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Un hombre de consenso en Roma

De origen democristiano y con experiencia de poder, Letta asume el desafío lanzado por Napolitano

Enrico Letta, vicesecretario del Partido Democrático, este miércoles en el Quirinal.
Enrico Letta, vicesecretario del Partido Democrático, este miércoles en el Quirinal. ALBERTO PIZZOLI / AFP

A Giorgio Napolitano le gustan los trajes bien cortados. A pesar de su diplomacia exquisita, se le nota a leguas que detesta las maneras ramplonas de Silvio Berlusconi o de Beppe Grillo, esa tendencia a convertir la política en una tómbola de promesas incumplidas o de exabruptos callejeros.

Cuando, en noviembre de 2011, Napolitano decidió irrumpir en el berenjenal de la política, eligió a un técnico con aureola de serio y cumplidor para evitar que Italia se despeñara por el precipicio de la prima de riesgo y el descrédito internacional.

Luego resultó que Mario Monti se fue dejando enredar por la política italiana hasta el punto de terminar embarcado en una campaña electoral frenética en la que a veces costaba distinguirlo de sus competidores más feroces. El técnico disfrazado de político —o viceversa— fue cayendo en todas las trampas, incluso en las que él mismo se puso, hasta desdibujarse y casi desaparecer.

La elección ahora de Enrico Letta como próximo jefe de Gobierno arroja dos datos fundamentales: Napolitano sigue prefiriendo la seriedad, pero se ha dado cuenta de que, por mal que pinte la situación, la política tiene que seguir siendo de los políticos. La democracia remolcada por la propia democracia. Y Letta (Pisa, 1966) parece reunir providencialmente las condiciones que requiere ahora la difícil situación italiana. Es un político que, desde su juventud, se empeñó en adquirir todas las herramientas necesarias —sólida preparación, idiomas, experiencia laboral— por si algún día las circunstancias llevaran a un anciano presidente de la República a descolgar el teléfono para invitarlo a un café muy cargado.

En 1998, en el primer Gobierno de D′Alema, Letta se convirtió en el ministro más joven de la historia de la República italiana

Nacido en la Toscana —como sus hipotéticos rivales, Giuliano Amato y Matteo Renzi—, cursó la enseñanza obligatoria en Estrasburgo, se licenció en Ciencias Políticas en Pisa y, a los 25 años, con el doctorado en Derecho de la Unión Europea en el bolsillo, se convirtió en presidente de las juventudes del Partido Popular Europeo (PPE). En enero de 1997 fue nombrado vicesecretario del Partido Popular Italiano y en noviembre de 1998, en el primer Gobierno de Massimo D’Alema, se convirtió, con 32 años, en el ministro más joven de la historia de la República italiana al asumir la cartera de Políticas Comunitarias.

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En 2000 se hizo cargo del Ministerio de Industria y Comercio, también bajo la presidencia de D’Alema, puesto que conservó en el Ejecutivo de Giuliano Amato. Con Amato también dirigió el Ministerio de Comercio Exterior.

Dado su origen democristiano, comenzó su carrera en el Partido Demócrata (PD) en el momento de su propia fundación cuando, en 2007, se presentó a unas primarias en las que obtuvo más de un 11% de los votos. Optó por la formación de centroizquierda pese a ser sobrino de Gianni Letta, la mano derecha de Silvio Berlusconi, presidente del conservador Pueblo de la Libertad (PDL).

Casado en segundas nupcias con una periodista y padre de tres hijos, fue elegido diputado por la región de Lombardía en 2009 y con ocasión del Congreso del PD, decidió apoyar la candidatura de Pier Luigi Bersani, quien finalmente consiguió alzarse con la secretaría nacional.

Ha sido el hombre de confianza del candidato del centroizquierda en las últimas elecciones. Con él ha vivido los momentos más duros de los últimos dos meses, pero mientras Bersani se ha inmolado en sus propios errores, Letta ha sabido mantener los puentes abiertos con el interior de su partido e incluso con el Pueblo de la Libertad de Silvio Berlusconi.

Ha ejercido de profesor e investigador en la Alta Escuela de Comercio de París y en 2012 participó en la reunión del Grupo Bilderberg. Su relación pues con la Unión Europea y con Estados Unidos han pesado a la hora de la elección de Napolitano.

Además, Letta es autor de varias publicaciones en defensa de la Unión Europea y del proyecto del euro. Su libro de referencia, según cuenta en la página web del Partido Democrático, es El hombre de los sueños, de Jean-Christophe Rufi, que habla de un hombre que ha cambiado su propio tiempo partiendo de un sueño de libertad, en una Francia tan medieval como devastada por la Guerra de los Cien Años.

Su reto a partir de hoy es muy difícil. Le prometió a Napolitano que hará todo lo posible por sacar Italia adelante. “Pero no a cualquier precio”.

 

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