Las bases republicanas declaran el triunfo de Romney en el debate

Los voluntarios de la campaña republicana logran lo que esperaban del candidato: una intervención sólida

Un bar que emitía el debate presidencial en Washington.
Un bar que emitía el debate presidencial en Washington.EVA HAMBACH (AFP)

“Un triunfo”. “Le ha demostrado a la nación que puede ser presidente”. “Una humillación para los demócratas”. Entre los electores conservadores no faltaron anoche los elogios al candidato republicano, Mitt Romney, al que sus partidarios consideraron ganador en el primero de tres debates presidenciales. Las expectativas no eran demasiado altas antes de que arrancara el cara a cara. Por eso, cuando Romney explicó con coherencia la mayoría de sus propuestas, y apareció relajado y capaz de hacer bromas, lejos de la rigidez que se le atribuye en sus actos de campaña, sus voluntarios clamaron una victoria que necesitaban moralmente desde que el republicano comenzara a rezagarse en las encuestas.

Unos 40 voluntarios de Romney acudieron aquí a su cuartel general en el norte de Virginia, una zona demócrata en la que han formado una avanzadilla para comerle terreno a Barack Obama. Un debate como el de anoche era la chispa que necesitaban. El momento más aplaudido de la noche fue aquel en el que Romney dijo: “El camino en el que nos encontramos no está funcionando, necesitamos un nuevo camino”. Fue una de esas frases que los partidarios de un candidato anhelan, y Romney la ofreció con aplomo y en un momento adecuado. “¡Excelente!”, gritó entonces Joseph Frazier, un voluntario de Virginia de 48 años.

“Romney ha aparecido confiado, bien informado, con ideas organizadas”, explicó Frazier tras el debate. “Realmente fue una intervención excelente. Explicó bien sus medidas, lo que va a hacer y lo que no. Ofreció un gran análisis en los mecanismos de sus propuestas. Barack Obama apareció inconexo”. Era la opinión generalizada aquí en Arlington. Los voluntarios republicanos esperaban una intervención mediocre de Obama, y de tal la calificaron. Abuchearon al presidente cuando relacionó a Romney con el magnate Donald Trump y rieron cuando dudaba en un argumento o aparecía más nervioso de lo normal.

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“Obama apareció confundido, desacertado, inexacto”, opinó tras el debate Julia Bennett-Ward, de 26 años. “Mitt Romney respondió a las preguntas de mucha gente, disipó dudas, detalló las diferencias entre él y Barack Obama en asuntos tan importantes como los impuestos y la reducción de la deuda pública. Romney apareció muy presidencial, muy fuerte en sus convicciones, centrado”, añadió. No había duda entre estos voluntarios: el presidente había quedado acorralado, sin pasar al ataque, lastrado por la defensa de sus reformas. Era lo que necesitaban para volver a las líneas telefónicas a pedir donaciones y el voto a electores independientes.

Para muchos de estos republicanos, Romney superó las expectativas. Es cierto que esas expectativas no eran, de entrada, muy elevadas. Pero los voluntarios lograron esa chispa que les va a mantener activos en los 33 días que quedan hasta la jornada electoral. “Fue una intervención sólida, y Romney superó las expectativas iniciales. A todos aquellos que pensaban que no es tan calmado como el presidente Obama, les demostró que es capaz de hacer bromas. Fue capaz de convencer al colocarse al menos en el mismo plano que Obama, demostrando que cualquiera de los dos hombres puede liderar la nación”, dijo Andrew Harrod, de 43 años.

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Las bromas, es cierto, fueron muy comentadas entre estos voluntarios. Sobre todo el momento en que Romney le felicitó a Obama por su 20 aniversario de casado, que celebraba ayer. “Estoy seguro de que este es el lugar más romántico que podía imaginar, aquí conmigo”, ironizó. Aquello demostró que Romney puede hacer bromas, y que puede conectar con el público que busca a una persona de carne y hueso detrás del político. Risas provocó, también, el momento en que Romney dijo que quitaría fondos a la televisión pública PBS, que emite el programa Barrio Sésamo y para la que trabaja el moderador del debate, Jim Lehrer. “Me gusta PBS, me gusta Caponata y me gustas tú, Jim, pero no voy a seguir pagando cosas con dinero prestado de China”.

En el debate, Romney demostró “que no es solo un tipo blanco con mucho dinero”, según otro voluntario que reside aquí en Virginia, Daniel Reiner, de 24 años. “Demostró que cree en la grandeza de América a través del libre mercado, que es lo que hace a este país tan especial. Detalló un gran plan para la creación de empleo. Dijo lo que queríamos oír, que lo primero es la economía, y crear empleo. En ese apartado no hemos mejorado en los años recientes, y Romney propuso soluciones”. Mucho, es cierto, era lo que estos voluntarios esperaban oír. Romney aportó pocas novedades. Pero acostumbrados a un candidato que ha protagonizado algunos traspiés en los pasados meses, el debate de ayer fue, al menos, un gran alivio para ellos.

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