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Aubry se marcha tras dejar al PS francés en el poder

“Si todo avanza como pienso, pasaré el relevo”, afirma la secretaria general

Dos candidatos continuistas pugnan por asumir el liderazgo

Martine Aubry, en la Universidad de Verano de los socialistas en La Rochelle.
Martine Aubry, en la Universidad de Verano de los socialistas en La Rochelle. AFP

Por primera vez en más de una década, el Partido Socialista (PS) francés se reúne estos días en su tradicional Universidad de Verano de La Rochelle, en la costa atlántica, como un partido de gobierno y no de oposición. Tras la victoria en las presidenciales y las legislativas de la primavera pasada, la formación debate ahora cómo actuar como correa de transmisión entre el Ejecutivo y las apremiantes demandas de la población. Con las ausencias del presidente, François Hollande, y de Ségolène Royal, las jornadas están sobre todo dominadas por la marcha anunciada de la primera secretaria Martine Aubry, que mañana clausura la cita.

“Se cierra un círculo y hay que aplaudir el trabajo realizado”, resumió el ministro del Interior, Manuel Valls, cuando la actual primera secretaria mantiene el condicional sobre su salida prevista en el congreso de Toulouse que se celebrará a finales de octubre. “Sigo teniendo pendiente algo de trabajo para asegurarme de que el PS estará en buenas manos, pero la cosa avanza bien”, estimó la interesada a su llegada el viernes a la ciudad costera. “Si todo avanza como pienso, pasaré el relevo”, concluyó la primera secretaria, que ostenta este cargo desde el año 2008.

Lo cierto es que Aubry puede presumir de su balance en cuatro años al frente de un partido en el que las disputas internas solían protagonizar las jornadas de La Rochelle. En esta ocasión, la única nota discordante y llamativa ha sido la ausencia de Ségolène Royal, que se encuentra en Sudáfrica donde se celebra la Internacional Socialista. Precisamente fue en La Rochelle donde perdió en junio su puesto de diputada ante la candidatura del tránsfuga socialista Olivier Falorni.

Aubry tomó las riendas de un partido dividido tras la derrota de Royal contra Nicolas Sarkozy en 2007. Su victoria sobre la misma Royal —por un puñado de votos sospechosos y denunciados por el clan contrario— en el traumático congreso de Reims no parecía en absoluto un buen augurio.

Sin embargo, la alcaldesa de Lille mantuvo firme el timón del barco e inició una remontada espectacular: victoria en las regionales de 2010, elecciones locales y mayoría en el Senado en 2011, presidenciales y la mayoría absoluta esta primavera. Entretanto, Aubry organizó con éxito, por primera vez, unas primarias socialistas abiertas —que perdió frente a Hollande— y capeó la tormenta del escándalo protagonizado por Dominique Strauss-Kahn.

Apartada del puesto de primera ministra en favor del finalmente elegido, Jean-Marc Ayrault, se ha asegurado ahora mantener la última palabra sobre su sucesor, al pactar con el propio Ayrault la presentación de una moción conjunta mayoritaria en Toulouse. El suspense sobre su elección acabará antes del 12 de septiembre, fecha límite para la presentación de las propuestas y los candidatos. Por ahora, los probables candidatos son el actual número dos del PS, Harlem Désir, y el diputado Jean-Christophe Cambadélis.

Mientras tanto, de vuelta al mando del país, la familia socialista debate en su universidad de verano sobre el papel que deberá desempeñar ahora el partido. Ayrault, que ayer en La Rochelle se sometió a un ejercicio de preguntas y respuestas con los militantes al estilo estadounidense, avanzó que deberá actuar como “correa de transmisión” entre el Gobierno y la población en “los dos sentidos”. Para Aubry, el PS debe ahora “respaldar” al Ejecutivo a la vez que servir a “esclarecer el futuro” con propuestas novedosas.

El apoyo va a ser muy necesario en este reinicio de curso que se anuncia complicado por la apremiante crisis. La cuota de apoyo al presidente Hollande —que conforme a su promesa de no entrometerse en la política del partido que dirigió durante 11 años no asiste a las jornadas de la Rochelle— acaba de caer por debajo del 50% por primera vez. Se sitúa en el 49%, según un sondeo del instituto CSA publicado el viernes, por lo que ha perdido cinco puntos respecto a julio. Ayrault también ha perdido cuatro puntos durante el verano hasta el 49%.