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El Gobierno de Modi fomenta grandes inversiones para modernizar India

El primer ministro nacionalista hindú plantea reducir el déficit en su primer presupuesto

El primer ministro indio, Narendra Modi, el lunes en Nueva Delhi. Ampliar foto
El primer ministro indio, Narendra Modi, el lunes en Nueva Delhi. efe

Dos meses después de haber ganado las elecciones en India con el mayor apoyo parlamentario de los últimos 30 años, el Gobierno de Narendra Modi presentó este jueves su primer presupuesto ante el Parlamento, un proyecto que queda lejos de las grandes expectativas que había generado el propio Ejecutivo pero que se propone llevar a la tercera economía de Asia a los niveles de crecimiento de su vecina China y superar, así, el “precio de la democracia” al que algunos atribuyen la diferencia de crecimiento.

“Este es solo el inicio de un viaje que nos llevará a un crecimiento sostenido del 7% o el 8%, o incluso más allá, en los próximos tres años”, aseguró el ministro de Finanzas, Arun Jaitley, ante el Parlamento, informa Reuters. India creció un 4,7% el año pasado y el nuevo presupuesto prevé que lo haga un 5,9% en este ejercicio.

La tarea no será fácil. El crecimiento de India ha quedado lejos de los ritmos de casi dos dígitos exhibidos por China en la última década. Además, los recortes de los últimos años se han hecho, en muchos casos, a costa de la inversión y eso, según los analistas de Barclays Capital, “tendrá efectos negativos sobre el potencial de crecimiento a largo plazo” del país. Pero es una meta necesaria. Solo a esos niveles de crecimiento el país será capaz de crear empleos suficientes para los 13 millones de nuevos trabajadores que cada año se incorporan al mercado laboral.

El objetivo es difícil pero no imposible, a juicio de los analistas, si Modi aplica las reformas prometidas y un programa de inversión en infraestructuras, que este jueves empezó a esbozar. “Un ingrediente esencial será la revitalización de la inversión, mayores entradas de capital extranjero y unas exportaciones más fuertes”, señalaba la dirección del Instituto de Finanzas Internacionales (IIF, por sus siglas en inglés) en una reciente carta abierta al nuevo Ejecutivo. Con esos mimbres, dice la organización que agrupa a los principales bancos privados del mundo, es posible que India alcance un ritmo del 6% en 2015 y del 7% en 2016.

El mercado reaccionó con subidas a la presentación del presupuesto, pese a la decepción inicial al saber que el Ejecutivo no acometerá ningún cambio radical sobre las partidas de gasto, donde solo los subsidios representan el 2% del PIB. Pero el compromiso del ministro Jaitley de que cumplirá la meta de déficit del 4,1% fijada por el anterior Gobierno hizo cambiar el humor de los inversores. “Por difícil que parezca, he decidido aceptar este objetivo como un reto” y situar progresivamente el desfase presupuestario en el 3% del PIB para 2017. “No podemos dejar un enorme legado de deuda a las próximas generaciones”, remató.

Nueva Delhi cree factible acercar el crecimiento del PIB al nivel de China

“El nuevo Gobierno de India ha adoptado una línea más dura de lo previsto en su primer presupuesto”, subrayaba Mark Williams, de Capital Economics, en una nota a clientes. “Dado que el déficit ya ha alcanzado casi la mitad del déficit previsto para todo el año fiscal [que termina el 31 de marzo de 2015], alcanzar ese objetivo va a ser difícil”. Más aún, Williams critica la ausencia de reformas estructurales en el presupuesto y apunta que “si Modi quiere mantener el entusiasmo que ahora despierta en el mercado, eso tendrá que cambiar”.

A ese objetivo se dirigían algunas de las medidas incluidas en el presupuesto. Jaitley anunció planes para impulsar las Zonas Especiales Económicas a lo largo del país y propiciar inversiones por 300.000 millones de dólares (un 13% más) para construir autopistas, plantas de energía, puertos y aeropuertos. Además, abrirá los sectores de defensa y seguros a una mayor participación del capital extranjero. Pero ni rastro de la prometida reforma fiscal ni medidas para impulsar los ingresos que logren financiar los anunciados planes de infraestructuras.

El presupuesto también incluye alguna partida cuando menos estrambótica, como los 33 millones de dólares destinados a financiar la construcción de la mayor estatua del mundo, en honor de uno de los padres fundadores del país, Sardar Vallabhbhai Patel, un empeño personal de Modi en su Estado natal, Gujarat. Las críticas en las redes sociales se exacerbaron al comprobar que esa cuantía es la misma que la que el Gobierno destina a garantizar la seguridad de las mujeres, en un país plagado de actos de violencia de género, y que equivale a dos veces la partida destinada a promover la educación de las niñas.

“Si dejamos aparte el ruido, ratificar el objetivo de déficit y apostar por la modernización del sistema monetario y financiero me parecen desempeños muy importantes abordados por el nuevo Gobierno”, responde entusiasta a través del correo electrónico Vivek Dehejia, profesor de Económicas de la Universidad Carleton, en Canadá. Dehejia recalca que, además, en apenas dos meses, el Gobierno ha aprobado medidas para impulsar la inversión en ferrocarriles, el funcionamiento de los mercados financieros, prepara un mapa sobre las necesidades energéticas del país y cambios en los seguros agrarios.

Sin duda el presupuesto era la primera prueba de fuego económica de Modi, pero mucho más tendrá que hacer el primer ministro para dar la vuelta a ese tópico que dice que China es un país con orden, pero sin ley, mientras India es un país con ley pero sin orden.