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El alto al fuego se mantiene en Ucrania pese al intercambio de disparos

Ambos bandos denuncian provocaciones, pero no ha habido muertos en las últimas 24 horas

Un tanque destruido en las afueras de Maiupol.
Un tanque destruido en las afueras de Maiupol. AFP

El primer día del alto el fuego acordado el viernes en Minsk entre el gobierno ucranio y los separatistas transcurre sin grandes incidentes, aunque ambas partes del conflicto aseguran que ha habido disparos contra sus fuerzas, los últimos y más serios a primera hora de la noche en los alrededores de Mariúpol. Mientras, Moscú ha advertido que responderá con contramedidas si la Unión Europea introduce el lunes nuevas sanciones. El presidente ruso, Vladímir Putin, y su homólogo ucranio, Petró Poroshenko, han hablado para trabajar por la estabilidad del alto el fuego y facilitar la llegada de ayuda humanitaria a las zonas afectadas.

Las tropas de Kiev bombardearon la mañana del sábado en dos ocasiones las posiciones rebeldes en los alrededores de Amvrosievka, aseguran los separatistas, quienes agregaron que durante la noche del viernes también hubo violaciones al régimen de alto el fuego, particularmente contra las milicias emplazadas en Górlova y Makéyevka. Andréi Lisenko, portavoz del Consejo de Seguridad Nacional y Defensa afirmó en Kiev, por su parte, que los rebeldes habían realizado una serie de "provocaciones" al romper en 10 ocasiones el cese de las hostilidades, aunque reconoció que la situación en el frente de combate está, en general, relativamente "tranquila".

Ya el solo hecho de que en las últimas 24 horas no hayan tenido víctimas mortales habla por sí solo. Los días anteriores a la tregua pactada en Minsk con la participación de Rusia y la OSCE como mediadora las fuerzas gurbernamentales ucranias habían sufrido grandes pérdidas motivadas por la exitosa ofensiva de los rebeldes y por el cerco en que se entraban algunos grupos de sus soldados.

La principal preocupación es ahora que el alto el fuego se convierta en una realidad permanente y que Kiev puede encontrar un compromiso con los separatistas. Preguntado por las perspectivas de una paz duradera y por la posibilidad de un nuevo estallido en el este de Ucrania, el presidente  Poroshenko respondió: La guerra continuará "si las tropas rusas siguen en nuestro territorio". Poroshenko hizo estas declaraciones el viernes en una entrevista concedida a la BBC aparentemente horas antes de que se firmara el protocolo de paz y en ella que reconoció que el problema de una tregua que dure "es uno de los más complejos".

"Pero estoy convencido de que Ucrania como Estado y yo como su líder haremos todo los posible para que en nuestro país reine la paz", aseguró Poroshenko, quien más tarde afirmó ante la prensa en Cardiff estar dispuesto a decentralizar el poder en Ucrania, a dar una cierta independencia económica a las regiones de Donetsk y Lugansk, garantizar que puedan usar cualquier idioma, es decir, el ruso en este caso, y proteger sus tradiciones culturales, pero todo esto dentro de una Ucrania a la que se le respete su integridad territorial. También desde Gales Poroshenko presentó su propio plan de paz, de 14 puntos, el doble de los que contemplaba el programa de su colega ruso, Vladímir Putin.

El protocolo firmado en Minsk consta, finalmente, de 12 puntos, que, hasta el momento, no han sido detallados. Los más importantes son, además del alto el fuego, la retirada de la artillería de las cercanías de las ciudades, el canje de presioneros y la apertura de corredores humanitarios para que la gente puede abandonar o regresar a ellas.

El intercambio de prisioneros, todos por todos, comenzará próximamente, según ha dicho Poroshenko. Kiev ya entregó a las autoridades de Donetsk y Lugansk la lista de los combatientes ucranios desaparecidos o que se sabe están en manos de los rebeldes. Se calcula que los separatistas tienen unos mil soldados ucranios. La cifra de rebeldes en manos de Kiev sería mucho menor.

Mientras, Moscú ha advertido que reaccionará con contramedidas si Bruselas se decide a introducir el lunes el nuevo paquete de sanciones que ha preparado contra Rusia. El Kremlin ha interpretado la aprobación de las nuevas medidas de castigo como un apoyo de la Unión Europea al "partido de la guerra' en Kiev, al que no le convienen los resultados de la reunión de Minsk" en la que se firmó el protocolo que incluye como principal acuerdo el cese de las hostilidades en el este de Ucrania. Según diversas informaciones que han aparecido en la prensa local, entre las contramedidas que ha examinado Rusia estaría prohibir los vuelos de tránsito hacia Asia e introducir serias limitaciones a la importación de automóviles.