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Disturbios en Taksim en el primer aniversario de las protestas turcas

La policía turca lanza gases lacrimógenos contra los manifestantes congregados en Estambul

Más de 70 personas detenidas y una docena de heridos por los enfrentamientos

Una manifestante en Estambul escapa de los gases lacrimógenos.
Una manifestante en Estambul escapa de los gases lacrimógenos. AFP

Turquía ha conmemorado el aniversario de las protestas de Gezi con escenas similares a las vividas entonces: violentos enfrentamientos entre policías y manifestantes y grandes cantidades de gas lacrimógeno. Ayer se cumplió un año del inicio de una serie de manifestaciones masivas contra el Gobierno del primer ministro, Recep Tayyip Erdogan. Desencadenadas por el intento de demolición del parque Gezi, en el centro de Estambul, las protestas contra la violencia policial y el “autoritarismo” de Erdogan se extendieron por todo el país.

La plataforma Solidaridad con Taksim (plaza símbolo de las protestas) y otros grupos habían convocado ayer manifestaciones para conmemorar el aniversario de las primeras concentraciones. Por su parte, el Gobierno movilizó, sólo en el centro de Estambul, a unos 25.000 policías y 50 vehículos con cañones de agua para evitar las protestas.

“Nuestras fuerzas de seguridad tienen unas órdenes claras. Harán todo lo que sea necesario, desde la A a la Z”, declaró ayer Erdogan. Desde el inicio de la jornada, grupos de agentes fueron cerrando los accesos al parque Gezi y a la plaza Taksim, epicentro de la revuelta del año pasado. Los enfrentamientos comenzaron por la tarde, cuando grupos de manifestantes intentaron aproximarse a la plaza. La policía respondió con gas lacrimógeno, cañones de agua y balas de goma. Algunas personas lanzaban piedras y fuegos artificiales contra los agentes. También hubo enfrentamientos en Ankara, la capital, y en Adana, en el sur.

En Estambul, al menos 76 personas fueron detenidas y 11 resultaron heridas en los choques, según cifras de la Asociación turca de Derechos Humanos. También ayer y en esta misma ciudad, una manifestación contra Israel y una gran concentración de gente que rezó frente a la antigua catedral de Santa Sofía para su conversión en una mezquita transcurrieron sin incidentes.

Turquía ha vivido 12 meses de tensión con numerosas protestas contra el Gobierno, que además fue objeto en diciembre de un escándalo de corrupción que salpicó a varios ministros. En las últimas semanas, han vuelto las manifestaciones contra las autoridades tras la tragedia en la mina de Soma, en el noroeste del país, donde fallecieron 301 trabajadores.

Al menos ocho personas han muerto en las diferentes manifestaciones celebradas desde el año pasado, aunque las cifras difieren según las fuentes. Entre las últimas víctimas de las acciones policiales se encuentra Elif Cermik, una mujer de 64 años que murió el viernes tras haber caído en diciembre en un coma provocado por el gas lacrimógeno.

Miles de personas han sido detenidas o han resultado heridas desde mayo del año pasado. Más de 5.600 manifestantes están pendientes de un proceso judicial por su participación en las protestas, mientras que nadie ha sido condenado por la violencia policial.

En los últimos meses, Erdogan y su Gobierno han culpado de las sucesivas protestas a un supuesto “lobby de intereses”, a diferentes grupos y agentes extranjeros y a los medios de comunicación. El país se encuentra efectivamente dividido entre quienes se oponen y quienes apoyan al Ejecutivo, cuyo partido obtuvo casi la mitad de los votos en las elecciones locales celebradas en marzo.

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