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El petróleo escocés entra en la campaña del referéndum

El premier británico David Cameron promete más crudo y el líder escoces Alex Salmond un fondo soberano como Noruega

El primer ministro británico, David Cameron, visita  una plataforma petrolífera en el mar del Norte, a unas 100 millas de la localidad escocesa de Aberdeen
El primer ministro británico, David Cameron, visita una plataforma petrolífera en el mar del Norte, a unas 100 millas de la localidad escocesa de Aberdeen AFP

Con el referéndum de independencia a menos de siete meses vista, David Cameron ha reunido este lunes a su gabinete en Escocia por tan solo tercera vez en casi un siglo. Y lo ha hecho en Aberdeen, la gran capital petrolera, coincidiendo con la publicación de un informe que recomienda un larga serie de medidas para incrementar la producción de crudo en 4.000 millones de barriles, lo que podría generar unos ingresos de 200.000 millones de libras en los próximos 20 años (unos 240.000 millones de euros).

El líder independentista y ministro principal escocés, Alex Salmond, ha respondido reuniendo a su gabinete en Peterhead, a 12 kilómetros de Aberdeen. Aunque es difícil negar que eso tenía por objeto contrarrestar el efecto propagandístico de la presencia del gabinete británico en la zona, al menos el gabinete escocés suele reunirse varias veces al año fuera de Edimburgo. Salmond defendió la constitución de un fondo soberano con los ingresos del petróleo al estilo de lo que hace Noruega, que podría alcanzar los 30.000 millones de libras en una generación (36.000 millones de euros).

El petróleo del mar del Norte es uno de los grandes objetos de deseo del referéndum, que ambas partes utilizan para defender su objetivo

El petróleo del mar del Norte es uno de los grandes objetos de deseo del referéndum, que ambas partes utilizan para defender su objetivo. Para Cameron, una Escocia independiente no sería capaz de absorber los choques económicos que puede provocar la volatilidad de los precios del crudo. Por eso, la industria petrolera está a su juicio mucho mejor si sigue protegida “por las amplias espaldas” de la economía británica. “Porque estamos entre las 10 primeras economías del mundo podemos afrontar las ayudas fiscales, la inversión y las estructuras a largo plazo que son necesarias para asegurarnos de que podemos extraer del Mar del Norte tanto como sea posible”, ha declarado el primer ministro en una visita a una plataforma petrolífera antes de reunir al gabinete.

Luego, el Gobierno británico ha dado su apoyo a las conclusiones de un largo informe de sir Ian Wood, un multimillonario retirado que ha hecho su fortuna con el petróleo y que sostiene que si las empresas extractoras actúan de forma más coordinada y el Gobierno pone las herramientas reguladoras y financieras necesarias, la producción puede aumentar en 4.000 millones de barriles. El punto clave de las reformas de Wood, y que cuenta también con el apoyo del ejecutivo escocés, es la creación de un nuevo organismo regulador que tendría su sede en Aberdeen.

Las extracciones de crudo y gas del mar del Norte empezaron en 1975 y desde entonces se han obtenido 40.000 millones de barriles. Se cree que quedan entre 15.000 y 24.000 millones por extraer y quizás más en campos no descubiertos que puede haber al Oeste de las islas Shetland, norte de Escocia.

Fuente: Administración de Información Energética de EE UU.
Fuente: Administración de Información Energética de EE UU.

Sin embargo, el ministro británico de Energía y Cambio Climático, Ed Davey, ha declarado que en los tres últimos años “la producción ha caído un 40% y la eficiencia con la que se produce el petróleo y el gas se ha reducido un 60%, lo que ha costado 6.000 millones de libras [7.250 millones de euros] a la economía. De ahí la necesidad de cuantiosas inversiones de capital que para el Gobierno británico una Escocia independiente no sería capaz de afrontar.

Alex Salmond hace la lectura contraria: no cree que la volatilidad del precio del petróleo ni el tamaño de Escocia sean un problema. “La gente de Escocia, y la de Aberdeen en particular, mira a Noruega, un país [demográficamente] más pequeño que Escocia, mucho más dependiente del gas y el petróleo que Escocia, y que ha gestionado sus recursos infinitamente mejor que Westminster”, ha declarado. “No han sido tanto las anchas espaldas de Westminster cuanto las enormes cavernas del Tesoro donde se han acumulado en los últimos 40 años cantidades masivas de ingresos procedentes del petróleo y del gas de Escocia”, le ha respondido.

Y ha defendido la creación de un fondo con los futuros ingresos para que una Escocia independiente pueda afrontar los eventuales choques económicos que puedan llegar de los vaivenes de los mercados de crudo. El fondo se incrementaría cada año con unos 1.000 millones de libras. Un informe de octubre pasado de la Comisión Fiscal del Gobierno escocés defendió la creación de dos fondos del petróleo: uno para estabilizar a corto plazo esos choques y otro a largo plazo para garantizar que futuras generaciones se beneficien también del petróleo. Salmond estimó que prácticamente todo el crudo y la mitas del gas procederá de pozos situados en territorio escocés.

Tras varios meses de cierta abulia, la campaña del referéndum se parece cada vez más a la una de unas elecciones

Tras varios meses de cierta abulia, la campaña del referéndum se parece cada vez más a unas elecciones. No solo por promesas de inversión como las lanzadas este lunes, sino por el tomo cada vez más agrio en ambos bandos, sobre todo desde la entrada en escena de pesos pesados del Gobierno y del Partido Conservador, como Cameron y el jefe del Tesoro, George Osborne.

Las encuestas, quizás en consonancia con el aumento del ruido, no se ponen de acuerdo. Algunas, como la de Survation publicada el jueves por el Daily Mail, señalan un aumento del apoyo a la independencia, que habría pasado desde el 32% en enero al 38% ahora, al tiempo que el voto en favor de la unión habría caído del 52% al 47%.

Pero la de ICM para The Scotsman arroja una subida de cinco puntos del campo del No, que tendría el 49% de apoyos entre los que están seguros de votar, frente a tan solo un 37% a favor de la independencia. Esa encuesta, sin embargo, contiene un dato que vaticina un resultado más estrecho. Entre todos los que contestan –al margen de que hayan decidido o no su voto– un 57% votaría contra la independencia. Pero si a esos mismos encuestados se les pregunta quién creen que va a ganar, solo un 53% creen que ganará el No. Los expertos interpretan eso como una señal de que, al final, el resultado será más estrecho de lo que ahora puede parecer.