Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El partido de Lula pierde peso en las grandes ciudades de Brasil

El Partido de los Trabajadores retrocede en primera vuelta de las municipales

El candidato a la alcaldía de São Paulo José Serra, en el colegio electoral.
El candidato a la alcaldía de São Paulo José Serra, en el colegio electoral. EFE

Las elecciones municipales celebradas el domingo en Brasil se han caracterizado por un elemento que va a contramano de lo que empieza a ocurrir en Europa y más concretamente en España. En Brasil las elecciones las han ganado, como de costumbre, los tres grandes: el Partido de los Trabajadores (PT) del expresidente Lula da Silva; el Partido Socialista Democrático de Brasil (PSDB), del sociólogo Fernando Henrique Cardoso —ambos de izquierda—, y el centrista PMDB (Partido del Movimiento Democrático Brasileño), una formación política considerada comodín que suele gobernar con el vencedor. Pero el partido que más ha crecido en estos comicios es el PSB (Partido Socialista de Brasil), que podría quebrar en el futuro el eje PT-PSDB.

Los demás partidos —hasta cerca de 30— se consideran partidos satélites, que acaban apoyando al Gobierno de turno. Ninguno de ellos consigue en las urnas desbancar a los grandes partidos tradicionales.

La única excepción parecía ser esta vez, en São Paulo, Celso Russomanno, candidato del PRB (Partido Republicano de Brasil), el pequeño partido de los evangélicos que durante unas semanas parecía que por vez primera iba a desbancar a los dos grandes partidos que siempre se han disputado el gobierno de la capital financiera del país. El PRB llegó a contar con una previsión de voto del 35%, frente al 21% del candidato José Serra (PSDB) y el 18% de Fernando Haddad (PT), un candidato escogido por Lula. Al final, sin embargo, Russomanno, acabó desinflándose y se quedó fuera de la segunda vuelta con un 21% contra el 31% de Serra y el 29% de Haddad.

El PT ha vuelto a conquistar junto con el PSDB y el PMDB la mayoría de las más de 5.500 alcaldías en liza el domingo, aunque esta vez con una particularidad: el partido de Lula ha perdido en primera vuelta las grandes ciudades del país y ha atesorado más victorias en las ciudades pequeñas y medianas —en total ha logrado 612 alcaldes, frente a 550 en 2008—, al igual que el PMDB, que es el partido con mayor capilaridad municipal, lo que lo convierte en un aliado formidable de cualquier gobierno. El PT deberá disputar una segunda vuelta en 21 municipios, seis más que en los comicios precedentes. Como comentó Cardoso al votar el domingo en São Paulo, “cuando llega la hora de la verdad” en las urnas, la disputa acaba siendo siempre entre PT y PSDB. Y es cierto.

Sin embargo, se empieza a pergeñar en la política brasileña un movimiento que podría acabar quebrando en el futuro ese duopolio PT-PMDB. Se trata del papel del PSB (Partido Socialista de Brasil), cuyo líder más importante, con voluntad de remontar el vuelo hacia las presidenciales, es el joven gobernador de Pernambuco, Eduardo Campos.

Hasta ahora el PSB había sido un fiel aliado de los Gobiernos del PT. Desde hace un tiempo, sin embargo, destaca en cada elección por un crecimiento que no experimentan los otros partidos, que parecen haber tocado techo. Esta vez, el PSB, ha logrado 120 alcaldes más que en 2008 —cuando obtuvo 309—, lo que le convierte en el partido que más ha crecido. El PSB se ha hecho con las importantes capitales de Minas Gerais y Pernambuco, es decir Belo Horizonte y Recife.

Los socialistas amenazan el habitual predominio bipartidista

Aunque Campos, gobernador de Pernambuco —la tierra de Lula—, sigue mostrándose como aliado del Gobierno, por primera vez se ha enfrentado a Lula, amigo suyo de hace 30 años, ya que este impuso un candidato en Belo Horizonte contrario al suyo, quebrando de alguna forma la alianza. El candidato del PSB derrotó en primera vuelta al del PT a pesar del apoyo de Lula y de la presidenta Dilma Rousseff, que hicieron campaña en la ciudad. El PSB ha ganado en primera vuelta más ciudades importantes que el PT.

Nadie ignora que Campos y el PSB se preparan para las presidenciales de 2014 o, como mucho, para las de 2018. Las dos opciones de Campos son exigir en 2014 la vicepresidencia a Dilma Rousseff si esta es reelegida presidenta o incluso concurrir en solitario a las presidenciales si, por ejemplo, un derrumbamiento de la economía —no previsto— debilitara al PT.

La posibilidad de que el PSB pueda disputar las presidenciales, en 2014 o en 2018, constituiría una novedad que desarticularía después de muchos años el eje PT-PSDB. El PSB cuenta hoy con seis gobernadores y 30 diputados federales además de alcaldías de primer orden. Y sigue creciendo.