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El Gobierno de Sudán del Sur dice haber evitado un golpe de Estado

Los conflictos entre etnias están detrás de los conflictos dentro del ejército del país africano. Toque de queda en Juba

El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir.
El presidente de Sudán del Sur, Salva Kiir. REUTERS

“Se ha facilitado la cifra oficial de siete muertos, pero hay mucho más, algunos de ellos civiles. Esto no ha terminado todavía, es una lucha por el poder entre los dos grupos más importantes del país”. Así se expresaba este lunes René Roemersma, un cooperante holandés que reside en Yuba, la capital de Sudán del Sur, y que se ha visto atrapado en medio de los graves enfrentamientos que en las últimas 24 horas han tenido lugar entre militares del propio Ejército nacional. Por un lado están los partidarios del presidente del país, Salva Kiir, de la etnia dinka, y por el otro los leales al ex vicepresidente y su principal rival político, Riek Machar, de la etnia nuer.

“Ahora mismo (lunes por la noche) la situación es de enorme tensión. Mucha gente asegura que los nuer se están reagrupando. La mayoría de la gente está metida en sus casas esperando a ver qué pasa, no podemos salir, hay toque de queda y si nos detectan en la calle somos de inmediato un objetivo militar, nos pueden disparar”, asegura Roemersma, quien también explicó que “unos 1.500 civiles han buscado refugio en las instalaciones de la ONU y otros han corrido a las cercanías de la Embajada de Estados Unidos. Mucha gente tiene miedo de lo que pueda pasar a partir de ahora”.

Los enfrentamientos comenzaron el domingo por la noche en un cuartel de la Guardia Presidencial de la capital sursudanesa cuando partidarios de uno y de otro líder político comenzaron a dispararse entre sí. Esta chispa se extendió pronto por otros cuarteles militares y soldados defensores de Kiir y Machar iniciaron una batalla campal por las calles utilizando incluso fuego de mortero y ametralladoras. Varios testimonios coinciden en señalar que se han producido decenas de muertos y heridos entre ambos bandos, sobre todo en torno a los cuarteles militares y en la carretera hacia la Universidad. “De momento es un conflicto entre militares”, añade Roemersma.

Los problemas entre Salva Kiir y Reik Machar alcanzaron su punto álgido el pasado mes de julio. Entonces, el presidente Kiir decidió destituir a su vicepresidente, uno de los políticos más influyentes del joven país, que obtuvo su independencia el año 2011. La salida de Machar y de los ministros que le eran leales del Gobierno ha sacado a la luz la pugna que ambos líderes mantienen por el poder y que supone, asimismo, un grave riesgo de confrontación étnica, puesto que son miembros de los dos grupos más numerosos e importantes del país, los dinka y los nuer. “Entre ambas comunidades no se percibe un odio como el que podía existir en su momento en Ruanda, pero hay viejas rencillas que les dividen y les mantienen enfrentados”, asegura Roemersma desde Yuba.

El pasado sábado, una reunión del máximo órgano directivo del partido en el poder, el Ejército de Liberación Popular de Sudán, acabó, una vez más, sin acuerdo entre los partidarios de ambos políticos. Machar acusa a Kiir de haberse convertido en un “dictador” y aparece ante los ciudadanos como defensor de la verdadera democracia. De hecho, había anunciado ya su intención de concurrir a las elecciones presidenciales de 2015. Tras el encuentro del sábado, Kiir dio la orden de detener a Machar. Sin embargo, soldados de la etnia nuer que debían ejecutarla se negaron a cumplirla, lo que degeneró en los enfrentamientos de las últimas horas.

Este lunes al mediodía, el presidente Kiir compareció ante la opinión pública a través de la televisión vestido con uniforme militar y flanqueado por dos de sus ministros para asegurar que se había producido un intento de golpe de estado orquestado por su ex vicepresidente y que la situación estaba ya “bajo control”. Asimismo anunció el toque de queda de seis de la tarde a seis de la mañana. En las últimas horas se han producido varias detenciones de ex ministros próximos a Machar, aunque se desconoce el paradero de este último. Disparos cada vez más esporádicos se podían escuchar aún durante la tarde del lunes en la capital.