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Erdogan reúne a miles de fieles como respuesta a las protestas de Taksim

Un ministro califica de "terroristas" a los que intentan entrar en la plaza

Tras más de dos semanas de protestas contra la violencia policial y el Gobierno, Estambul y Turquía parecen estar cada vez más divididas. El primer ministro, Recep Tayyip Erdogan, arengó este domingo a cientos de miles de seguidores en Estambul mientras, al mismo tiempo, en el centro de la ciudad la policía usaba lanzaba una vez más gas lacrimógeno para evitar que miles de manifestantes se acercaran a la plaza de Taksim, epicentro de las protestas.

"Si quieres poner una tienda de campaña, vete al campo"

Recep Tayyip Erdogan, primer ministro de Turquía

“Desalojar el parque es mi deber como primer ministro. Si no lo hago, no debería seguir en este puesto. En Europa dicen que [las protestas] eran un asunto sobre la libertad. ¿Qué libertad? La libertad debería estar dentro de la ley. Querían poner tiendas de campaña en el parque de Gezi. Si quieres poner una tienda de campaña, vete al campo”, dijo Erdogan ante una multitud de seguidores del gobernante Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP, en sus siglas en turco), en el poder desde 2002.

El mitin, con el que el AKP dijo que iniciaba su campaña para las elecciones locales de marzo de 2014, se celebró pocas horas después de una dura intervención policial para desalojar el parque de Gezi, donde cientos de personas llevaban acampados desde el 1 de junio y protestaban contra el Gobierno en un ambiente festivo. Los choques, que dejaron cientos de heridos y decenas de detenidos, se mantenían aún anoche en algunos puntos del centro de la ciudad.

Miles de personas se han dado cita cada día en Gezi y Taksim, en el centro de Estambul, para protestar contra la violencia policial y contra el Gobierno de Erdogan, a quien acusan de “autoritario”. Las manifestaciones comenzaron tras varios violentos desalojos de activistas que querían evitar la demolición del parque, en el que las autoridades pretendían reconstruir el edificio de un cuartel militar histórico para habilitarlo como zona comercial.

“He escuchado todo lo que se ha dicho sobre este problema desde el principio. Hemos tenido reuniones, los he escuchado uno por uno. ¿No es esto libertad, no es democracia?”, dijo Erdogan a sus seguidores.

Las protestas contra Erdogan, que también han sido multitudinarias, han atraído a diferentes segmentos de la sociedad, pero han sido mayoritariamente protagonizadas por jóvenes laicos de clase media urbana. Los manifestantes acusan a Erdogan de querer imponer una agenda conservadora de acuerdo con la línea islamista moderada de su partido, por ejemplo, restringiendo el consumo de alcohol y dando más espacio público a la religión.

“Esto [señalando a su alrededor en el mitin] no es solo sobre el islamismo. Para mí, lo más importante es la economía, y Erdogan está haciendo avanzar a Turquía”, dijo Cuneyt, un hombre de 40 años que no quiso dar su apellido por temor a represalias y que abandonaba a pie el mitin del AKP. “Creo que las protestas han durado demasiado. También creo que las autoridades deberían haber respondido de otra forma, pero si los manifestantes estaban rompiendo comercios...”, argumentó Cuneyt, que se presentó como director de una empresa.

“Yo mismo estuve en Gezi, tenían tiendas de campaña, por ejemplo, para prostitutas, para lesbianas. Tenían otra tienda para el PKK, que es un grupo terrorista”, dijo por su parte Guney, un joven de 23 años que tampoco quiso dar su apellido.

"Tenían tiendas de campaña para prostitutas, para lesbianas y para terroristas"

Guney, joven turco de 23 años

“Las protestas tenían que acabar. No es solo sobre los árboles, se trata de una revolución, durante 12 años hemos tenido elecciones y nosotros [el AKP] hemos ganado. Los manifestantes saben que no pueden ganar elecciones, así que quieren hacer revolución”, añadió Guney que ondeaba una bandera turca.

Casi al mismo tiempo que Erdogan arengaba a sus huestes, la policía seguía usando gas lacrimógeno para evitar que miles de personas se aproximaran a la zona de Taksim y el parque de Gezi, que los agentes habían acordonado con miles de agentes. El ministro de Asuntos europeos, Egemen Bagis, llegó a decir que quienes acudieran a protestar a Taksim serían tratados como terroristas.

También hubo choques durante el fin de semana entre la policía y los manifestantes en Ankara, la capital, en Esmirna y otras ciudades de Turquía. Por otro lado, cinco agrupaciones de sindicatos anunciaron que se manifestarán hoy en todo el país en protesta por la intervención policial del sábado.

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