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Un estallido de violencia deja 21 muertos en el oeste de China

El enfrentamiento ocurrió en el asalto de una comisaría en el noroeste, una zona en la que actúan grupos independentistas uigures

Kashgar, principal ciudad de la cultura uigur, el pasado 17 de abril.
Kashgar, principal ciudad de la cultura uigur, el pasado 17 de abril. REUTERS

La violencia ha vuelto a la región autónoma china de Xinjiang, hogar de la minoría musulmana uigur. Un total de 21 personas murieron el martes por la tarde en un enfrentamiento registrado en la ciudad de Kashgar cuando un grupo de hombres se enfrentó a la policía después de que unos empleados del Gobierno advirtieran de la presencia de sospechosos y armas en una vivienda, según han informado las autoridades locales. Entre los fallecidos, figuran 15 policías y funcionarios. Seis asaltantes resultaron muertos y ocho fueron capturados vivos.

El choque se produjo después de que tres trabajadores públicos civiles informaran de que había varios hombres armados con cuchillos en una vivienda en el condado de Banchu –llamado Maralbexi por los uigures- en las afueras de Kashgar, según el comunicado emitido por las autoridades, informa Associated Press. Los tres funcionarios fueron capturados por los hombres en la casa, y policías y otros civiles que acudieron a ver lo que ocurría fueron atacados por sorpresa. Los asaltantes mataron a los tres rehenes y prendieron fuego a la casa. Según otras fuentes oficiales, utilizaron hachas y cuchillos para atacar a los trabajadores y los policías, sólo uno de los cuales llevaba pistola. El enfrentamiento no finalizó hasta que llegaron unidades armadas y comenzaron a disparar contra quienes se resistían.

El informe señala que 10 de los fallecidos por el lado del Gobierno eran uigures, tres eran de la etnia han y dos, mongoles. Otras fuentes oficiales aseguran que seis de los muertos eran policías, y que los atacantes eran uigures, etnia que antes era mayoritaria en Xinjiang, pero actualmente supone el 46% de la población, debido al flujo de millones de chinos han a la región en las últimas décadas. Los han son la etnia mayoritaria en China.

El Gobierno no ha nombrado a ningún grupo como responsable de la violencia, pero en el pasado ha acusado repetidas veces a uigures de llevar a cabo actividades terroristas en Xinjiang, donde 20 hombres fueron encarcelados en marzo por terrorismo. El mismo cargo ha vuelto a ser esgrimido ahora. “La investigación inicial muestra que se trataba de una banda que estaba intrigando para llevar a cabo actos terroristas”, han señalado las autoridades, que han calificado lo ocurrido de “incidente de terror violento”.

Dilxat Raxit, portavoz del Congreso Mundial Uigur -una organización de uigures exiliados-, ha afirmado a la agencia Reuters que la violencia comenzó cuando “personal armado chino” disparó y mató a un joven uigur.

“La situación actual en Xinjiang es en su conjunto buena. Pero hay un puñado de fuerzas terroristas haciendo todo lo que pueden para interrumpir la estabilidad y la tendencia de desarrollo en Xinjiang”, ha dicho la portavoz del Ministerio de Exteriores chino Hua Chunying. “Sus planes no cuentan con el apoyo popular y no tendrán éxito”.

Xinjiang, una región con una superficie aproximadamente el doble que Turquía, rica en gas y fronteriza con Pakistán y Afganistán, tiene unos nueve millones de uigures, muchos de los cuales se quejan de lo que consideran represión cultural y religiosa por parte de las autoridades. Periódicamente, se ve golpeada por incidentes violentos y disturbios, que, según el Gobierno, son obra de “terroristas”. Algunos expertos afirman que Pekín ha mostrado pocas evidencias de que exista realmente una amenaza terrorista, y apuntan a que la violencia es fruto de un profundo resentimiento local contra el Gobierno y la presencia han.

Algunos dirigentes chinos han culpado también de ataques a militantes musulmanes entrenados en Pakistán, pero las organizaciones de derechos humanos aseguran que las autoridades exageran la amenaza para justificar su política de fuerte control en Xinjiang.

Estados Unidos incluyó a uno de los grupos perseguidos por China, el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental, en la lista de organizaciones terroristas tras los ataques del 11S, pero posteriormente lo quitó de forma discreta, ante las dudas de que exista de forma organizada.

En 2009 se produjo un estallido de odio étnico e Xinjiang en el que murieron alrededor de 200 personas, y que condujo al Gobierno a endurecer la vigilancia y al mismo tiempo incrementar las inversiones en la región. Desde entonces, ha habido ataques esporádicos. Más de la mitad de los juicios por “poner en peligro la seguridad del Estado” en China el año pasado tuvieron lugar en Xinjiang, aunque tiene menos del 2% de la población del país, lo que sugiere la existencia de “discriminación étnica”, según Dui Hua Foundation, una organización humanitaria no gubernamental centrada en China con sede en San Francisco.

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