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El presidente de Rumanía, suspendido en medio de una crisis institucional

El parlamento aparta de su cargo al jefe de Estado con 256 votos a favor y 114 en contra

Los ciudadanos decidirán sobre su destitución el próximo 29 de julio en referéndum

Traian Basescu deja el Parlamento antes de la votarse su suspensión como presidente de Rumanía.
Traian Basescu deja el Parlamento antes de la votarse su suspensión como presidente de Rumanía. AP

Con rostro desasosegado y manoseando continuamente sus gafas de lectura, el presidente de Rumania, Traian Basescu, vio ayer impotente cómo el Parlamento le suspendía de sus funciones hasta que se celebre un referéndum, el 29 de julio, donde serán los ciudadanos quienes decidan destituirlo o no. Basescu, un superviviente que ya se enfrentó a este mismo proceso en 2007 y logró seguir en el poder, fue apartado del cargo por 256 votos a favor y 116 en contra. Antes de abandonar el Parlamento justo antes de la votación, aseguró: “Tengo la conciencia tranquila. He cumplido mi deber con el pueblo rumano”.

 La coalición de centro izquierda Unión Social Liberal (USL), la del primer ministro Victor Ponta, ha acusado a Basescu de abuso de poder, de violar la Constitución y de usurpar el papel de primer ministro y de sus atribuciones, así como despreciar su papel constitucional de mediador entre instituciones.

Desde que llegó al poder hace apenas dos meses gracias a diputados tránsfugas de la derecha, la tensión entre el primer ministro y el presidente ha alcanzado una dimensión de crisis de calado, que se ha acelerado esta semana: Ponta destituyó a los presidentes del Senado y de la Cámara baja y al Defensor del Pueblo para hacerse con el control de las instituciones democráticas, incluido el Tribunal Constitucional, cuyos miembros han denunciado que Ponta ha intentado modificar el órgano judicial para cambiar a los jueces. Hasta ahora, el único oponente de Ponta era Basescu.

“Hay cosas más importantes que alcanzar objetivos políticos, como es la estabilidad y la reputación del país. Creo que se trata de un error y tendrá consecuencias a largo plazo”, declaró Basescu ante el Parlamento bajo la atenta mirada Ponta, quien, en toda la sesión solo dijo que le parecía “vergonzoso” el discurso de Basescu.

La tensión política ha escalado hasta alcanzar Bruselas. “Estoy muy preocupado por la evolución en Rumania respecto a la independencia de la justicia. Contactaré con Ponta y Basescu para discutir este tema”, aseguró el presidente del Consejo Europeo, Hernan Van Rompuy. Estas declaraciones se producen tras los reproches de Francia o Alemania. “El Gobierno federal tiene profundas dudas de la legitimidad de las medidas tomadas por Ponta”, afirmó Steffen Seiber, portavoz de la canciller alemana, Angela Merkel.

La Comisión Europea debía publicar al principio de la próxima semana un informe sobre la justicia en Rumania, pero se podría retrasar hasta el 18 de julio o septiembre, según fuentes europeas citadas por los medios de comunicación rumanos.

El motivo de este aplazamiento se debe a que la institución europea quiere analizar el impacto de las medidas tomadas por el Gobierno de Ponta y del Parlamento sobre las instituciones de la justicia. Del resultado de este informe depende también el acceso al espacio Schengen, para el que cumplen los requisitos. “Se tomará en consideración el desarrollo actual dentro del mecanismo de cooperación de la Unión Europea para examinar la cuestión de la adhesión al espacio Schengen”, dijo Seiber.