongyang exigió que las patrulleras del Sur no entren en las aguas de su frontera marítima, una zona cuya soberanía pertenece a Corea del Sur desde 1953 pero que el Norte no reconoce y considera suya. Geográficamente, el archipiélago de Yeonpyeong, situado en este límite, se encuentra más cerca del territorio norcoreano que del surcoreano. Seúl, por su parte, ha pedido que se respete la llamada Línea Límite Norte (LLM), la frontera que se estableció en el acuerdo de armisticio y ampliamente aceptada por la comunidad internacional.

Las desavenencias sobre la frontera marítima en el Mar Amarillo han provocado numerosos encontronazos entre los respectivos Ejércitos, el último de ellos la semana pasada, cuando buques de ambas partes intercambiaron disparos después de que una patrullera norcoreana cruzara en prácticamente un kilómetro la frontera. El incidente no fue más allá y ninguna de las embarcaciones sufrió daños. Sin embargo, otros episodios similares han desembocado en contiendas mayores, obligando a los residentes de las islas cercanas a refugiarse ante el temor a bombardeos, como el que ocurrió en noviembre de 2010 y en el que cuatro personas perdieron la vida.

Los enviados de Pyongyang también reprocharon este miércoles al Sur el envío de globos con mensajes contrarios al régimen de Kim Jong-un, un acto que realizado por activistas el pasado 10 de octubre coincidiendo con el 69º aniversario de la fundación del Partido de los Trabajadores norcoreano. La representación surcoreana alegó que se trata de grupos cívicos y que “un gobierno democrático no puede controlar sus actividades”. Seúl también se negó a ejercer un mayor control sobre los medios de comunicación de su país, que según el régimen comunista “calumnian” a Kim Jong-un.

A pesar de las evidentes divergencias, parece que ambos países se muestran dispuestos a relanzar el diálogo en varios ámbitos. En febrero se logró una primera reunión formal de alto nivel que desbloqueó los encuentros entre familiares de ambos lados separados por la guerra, y hace 10 días una importante delegación norcoreana viajó al sur con el compromiso de continuar avanzando en este camino. En la reunión de este miércoles, Seúl propuso celebrar una nueva ronda de diálogo el próximo 30 de octubre en el mismo enclave, pero Pyongyang no ha respondido por ahora al ofrecimiento.