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Hillary Clinton se refirió a Monica Lewinsky como “una loca narcisista”

Los archivos con correspondencia, diarios y notas de una amiga personal de los Clinton muestran a la ex secretaria de Estado como una mujer ambiciosa y dura

Hillary Clinton.
Hillary Clinton. AP

En su calidad de “amiga íntima” de los Clinton, Diane Blair fue depositaria de las confesiones y quejas personales y profesionales de la pareja, un acceso privilegiado del que dejó constancia minuciosa en diarios, correspondencia y anotaciones sueltas. Todos esos documentos fueron cedidos por el marido de Blair a la universidad de Arkansas cuando ella murió, en 2000, y no se hicieron públicos hasta 2010. Las páginas manuscritas y mecanografiadas encierran confidencias relacionadas con algunos de los episodios más duros y controvertidos del matrimonio durante su estancia en la Casa Blanca, incluido el escándalo Lewinsky. La lectura de las mismas muestra a una Hillary Clinton “dura, ambiciosa y despiadada”, de acuerdo con la web The Washington Free Bacon, que es la que ha visto el archivo, una imagen no muy adecuada para atraer a futuros votantes, en el caso de que se presente a las elecciones de 2016.

De acuerdo con las notas de Blair, durante una llamada que Hillary le hizo, tras desvelarse la relación sexual de su marido con su becaria Monica Lewinsky, la entonces primera dama defendió el comportamiento del presidente y se refirió a su amante como una “loca narcisista”. En la recreación de la conversación telefónica, Blair escribe que Clinton estaba convencida de que la aventura “fue un error” magnificado por los adversarios políticos, la soledad de la presidencia y su propios fallos como esposa.

En la recreación de la conversación telefónica, Blair escribe que Clinton estaba convencida de que la aventura “fue un error” magnificado por los adversarios políticos, la soledad de la presidencia y su propios fallos como esposa

“Ella no trata de excusarlo [a Bill Clinton]; fue un error personal enorme”, anotó Blair. “Pero dice que hay que poner las acciones en su contexto. Desde que llegó a la Casa Blanca han sufrido grandes tragedias personales, la muerte de su padre, la de la madre de Bill o la de Foster [Vince, un amigo personal], e inmediatamente todas estas fuerzas horribles empezaron a difundir falsedades sobre ellos, a vapulearles públicamente”.

Los documentos que recopiló Blair ilustran la frustración de la ex secretaria de Estado con la vida en Washington. Cuando hablaba con su amiga, Clinton solía referirse a los políticos como “una panda de llorones, sin valor”. Blair describe el primer año de la primera dama en la Casa Blanca como “infernal” y da cuenta de las peleas y encontronazos con los miembros del servicio, los asesores y su propio marido. “Ella trata de poner en orden las cosas, sabe lo que está mal, pero Bill no es capaz de despedir a la gente, de exigir disciplina, de castigar a los que filtran información”, señala en sus diarios.

El archivo de Blair desvela cómo la primera dama estaba mucho más involucrada en algunos asuntos y decisiones políticas de su marido de lo que se creía. Ella, de acuerdo con los documentos a los que ha tenido acceso Free Bacon, fue determinante para impedir que su marido nombrara a Richard Arnold como miembro del Tribunal Supremo. Hasta ahora, se daba por hecho que la primera dama había sido una de las principales valedoras de su candidatura, pero los documentos de su amiga demuestran todo lo contrario.

Ella trata de poner en orden las cosas, sabe lo que está mal, pero Bill no es capaz de despedir a la gente, de exigir disciplina, de castigar a los que filtran información"

En otra de las entradas de su diario, Blair recoge una conversación con Clinton en la que ésta defiende la necesidad de un sistema sanitario que contemple el pago individual de los seguros médicos, una premisa que, en 2008, en plena campaña electoral, aseguró a The New York Times que jamás había considerado seriamente.

Bair, que trabajó como ayudante de la primera campaña electoral de Bill Clinton en 1992 y como asesora de la del 96, fue descrita por la ex secretaria de Estado como “la mejor persona que alguien podría tener como amiga” cuando aquélla murió en 2000. Clinton siempre apoyó la idea de que los archivos de Blair se hicieran públicos, de acuerdo con Free Bacon. “Esta colección favorecerá el entendimiento de la historia, la política y la cultura”, señaló la antigua primera dama.

Otras publicaciones y libros ya habían hecho mención del duro carácter de la ex primera dama, pero los archivos de Blair son donde por primera vez se alude a consideraciones personales de la mujer del presidente Clinton sobre la que fuera su amante y su actitud respecto del escándalo.