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Japón compra a sus súbditos las islas disputadas con China

El Gobierno de Tokio pagará 20,7 millones de euros a sus propietarios privados, según informan los medios del país

Imagen de activistas japoneses en las islas el pasado agosto.
Imagen de activistas japoneses en las islas el pasado agosto. AFP

El Gobierno de Tokio se ha comprometido a comprar a sus propietarios privados japoneses las islas del mar de China que se disputa con Pekín, según informan los medios del país. La medida podría aumentar la tensión entre las dos grandes potencias económicas de Asia.

El diminuto archipiélago, conocido como Senkaku en Japón y Diaoyu en China, ha sido durante mucho tiempo una fuente de fricción entre ambos países. Aunque están deshabitadas, están rodeadas de zonas pesqueras y potenciales yacimientos de gas.

Tokio pagará por las islas (en realidad, poco más que islotes) 2.050 millones de yenes, unos 20,7 millones de euros y los propietarios firmarán pronto el acuerdo, según publican este miércoles los diarios Asahi y Yomiuri. El plan se aprobará en un gabinete que se reunirá a mediados de este mes de septiembre.

El Gobierno chino, a través de la agencia oficial Xinhua, ha considerado la compra "una farsa", y la ha enmarcado en la "avalancha de acciones provocativas" lanzada por Japón "para reafirmar su autodenominada soberanía sobre las islas, decisiones que han provocado una notable escalada de las tensiones entre los dos pesos pesados de Asia".

El mes pasado la guardia costera japonesa detuvo a varios activistas chinos que desembarcaron en las islas con banderas de su país procedentes de Hong Kong. Días después, un grupo de nacionalistas japoneses hizo lo mismo.

El conflicto por estas islas forma parte de una disputa territorial más amplia en los mares del Sur y Este de China entre el Gobierno de Pekín y los aliados regionales de EE UU como Japón y Filipinas. El martes, China avisó a Washington de que no se inmiscuyera en las disputas, coincidiendo con el mensaje de calma enviado por la secretaria de Estado estadounidense, Hillary Clinton, a su llegada a Pekín.