Kenia intenta conjurar en las urnas el fantasma de la violencia étnica

Alta participación pese a los 15 muertos registrados la víspera de las elecciones La tensión desatada tras los anteriores comicios causó 1.300 fallecidos

Ciudadanos kenianos votan en un barrio de Nairobi.
Ciudadanos kenianos votan en un barrio de Nairobi.Jennifer Huxta / AFP

La muerte de 15 personas, entre ellas seis policías, en dos ataques que tuvieron lugar en Mombasa durante la noche previa a las elecciones celebradas hoy en Kenia no ha ensombrecido una jornada electoral que, posteriormente, se ha vivido con relativa calma y normalidad y con una gran participación. Ya durante los comicios, ha habido una explosión junto a un colegio electoral en Mandera, cerca de la frontera con Somalia, pero no ha habido víctimas y la votación se ha reanudado después. Los primeros resultados apuntan a un duelo entre los dos candidatos que partían como favoritos en las encuestas, Raila Odinga y Uhuru Kenyatta.

Los ataques se produjeron durante la noche. En las afueras de la ciudad de Mombasa, un grupo integrado por unos 200 jóvenes armados se abalanzaron sobre agentes de policía, mientras que el otro incidente tuvo lugar en la cercana Kilifi. Fuentes policiales han señalado al Consejo Republicano de Mombasa (MRC), un grupo separatista, como autor de estos incidentes, pero un portavoz del MRC lo negó en declaraciones a la agencia Reuters. “No somos responsables de ningún ataque”, dijo Mohammed Rashid Mraja.

Pese a todo, los kenianos han acudido en masa a votar. Sobre las seis de la mañana los colegios electorales abrieron sus puertas y enseguida se formaron enormes colas de votantes que estaban llamados a escoger no solo al próximo presidente del país, sino también a diputados, senadores, gobernadores y miembros de los Parlamentos regionales. Un hermano por parte de padre del presidente estadounidense Barack Obama, Malik Obama, se presenta a gobernador en el distrito de Slaya, donde nació el padre de ambos. 14,3 millones de ciudadanos estaban llamados a las urnas.

En algunos colegios electorales se han producido pequeños problemas organizativos, como errores en los kits biométricos —un novedoso sistema para identificar a los votantes con la huella dactilar—, pero la Comisión Electoral Independiente ha destacado que se trata de “incidentes menores” que fueron subsanados. Muchos votantes han hecho cola durante horas bajo un sol de justicia.

Aunque hoy por la tarde, tras el cierre de las urnas, el escrutinio era aún poco significativo, los primeros resultados apuntaban que se va a producir un duelo entre dos de los ocho candidatos que aspiraban a la presidencia y máximos favoritos antes de los comicios, el primer ministro Raila Odinga y el viceprimer ministro Uhuru Kenyatta. En concreto, al 10% escrutado, Kenyatta iba por delante con el 57,6% de los votos, frente a Odinga que obtenía el 38,4%. En el caso de que ninguno de los dos candidatos logre la mayoría absoluta en esta primera cita con las urnas, tendría lugar una segunda vuelta, cuya fecha está prevista para el 11 de abril.

Las elecciones se están celebrando en medio de un gran temor a que se puedan reproducir los violentos incidentes que tuvieron lugar tras el escrutinio de las últimas elecciones presidenciales, celebradas en diciembre de 2007. Entonces, el candidato derrotado en las urnas, Raila Odinga, denunció que se había producido fraude y se proclamó “presidente del pueblo” frente al presidente proclamado por la Comisión Electoral,el entonces presidente Mwai Kibaki, lo que generó graves enfrentamientos de carácter político, pero también étnico, que provocaron 1.300 muertos y medio millón de desplazados de sus hogares. Por todo ello, los candidatos han llamado una y otra vez a la calma antes de estas elecciones y han anunciado que respetarán los resultados que salgan de las urnas.

Uno de los favoritos en las elecciones, Uhuru Kenyatta, es uno de los hombres más ricos de Kenia e hijo del primer presidente del país, Jomo Kenyatta. Aunque está acusado de crímenes contra la Humanidad por la Corte Penal Internacional por haber instigado la violencia postelectoral de 2008, cuenta con una enorme popularidad en su país. Miembro de la etnia mayoritaria kikuyu, se presenta como “símbolo del cambio”. Licenciado en Ciencias Políticas en Estados Unidos, durante su participación en el gobierno del expresidente Kibaki se puso al frente de las carteras de Comercio y Finanzas, donde asegura que intentó combatir la corrupción que gangrena al país.

Por su parte, Raila Odinga, ingeniero de la etnia luo, estudió en la antigua RDA, donde se convirtió en un gran admirador de Fidel Castro. A su vuelta a Kenia pasó seis años en la cárcel acusado de tomar parte en un intento golpista contra el presidente Daniel Arap Moi y su régimen de partido único. Tras cumplir condena y un año de exilio, regresó a Kenia con la llegada del multipartidismo. Ha intentado ser presidente hasta en dos ocasiones, pero siempre fue derrotado en las urnas. En la actualidad se presenta como un socialdemócrata y asegura que cree en un “capitalismo de rostro humano”.

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